El candidato de Donald Trump para presidir la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, ha comparecido ante el Comité Bancario del Senado para ratificar su nominación. No obstante, su confirmación se va a retrasar hasta que el Gobierno estadounidense abandone la investigación penal contra el actual presidente de la Fed, Jerome Powell.

Claves del discurso de Warsh

Kevin Warsh ha prometido que no va a ser "una marioneta" de Donald Trump y ha anunciado una serie de reformas técnicas que pretende llevar a cabo para cambiar la manera del organismo de aplicar la política monetaria. Medidas que pasan por cambiar la referencia de inflación que utilizan o por poner fin a las indicaciones al mercado de sus movimientos futuros, entre otras cuestiones.

Warsh quiere además dejar de usar los gastos de consumo personal subyacentes (el 'core PCE') como indicador de referencia de la inflación para tomar decisiones. En su lugar, pretende usar la tasa de la media recortada del PCE ('Trimmed Mean PCE inflation'). Este indicador no solo elimina los efectos de la energía y la alimentación, sino también los productos que hayan tenido los mayores cambios mensuales al alza o a la baja, para "ver la tasa de fondo real", eliminando todas las distorsiones posibles.

Warsh se ha comprometido con el Gobierno para cooperar en asuntos "no financieros" como el sistema de pagos bancarios inmediatos o la estabilidad financiera.

Incertidumbre sobre la votación

El principal problema para que Warsh tome posesión de su cargo es el senador republicano Thom Tillis, que señala que va a mantener su veto al candidato hasta que finalice la investigación penal de la administración Trump sobre el presidente de la Fed, Jerome Powell, por los costes de la reforma de la sede.