La figura del experto en reestructuración empresarial emerge como un profesional imprescindible en el actual panorama económico español. Miguel Salazar, economista, auditor y especialista en reestructuración empresarial, junto a Alicia Tabanera, abogada del departamento de insolvencias de Surus, abordan el poder de esta figura profesional cuando el conocimiento técnico se convierte en estrategia de supervivencia.
Aquí tienes un nuevo programa sobre la reestructuración empresarial con la colaboración de Surus.
Debate sobre la figura del experto en reestructuración con Miguel Salazar, economista, Auditor, Especialista en Reestructuración Empresarial; y Alicia Tabanera, abogada del departamento de insolvencias de Surus.
¿Se cumple el objetivo de la reforma de 2022?
Salazar considera que la reforma de 2022, que traspuso la directiva europea, es aún de «joven aplicación» y debe evaluarse en un horizonte de cinco a diez años. Aun así, alerta de que se sigue trabajando como en los antiguos acuerdos de refinanciación, cuando la reestructuración «es algo más»: implica entrar en las entrañas de la empresa y actuar de forma preventiva, que es lo que persigue Bruselas. Pesa, dice, la costumbre de llegar exhaustos financieramente, y muchas empresas que superan el trámite acaban solicitando el concurso antes de un año.
Por su parte, Tabanera plantea la cuestión de fondo: si la reforma de 2022 cumple su objetivo de intervenir antes o se sigue llegando tarde a los juzgados. Salazar reconoce que «los datos lo están demostrando», aunque pide evaluarla a cinco o diez años, y lamenta que se siga trabajando como en los acuerdos de refinanciación, cuando «la reestructuración es algo más».
Las cifras que aporta Salazar resultan reveladoras. En el año 2023 se presentaron 341 reestructuraciones, en 2024 fueron 334, en 2025 se registraron 276, y hasta agosto de 2026 se contabilizan 128. Esto significa que de un año para otro han ido descendiendo en un 28% el número de planes de reestructuración que se llevan al juzgado.
¿En qué punto se debe identificar la necesidad de intervención?
Para adelantarse propone las alertas tempranas. La ley permite negociar con los acreedores si se prevén problemas en dos años, algo que Salazar tilda de «pequeño brindis al sol». «Tenemos que tener indicadores que nos permitan tomar decisiones en espacios tempranos», afirma, con ratios de solvencia y, sobre todo, control de la generación de caja.
También reclama datos fiables. Aunque admite que pueda sonar «gremialista», defiende la auditoría en todas las empresas. Italia bajó el umbral a dos millones de facturación; en España es de ocho, lo que, según él, «deja fuera al 90 y muchos por 100 del tejido empresarial», cuando entre el 70% y el 76% de los concursos corresponden a pymes.
Tabanera subraya el peso del circulante y del tiempo en la negociación, y la necesidad de conocer a fondo el negocio para gestionar su complejidad. Salazar añade que el plan de viabilidad exige hipótesis validadas, una valoración que demuestre que la empresa vale más en funcionamiento que liquidada y el compromiso de los socios: «Solo con la ayuda financiera de los terceros acreedores no va a salir».
De ahí su retrato del reestructurador: «un profesional del Renacimiento» con «una mirada holística y amplia», capaz de negociar con la banca y, a la vez, afrontar un ERE. La reforma ha puesto el marco, concluyen, pero falta concienciar sobre la importancia de actuar antes.