La empresa quiere completar su transformación y crecer de forma rentable. Prevé generar en el periodo 2018-2010 un flujo de caja libre de entre 550 y 650 millones de euros. Lo destinarán a financiar el crecimiento, reducir el apalancamiento financiero y retomar la política de dividendos. Sin embargo, no ha precisado cuándo volverá a retribuir a los accionistas. En 2015, la junta de Indra decidió no repartir dividendo con cargo a los resultados de 2014 y así ha continuado.
En cuanto a previsiones, espera un crecimiento medio anual de su beneficio neto de explotación (ebit) superior al 10 % y ha recordado que este resultado en 2016 fue de 179 millones de euros.
Otros objetivos financieros fijados para el año 2020, según el Plan, son un crecimiento anual medio de los ingresos de hasta un 10 % a partir de los 3.120 millones de euros de 2016 y unas inversiones de entre 150 y 200 millones de euros.