La industria papelera española se consolida como referente en sostenibilidad tras lograr una reducción del 30% en sus emisiones de CO2 entre 2020 y 2025, sin reducir su producción. Así lo revela Manuel Domínguez, director general de ASPAPEL, la asociación empresarial que representa a las 73 fábricas de pasta, papel y cartón distribuidas por todo el territorio nacional y que dan empleo directo a casi 18.000 personas.
La industria papelera española se consolida como referente en sostenibilidad tras lograr una reducción del 30% en sus emisiones de CO2 entre 2020 y 2025, sin reducir su producción. Así lo revela Manuel Domínguez, director general de ASPAPEL, la asociación empresarial que representa a las 73 fábricas de pasta, papel y cartón distribuidas por todo el territorio nacional y que dan empleo directo a casi 18.000 personas.
Manuel Domínguez, director general de ASPAPEL, desmonta mitos sobre la deforestación y destaca que somos el tercer país reciclador de papel de la UE.
Un modelo basado en la economía circular y las energías renovables
El director general de ASPAPEL destaca que el punto de partida privilegiado del sector radica en las características de su materia prima: "Es un material, una materia prima renovable. Es una materia prima reciclable y es una materia prima biodegradable. Esas tres características hacen que impacten en todo nuestro modelo productivo y hacen evidentemente que nos pongan en un punto de partida privilegiado a la hora de poder avanzar en sostenibilidad de una forma más sencilla o más rápida que otras industrias".
La estrategia de descarbonización del sector incluye la incorporación de biomasa y biogás al mix energético, la electrificación de determinados procesos de fabricación y el desarrollo de la energía fotovoltaica. Las fábricas papeleras españolas producen internamente casi toda la energía eléctrica que necesitan, apoyándose en la cogeneración de alta eficiencia. Este mix energético, diferente en cada planta, permite alcanzar los ambiciosos objetivos de reducción de emisiones.
La industria papelera europea tiene el compromiso de alcanzar la neutralidad en emisiones para 2050, un objetivo para el que el sector español ya ha trazado un camino claro basado en la innovación y la inversión continua.