Fundada en 1999, Mobileye centró sus esfuerzos en reducir lesiones y muertes en accidentes. Goldman Sachs apostó por su tecnología con una inversión de 130 millones de dólares, por una empresa que actualmente tiene un valor de mercado de 10.600 millones de dólares.
Intel y Mobileye ya trabajan en el desarrollo de una flota de 40 vehículos autónomos marca BMW que recorrerán las carreteras en la segunda mitad de 2017.
Durante una década, Mobileye ha confiado en STMicroelectronics, fabricante de chips franco-italianos, para el desarrollo y venta de su tecnología que ha sido suministrada a muchos de los principales fabricantes de automóviles del mundo.
La tecnológica israelí desarrolla cámaras, sistemas y sensores que ayudan a interpretar la información captada para facilitar la conducción autónoma de vehículos. Uno de sus principales clientes ha sido Tesla, aunque la compañía de Elon Musk decidió prescindir de la tecnología israelí después del accidente mortal de uno de sus Model S.