La automovilística francesa Renault ha presentado sus primeras pérdidas en diez años, ha revisado a la baja su objetivo de margen operativo para este año y además recorta dividendo. Todo ello para hacer frente a un 2020 decisivo en el que tiene por delante reactivar su alianza con Nissan tras el escándalo que rodeó a su ex presidente, Carlos Ghosn.

La empresa registró una pérdida anual de 141 millones de euros, la primera en una década, penalizada por los cargos vinculados a algunas de sus empresas conjuntas chinas y por la reducción de la contribución de Nissan.

Se ha fijado un objetivo de margen operativo para este año de entre el 3% y el 4%, por debajo del 4,8% de 2019.

La compañía además propondrá el pago de un dividendo de 1,10 euros por acción con cargo a los resultados de 2019, frente a los 3,55 euros de 2018. Es una rebaja de un 70%

Pablo García, director de Divacons-Alphavalue, advierte sobre el comportamiento del sector automovilístico y la caída que lleva Renault del 20% desde principios de año.


Gráfico Renault desde principios de año-Reuters
Pablo García (Divacons-Alphavalue) advierte sobre el sector automovilístico y sobre Renault

El fabricante francés de automóviles Renault advierte de que la demanda de automóviles sigue siendo volátil y por tanto también “la visibilidad” para el negocio. Además reconoce que las nuevas previsiones que ha lanzado no tienen en cuenta los posibles impactos del coronavirus en China.

Las ventas del grupo Renault han disminuido un 3,3% hasta los 55.530 millones en 2019, por debajo de lo esperado.

La japonesa Nissan, socia de la alianza con Renault, y en el que tiene una participación del 43%, a principios de esta semana presentaba su primera pérdida trimestral en casi una década y redujo su previsión de beneficio operativo, afectado por una caída en las ventas de vehículos.

Sus acciones han bajado hoy en la bolsa de Tokio un 9,6% hasta niveles que no se veían desde mediados de 2009 y su mayor caída diaria desde 2013.