A nivel de tecnología, Santander está por debajo de bancos medianos
Otro desafío, irse de compras. Según los expertos, el futuro de Santander no depende ya de adquirir mayor dimensión ni tampoco de operar en un mayor número de mercados. Se trata en definitiva, de administrar, no de crecer. Fuentes que conocen de cerca a la entidad, apuestan a que Santander podría tener en el punto de mira a Commerzbank, Wells Fargo o ABN-AMRO.
Pero Ana Botín, de momento, descarta compras y trabaja para consolidar a su entidad como un banco "sencillo, personal y justo", para alcanzar los 25 millones de clientes digitales dentro de dos años y los 17 millones de clientes particulares vinculados en 2017 a raíz de la cuenta 1,2,3. Victoria Torre, de Selfbank.
Con todo, el banco se ha marcado a largo plazo como objetivo, registrar un ROTE de entre el 12% y el 14% en 2017 y bajar su tasa de morosidad por debajo del 5% en este periodo de tiempo. En cuanto a mercados, España y Portugal serán su prioridad y crecer en el sector de pymes y empresas.
Otro reto pasa por encajar el cobro a los no clientes por retirar dinero de sus cajeros. En definitiva, y según los expertos consultados, a Santander solo le queda consolidar los últimos movimientos estratégicos y obtener los frutos que le permitan afianzarse y seguir creciendo en el negocio bancario. Para ello, tendrá que acometer reformas y caminar en busca de la banca electrónica, de los servicios online y de otros servicios que faciliten el desarrollo comercial de sus clientes dejando a un lado la banca comercial tradicional, dado que sus competidores ya están moviendo ficha.