Recuerdo la llegada de Satya Nadella con escepticismo. Cierto que Ballmer se había encargado de rodear al gigante de un halo de “quiero y no puedo”, pero es que además hace dos años la escena era la de PCs en desuso y dispositivos móviles en pleno auge. Y todo esto influyó para que bajo la era Nadella viésemos ya que el Office se hacía compatible compatible con los sistemas operativos de Apple y Google.
El Office 365 es uno de los grandes revulsivos de Microsoft en su última cuenta de resultados, con un crecimiento de los ingresos del 70% debido en parte al mayor uso de los programas que incluye (Excel , Word, Outlook, PowPoint…) por parte de empresas; y esto sin perder de vista el aumento del 140% de los ingresos de la plataforma Azure en la nube.
“Nuestro trabajo es asegurar que Microsoft progresa en el móvil y en la nube” o “tenemos que empezar de cero en lo relativo a cómo Microsoft puede contribuir de manera única en el mundo” son algunas de las frases que Nadella dirigió por primera vez a sus empleados el 4 de febrero de 2014. Era una carta en la que se reconocía el talento de la plantilla pese a que meses después llegó el anuncio de miles de despidos (es lo que tienen las empresas...) Una primera carta que tenía un toque personal: “(...) Compro más libros de los que termino. Me suscribo en más cursos online de los que completo. Creo firmemente que si no estás aprendiendo cosas nuevas, dejas de hacer cosas grandes y útiles”.
Ninguna carta de intenciones llega por si sola para cambiar las maneras de trabajar en una compañía. Pero afirmaciones como estas, son pequeñas perlas de la gestión . Perlas como las de Hyderabad pero desde la nube.
(FOTO: Bhupinder Nayyar, www.flickr.com)