Las cuentas de Toyota van a la baja. En términos interanuales, las ventas descienden un 1,5%. La empresa achaca esta caída al incremento de los impuestos en los vehículos pequeños de Japón. De hecho, redujo las previsiones de ventas anuales a los 8,9 millones de automóviles en este año fiscal, cuando en el ejercicio anterior vendieron 8,97 millones.