Tenemos garantizada la pensión pública, pero no su cuantía. Además, el poder adquisitivo de la pensión pública evolucionará a la baja: se estima que en un escenario de subida de la inflación del 2%, la pérdida de poder adquisitivo de nuestra pensión pública sería del 20% en 2033 y del 30% en 2042.

Por ese motivo es necesario tener una pensión privada: un ahorro que complemente nuestro poder adquisitivo cuando estemos jubilados. Planificar ese ahorro se debe hacer con tiempo suficiente. Para los más jóvenes, por ejemplo, el punto de partida del ahorro de cara a la jubilación puede ser de un 1% del sueldo mensual, tal y como señala Fernando Aguado, director de inversiones de Fonditel. En este nuevo capítulo de pensiones, la gestora nos da unas pautas básicas para ahorrar: cuándo es conveniente comenzar, cuánto debemos aportar y la importancia de ser constante.



La constancia en el ahorro es fundamental. Para ello lo recomendable es invertir en el plan de pensiones la cantidad que se pueda en cada momento, pero convertirlo en hábito: hacerlo cada mes, cada año o cada cuanto nos venga mejor. Para dar una cifra orientativa, una buena opción sería ahorrar entre un 5% y un 10% de nuestro sueldo para contar con una cantidad significativa  ala hora de jubilarnos.

Para mantener un nivel de vida y estar tranquilos ante imprevistos, Fonditel recomienda disponer el equivalente a 5 anualidades de sueldo cuando nos jubilemos.