El nerviosismo se ha apoderado de los mercados en las últimas sesiones en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio.Saber actuar en medio de tanta incertidumbre no es sencillo. Lo primero de todo es coger aire y respirar, dejando de lado esas reacciones viscerales que, a veces, son tan difíciles de controlar.
La experiencia ya nos dice que cuando se desata un conflicto bélico las primeras reacciones en los mercados suelen ser: caídas bruscas, subida fuerte de volatilidad y huida hacia activos refugio.
Tras esto, ¿cómo actuar para esquivar las caídas y aprovechar las oportunidades que dejan los descuentos? Escucha el podcast para el análisis completo:
¿Todas las guerras son oportunidades de inversión? En caso afirmativo, ¿qué estrategia nos planteamos?
Si hay algo en lo que parecen coincidir la mayoría de expertos es en que los mercados financieros se recuperan pronto ante este tipo de situaciones, incluso antes de que termine el conflicto. Lo que convierte el momento actual en el idóneo para encontrar oportunidades a mejor precio. Una vez pasado el miedo inicial, el profesor de finanzas de la Universidad Europea, Alberto Roldán, recomienda "fijarse un horizonte de una o dos semanas", que es cuando empieza a diluirse el pánico inicial desatado. "Es una buena oportunidad para hacer cartera o comprar penalizado para los que estén invertidos en largo plazo".
La guerra del Golfo o la guerra de Irak son dos ejemplos de tensión inicial y de fuerte revalorización de los mercados 12 meses después.
Buscar la calidad más allá de lo barato y del titular
Diferenciar entre lo que ha caído por miedo y lo que ha caído porque realmente le cambia el escenario no siempre resulta sencillo. "Lo más sensato es no buscar los mínimos si consideramos que el castigo ha sido indiscriminado", señala Antonio Castelo, analista de iBroker.
Por eso, es importante lo que matiza Antonio Aspas, socio de Buy & Hold Gestión de Activos: "hay que ser selectivo y comprar compañías previamente seleccionadas".
¿Cuál sería la forma más adecuada de hacerlo? Pues picoteando, poco a poco, porque nunca se sabe dónde va a estar el suelo, según explica el analista técnico independiente Eduardo Bolinches, quien asegura que "todas las guerras son oportunidades de inversión".
Los mercados temen la incertidumbre más que la guerra
Dicho así, la idea puede resultar sencilla y muy atractiva, pero controlar los tiempos y el ruido de fondo es complicado. Si nos fijamos en el comportamiento que ha tenido esta semana el VIX, el índice que mide el miedo y la volatilidad de los mercados, el martes lo vimos disparado un 27% en plena escalada de las tensiones con Oriente. Por norma general, se considera que empieza a aumentar la tensión cuando se sitúa entre 20 y 30 (es decir, los niveles actuales). Pero, si echamos la vista atrás, no se aproxima ni de lejos a los niveles alcanzados con la última crisis financiera o con la pandemia, cuando alcanzó niveles de 80.
En resumidas cuentas, los mercados temen la incertidumbre más que la guerra en sí. Por eso, el mayor impacto suele producirse cuando empieza el conflicto o cuando el riesgo aumenta, no necesariamente durante toda la guerra.