Ahora si enfrentamos los términos Nueva Economía y Vieja Economía debemos pensar en China, o al menos eso me explican algunos gestores. ¿Han oído hablar del índice Li Keqiang (en referencia al premier chino)? Es un índice que recoge variables económicas de la Old Economy, de la Vieja Economía, y su evolución es similar a la del producto interior bruto, es decir, cada vez crece menos. El índice Li Keqiang recoge datos como el consumo de electricidad, evolución de fletes y de oferta monetaria. Datos que tradicionalmente han servido de espejo sobre el estado de la salud de la economía. Lo que sucede es que ahora la Vieja Economía es el 65% del PIB de China (y bajando), y no podemos obviar lo que sucede con el 35% restante.
En China el consumo de Internet por móvil crece a ritmo del 90%, las descargas de películas aumentan a un ritmo del 50%, se multiplican los vuelos domésticos, el consumo de medicinas o las comidas en restaurantes, con crecimientos de doble dígito… Macao, donde ha bajado el negocio por la lucha contra la corrupción, tiene un tamaño siete veces el de Las Vegas.
China está en proceso de cambio. Gana peso la Nueva economía en detrimento de la vieja. Más Servicios y menos manufacturas. La evolución del crédito al sector privado y niveles de entradas en mora y el control de la contaminación son factores a vigilar. Pero me dicen que de ahí a pensar en una recesión global derivada del cambio de modelo de China, hay demasiado trecho.
(FOTO: Rude Mortensen, www.flickr.com)