El stand de Valdecarros en la Feria del Libro de Madrid se convirtió en el escenario de un debate sobre el futuro urbanístico de la capital, donde se dieron cita representantes del sector inmobiliario, investigadores y autores especializados en urbanismo. El encuentro sirvió para analizar los retos de la vivienda en el siglo XXI y presentar datos reveladores sobre las necesidades habitacionales de los madrileños. Una de cada cuatro viviendas en Madrid estará en Valdecarroos.

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Domingo Menéndez, director gerente de la Junta de Compensación de Valdecarros, presentó las cifras del que calificó como "el mayor desarrollo urbanístico de España y uno de los más grandes de Europa". Según explicó, el proyecto contempla la construcción de 51.656 viviendas, de las cuales el 55% serán vivienda protegida, destinadas a una población estimada de 150.000 personas. "A lo largo de los próximos diez años, una de cada cuatro viviendas que se desarrollen dentro de la Comunidad de Madrid van a estar en Valdecarros", afirmó Menéndez, quien destacó que "más del 40% de las viviendas que se van a desarrollar en Valdecarros lo van a hacer de la mano de las administraciones públicas, fundamentalmente del Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid, pero también el Estado".
El precio, principal barrera para acceder a la vivienda
Patricia Abad, responsable de investigación en Gad3, presentó los resultados del primer Barómetro de la Vivienda en la Comunidad de Madrid, elaborado conjuntamente con Valdecarros. Los datos revelan que un 65% de la población madrileña entre 18 y 49 años tiene intención de acceder a una vivienda en los próximos cinco años. De este porcentaje, un 82% destinaría la vivienda a ser su residencia habitual, mientras que solo el 12% lo haría como inversión.
"Este primer dato ya nos está revelando que la vivienda se entiende como una necesidad y se demanda porque lo que se quiere es desarrollar un proyecto vital a más largo plazo", explicó Abad. La investigadora señaló que el precio se ha ubicado como la principal barrera para acceder a la vivienda, con porcentajes que rondan entre el 56% y 60% tanto en compra como en alquiler, "muy por encima del resto de factores que se han podido considerar como obstáculos".
Entre otros obstáculos identificados en el estudio se encuentran los requisitos para acceder a una hipoteca, la necesidad de avales, la situación de estabilidad laboral y, en el caso del alquiler, las condiciones económicas y requisitos para firmar el primer contrato que "muchas veces los ciudadanos no están teniendo capacidad de asumir y de afrontar".
Transporte público y equipamientos, prioridades ciudadanas
El barómetro también reveló que el transporte público es prioritario para casi la mitad de los encuestados. "Las conexiones y la movilidad se ubican como una de las primeras cuestiones que se van a valorar a la hora de decidir a qué vivienda acceder y por tanto, también a la hora de seleccionar en qué barrios o en qué desarrollos de los nuevos se va a ubicar la población", indicó Abad.
Respecto a la percepción de Valdecarros, el dato resultó "muy significativo y muy positivo": un 64% de los madrileños consideraría vivir en una zona como Valdecarros para el futuro. Según la investigadora, lo que convence del modelo es que "la magnitud del proyecto permite dar respuesta a la problemática de vivienda, porque al final lo que hace con esos datos que daba y sobre el volumen de vivienda que se va a ofertar es aliviar esa presión que existe ahora mismo de la demanda sobre la oferta disponible".
Abad también destacó que más del 60% de los encuestados considera que una de las principales necesidades para reducir el desajuste entre oferta y demanda en Madrid es construir vivienda, y que proyectos que incluyen "la movilidad, el transporte, las conexiones, la dotación de equipamientos sanitarios educativos pueden contribuir en gran medida a solventar ese problema que es actualmente la vivienda".
La importancia de la vivienda propia como bien social
José Tomás, autor del libro "Urbi et orbi", reflexionó sobre la importancia de la vivienda propia desde una perspectiva social. "Yo siempre me pregunto qué ocurriría si un jubilado español tuviera que detraer de su pensión una renta de alquiler. Afortunadamente, el 99% de los jubilados españoles tiene una vivienda propia", señaló el ingeniero de caminos y articulista.
Tomás enfatizó la necesidad de que las nuevas generaciones consigan durante su periodo laboral tener su vivienda propia, "porque si no se va a generar un problema social muy importante". Recordó que en Madrid y muchas ciudades de alrededor, "la clase trabajadora pudo acceder a una vivienda propia y eso ha generado una paz social que por ejemplo en París, en Saint-Denis, que son viviendas en alquiler, pues hay problemas sociales porque se va heredando la pobreza, tú no progresas".
El autor consideró paradójico que "ahora que tenemos más conocimientos, más recursos financieros, tenemos mejor sanidad, tenemos AVE, tenemos internet, no sepamos solucionar un problema que se ha solucionado anteriormente, que se trata de poner un poco de hormigón, poner unas puertas, unas calles". Tomás abogó por recuperar mecanismos como las antiguas cuentas vivienda que permitían desgravaciones fiscales, argumentando que "se consideraba que era un bien social para todos".
"Si una persona es propietaria va a cuidar más la calle. Si hay un problema en el parque se va a preocupar, va a comprar mejores muebles, va a generar relaciones estables con los vecinos y eso genera como un tejido social y permite progresar a la clase trabajadora", explicó Tomás, quien también recordó que "cuando compras una vivienda estás comprando un trozo de ciudad", por lo que "es importante hacer viviendas, pero es importante hacer ciudad".
Aprender de los errores del pasado
Carlos Ibares, autor de "Madrid en 300 historias", aportó una perspectiva histórica al debate. El cardiólogo y escritor señaló que "la situación no es nueva, la situación se repite. Esto lo hemos vivido especialmente en esta ciudad en muchos años, no solo por las necesidades que se generaban aquí, sino porque éramos receptores de inmigración y lo volvemos a ser".
Ibares destacó la importancia de aprender de los errores pasados, recordando que cuando se construyeron barrios como Aluche o Lucero para acoger a trabajadores de las dos Castillas, "se cometieron desde mi punto de vista dos errores básicos". El primero fue que "cuando se entregaron aquellas viviendas cinco o diez años más tarde, los vecinos seguían manifestándose en las calles por la falta de transporte público". El segundo error fue que "se idearon para personas de 30 años que iban a tener su primer hijo, pero esas personas envejecieron y siguieron poblando y habitando los mismos barrios".
El autor celebró que iniciativas como Valdecarros y los últimos proyectos "son proyectos que ya tienen por una parte el transporte, por otra parte todos los servicios sociosanitarios que son necesarios. Ya no va a hacer falta que las personas que vayan a vivir a Valdecarros tengan que hacerse cuatro kilómetros para ir al supermercado".
Respecto a la historia urbanística de Madrid, Ibares señaló que "a nivel urbanístico está lleno de sombras y probablemente menos luces de épocas duras en las que 200 años Madrid estuvo encorsetada por una cerca hasta que se hizo un ensanche, un ensanche que después no se llevó a la práctica tal como se había diseñado". Mencionó épocas mejores a finales del siglo XIX "con el higienismo, con una serie de iniciativas como las ciudades jardín" y una nueva época negra "con el desarrollismo de los años 50-60". Para el autor, "iniciativas como la de Valdecarros o como las que se han hecho en el norte de Madrid demuestran que de nuevo se vuelve a pensar en los madrileños".
Un barrio diseñado para el peatón
Domingo Menéndez reveló un aspecto técnico fundamental del proyecto Valdecarros que ejemplifica su enfoque centrado en el ciudadano: "Hemos hecho un esfuerzo muy importante en el movimiento de tierras para conseguir uno de los barrios más planos de Madrid. Nos hemos marcado como objetivo que como mucho el 10% de las pendientes superen el 3%".
Esta decisión, que ha supuesto "un sobrecoste económico importante, estamos hablando de unos 250 millones de inversión adicional", se justifica porque "es lo único que es irreversible". Menéndez explicó que "tú puedes cambiar el día de mañana si te has equivocado en una parcela determinada, poner un tipo de equipamiento u otro, hacer una tipología de edificio o de otra, pero lo que ya no vas a cambiar nunca son las rasantes".
El director gerente consideró esta apuesta "la marca de la casa" porque "es lo que de verdad facilita que luego la gente pues camine por el barrio, vaya andando al mercado, al colegio, a lo que sea". Además, lo calificó como "la verdadera apuesta por la sostenibilidad".
La necesidad de pedagogía urbanística
Patricia Abad subrayó la importancia de hacer pedagogía sobre el urbanismo: "El urbanismo también se ha vuelto un reto complejo o un problema a solucionar porque tiene como dos fases muy diferenciadas. Una fase es la del planeamiento como tal, pueden pasar muchos años hasta que eso se aprueba, sale adelante y ya se empieza a construir. Y la gente yo creo que el problema que tiene es que solo ve la parte de la edificación, la construcción y demás".
La investigadora enfatizó que "hay que hacer un poco de pedagogía para que el ciudadano esté realmente en el centro. Hay que contar al ciudadano cómo es el urbanismo, en qué consiste y todo lo que puede conllevar". Según los datos del barómetro, los impactos principales que los ciudadanos valoran en un desarrollo residencial son: que exista mayor proporción de vivienda asequible (42%), oferta de vivienda en general, mejora de las infraestructuras y el transporte, y nuevos servicios y equipamientos.
"El ciudadano para que esté en el centro lo que hay que dotarles de las cosas concretas, de las cosas tangibles que utilizan su vida cotidiana. Qué le preocupa? Pues tener buena conexión, buenas conexiones, movilidad, accesibilidad", resumió Abad, quien destacó que factores como las rasantes planas "facilitan mucho que se puedan desplazar personas en silla de ruedas, carritos de bebés. Esto hasta que no te ves en ello no eres consciente".
Las ciudades de los 15 minutos
José Tomás introdujo el concepto de las "ciudades de los 15 minutos", popularizado por un urbanista francés: "La idea es que tu movilidad frecuente, pues colegio, médico, pueda ser con un tiempo muy reducido. Luego puede haber otros escalones de movilidad con otras conexiones, pero que tu vida, tu relación sea asociada a esta movilidad".
El autor insistió en que "eso hay que diseñarlo desde el inicio porque si no lo diseñamos bien pues estaremos pecando de errores". Tomás enfatizó la importancia de "pensar no en el habitáculo, no en el coche, sino en el uso. Cómo usamos la ciudad, qué elementos nos permite usarla de una manera u otra".
Sobre el diseño urbano, el ingeniero señaló que "en Madrid hay muchos sitios que nos gustan y otros que no, se trata de replicar los barrios que funcionan, las soluciones que funcionan y ponerlas en marcha pero pensando en el uso, no en la infraestructura o en la mera habitación, sino cómo usamos esa ciudad".
La importancia de los nombres de las calles
Carlos Ibares planteó una reflexión sobre la nomenclatura urbana: "No es un tema menor. Había un tiempo en Madrid en el que cada uno sabía por dónde se estaba moviendo porque sabía lo que había allí. Porque Cuchilleros era el sitio de Cuchilleros y Bordadores, el de Bordadores y la Costanilla de San Andrés era porque había que bajar casi en cuclillas por la inclinación que tenía".
El autor lamentó que "cuando después hemos empezado a cambiar los nombres dependiendo de signos políticos y todo eso, pues yo personalmente me he perdido un poco". Ibares defendió mantener los nombres originales: "Me sigue pareciendo muy bien que la estación sea la estación de Atocha porque allí estaba la Puerta de Atocha y el Santuario de Atocha. Y no me parece mal que se pongan otros nombres, pero sí me parece mal que se pierdan los iniciales".
El escritor invitó a los madrileños a redescubrir su ciudad: "Pasad por los mismos sitios que habéis pasado toda vuestra vida, pero cada diez o 20 metros deteneos a pensar cómo se creó aquello. Y es fantástico". Domingo Menéndez tomó nota de la sugerencia para cuando llegue el momento de nombrar las calles de Valdecarros: "Tomo nota porque me parece una reflexión muy interesante y además te llamaré para que nos eches una mano en la propuesta que hagamos al ayuntamiento".
Madrid como ciudad diversa y equilibrada
Los participantes coincidieron en destacar las fortalezas de Madrid. Domingo Menéndez la definió como "una ciudad diversa que de alguna forma responde a la diversidad de la propia sociedad, una ciudad abierta y diversa". Patricia Vázquez valoró que "tiene muchos desarrollos, tiene muchos lugares diferentes de los que poder aprender para mejorar el urbanismo de cara al futuro".
José Tomás destacó el equilibrio de Madrid: "Físicamente yo creo que hay un eje que es el eje de la Castellana que permite una movilidad muy rápida y rodeado con un anillo que nos permite circundarla y a la vez tenemos una conexión nacional e internacional muy interesante. Dentro de la M-30 hay una densidad muy alta para que se produzca muchísimas interacciones económicas, culturales, porque hay suficientemente público".
El autor enfatizó que Madrid "es una ciudad divertida, hay oportunidades laborales y hay oportunidades climatológicas". Según Tomás, "en Madrid sobre todo es el equilibrio. No tiene demasiado de nada, pero tiene de todo. No le falta nada. Puedes tener trabajos decentes con diversión, que hay ciudades que o uno u otro. Entonces ese equilibrio yo creo que también enriquece".
Carlos Ibares coincidió: "Madrid es una ciudad muy grande, con capacidad de hacerse todavía más grande, sin perder la comodidad y sin perder ese sentido de ciudad abierta que tiene. Y en eso es en lo que debemos luchar todos".
Oportunidades de Madrid frente a otras ciudades
Los participantes identificaron varias ventajas competitivas de Madrid. Domingo Menéndez destacó "la calidad de vida, el clima, las posibilidades, el transporte público, los servicios públicos. Tenemos una sanidad pública de primer nivel, también los servicios privados tenemos un nivel de servicios privados de primer nivel también. Sinceramente creo que es una de las mejores ciudades del mundo para vivir".
Patricia Abad señaló dos fortalezas clave: "Una de las grandes fortalezas de Madrid ahora mismo es la capacidad que tiene para atraer estudiantes porque se ha convertido en un espacio buenísimo para estudiar, se ha posicionado frente a otras ciudades de una manera de verdad impresionante". Además, destacó que Madrid "todavía tiene posibilidad de expansión. Hay ciudades que por su propia geografía física están más limitadas. Muchas veces se compara con Barcelona porque Barcelona al final tiene el mar por un lado, la montaña por otro y le cuesta más crecer".
José Tomás planteó una visión ambiciosa: "Madrid está en un momento muy interesante y tiene que pensar en grande. Tiene que pensar en una ciudad de 10 millones de habitantes en unos años y para eso se tiene que preparar, porque la vocación de Madrid es competir no con otras ciudades españolas, sino a nivel internacional". El autor se refirió a la competencia con la llamada "Blue Banana", "una conexión que va como desde Londres, París hasta Milán o ciudades americanas".
Tomás defendió el papel de Madrid como polo de atracción de talento: "A veces desde otros sitios de España se habla de que Madrid está absorbiendo el talento, pero yo creo que es mucho mejor para una persona de Albacete venir a Madrid que tener que irse a Londres". El ingeniero propuso que Madrid debe "acoger ese talento, apostar por la conexión internacional y luego también repartir juego. Ciudades como Guadalajara, Toledo se benefician del crecimiento de Madrid. A lo mejor hay que conectar también con Ávila que está muy cerca, con Talavera, repartir juego, conectar a nivel internacional y competir como una ciudad mundial por talento, por conexiones americanas, por el lenguaje".
Carlos Ibares aportó una perspectiva práctica: "Lo que yo he vivido desde un ámbito absolutamente distinto desde que llegó el COVID y llegó por tanto el teletrabajo, es que en estos momentos con las personas que trabajan en las multinacionales hay muchísimas personas que son inglesas, francesas, alemanas que están teletrabajando desde Madrid porque consideran que es un entorno muchísimo más agradable, con una calidad de vida muchísimo mayor, por supuesto con un clima muchísimo mejor".
El autor planteó el reto de aprovechar esta oportunidad: "Lo que tenemos que hacer ya que estamos absorbiendo todo esto y esa sería nuestra oportunidad, ya que estamos en la Primera División, es crear todo el resto de temas culturales, gastronómicos y hacerlo con cabeza. No se trata de atraer un gran número, se trata de atraer precisamente lo que nosotros necesitamos: personas de nivel y que personas que puedan desarrollar sus carreras aquí". Ibares concluyó: "Tú no puedes hacer una iniciativa y decir voy a traer talento. No, el talento viene solo cuando el talento se siente atraído por lo que va a encontrar allí".
Visión de futuro: flexibilidad y crecimiento
Al abordar hacia dónde se dirige Madrid, Domingo Menéndez enfatizó la necesidad de flexibilidad: "Tenemos que mantener esa posibilidad de diversidad y tenemos que hacer una ciudad fundamentalmente flexible, que se pueda adaptar en cada momento a las circunstancias del momento. Vivimos momentos muy cambiantes en los que la forma de comportarse la gente, incluso a la hora de comprar, a la hora de moverse, a la hora de vivir, está cambiando de forma significativa, sobre todo las nuevas generaciones".
Patricia Abad resumió: "Madrid va hacia el crecimiento interno, hacia la proyección nacional e internacional y el urbanismo de Madrid se va a desarrollar en este sentido porque ahora mismo se ha facilitado desde la administración pública la herramienta para poder hacer esto". La investigadora se refirió a la ley LÍDER, la reforma urbanística regional, y al Plan Estratégico municipal: "Esto va a suponer un cambio en muchísimas cuestiones a nivel urbanístico, de desarrollos, de posibilidades y sobre todo para que este urbanismo no se quede solo en la mera ejecución de crear viviendas o crear espacios para vivir, sino también de dotar a esos espacios para vivir de significado y de calidad de vida, incluyendo sostenibilidad, incluyendo diversidad de usos y esa flexibilidad, incluyendo buenas conexiones de transporte".
José Tomás destacó la oportunidad histórica que representa Valdecarros: "Desde Felipe Segundo no se ha hecho una ciudad casi ex-novo. Felipe Segundo tenía como unas instrucciones para las ciudades americanas, hacía primero la plaza y se construían las ciudades. Entonces estamos teniendo la oportunidad de crear un futuro que puede ser muy interesante y muy atractivo". El autor sugirió crear elementos identificatorios: "Antiguamente se hacían las ciudades alrededor de las catedrales. Pues Valdecarros a lo mejor habría que hacer una catedral también para darle identidad, para que la gente tuviera orgullo de pertenencia".
Tomás reflexionó sobre la permanencia del urbanismo: "Todos nos vamos cuando vamos a una ciudad vamos a ver lo que se hizo hace 500 años. Nadie va a lo que se hizo hace 50. La aeronáutica avanza, pero urbanismo parece que hacemos las cosas peor que hace 500 años. Entonces ahora tenemos una oportunidad de darle vida a un proyecto maravilloso para los próximos años".
Carlos Ibares cerró con una llamada a la participación ciudadana: "Como madrileño, a mí lo que me gustaría es que ya que tenemos la oportunidad, no muramos de éxito. No empecemos a intentar dirigir desde arriba lo que va a ser la ciudad, que contemos con la sociedad civil, que contemos con los arquitectos, que todos ellos tienen algo que decir y los intereses probablemente en algunos casos serán opuestos, pero en la mayoría complementarios. Y así es como podemos hacer una ciudad mejor".
La confluencia entre el sector inmobiliario y la cultura en este encuentro simbolizó precisamente esa idea de que una ciudad es una historia que se escribe colectivamente, capítulo a capítulo, barrio a barrio.