La inversión de las grandes tecnológicas en inteligencia artificial podría ser mucho mayor de lo que reflejan sus cuentas. Un análisis de The Wall Street Journal revela que nueve grandes compañías tecnológicas acumulan alrededor de 3 billones de dólares en compromisos futuros relacionados principalmente con la IA que todavía no aparecen en sus balances.
La cifra cambia la dimensión de la carrera por construir la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar los nuevos modelos de inteligencia artificial. Sobre el papel, las grandes tecnológicas han comunicado unas inversiones de capital —el conocido capex— de unos 600.000 millones de dólares durante el último año. Pero esa cifra solo cuenta una parte de la factura.
El resto está escondido en compromisos contractuales a varios años vista: alquileres de centros de datos, acuerdos para comprar chips y otros equipos, contratos de suministro energético y diferentes compromisos de inversión.
Los arrendamientos que todavía no han comenzado representan unos 1,2 billones de dólares, aproximadamente cuatro veces más que un año antes. A esto se suman otros 1,9 billones de dólares en compromisos de compra, principalmente relacionados con infraestructura tecnológica, chips y otros componentes necesarios para los centros de datos.
Uno de los mejores ejemplos es Meta. La compañía ha comprometido unos 347.000 millones de dólares en futuros arrendamientos, incluyendo el gigantesco centro de datos Hyperion, en Luisiana. El complejo ocupará una superficie equivalente a unos 1.700 campos de fútbol y su alquiler inicial supondrá unos 12.300 millones de dólares.
El caso de Alphabet, matriz de Google, también resulta especialmente llamativo. Sus compromisos de compra y otras obligaciones contractuales alcanzaban los 811.000 millones de dólares a finales de junio, frente a los 332.000 millones registrados apenas tres meses antes. Parte de estos acuerdos están vinculados a infraestructura tecnológica y al suministro energético de sus centros de datos, con contratos que se extienden incluso hasta 2054.
Y Nvidia también aparece en esta fotografía. La compañía ha comprometido alrededor de 27.000 millones de dólares en inversiones de capital hasta comienzos de 2027.
El riesgo: que los ingresos no lleguen a tiempo
La cuestión de fondo no es necesariamente que estas compañías no puedan pagar sus compromisos. Al contrario, las empresas están apostando a que la demanda de servicios de inteligencia artificial continuará creciendo a gran velocidad y permitirá generar suficientes ingresos para amortizar esta gigantesca infraestructura.
El problema aparece si las previsiones son demasiado optimistas. Construir un centro de datos, comprar millones de chips o firmar contratos energéticos a largo plazo son decisiones difíciles de revertir. Si la demanda de IA se ralentiza o la monetización tarda más de lo previsto, las tecnológicas podrían encontrarse pagando durante años por una infraestructura que no genera el retorno esperado.
Y algunas señales ya están empezando a preocupar a Wall Street. Alphabet y Amazon han registrado recientemente flujo de caja libre negativo, porque sus inversiones de capital han superado el efectivo generado por sus operaciones.
Esto introduce una nueva variable en el debate sobre la burbuja de la inteligencia artificial. Hasta ahora, el foco estaba puesto en cuánto gastan las tecnológicas cada trimestre. Pero el análisis del Wall Street Journal apunta a que la cifra realmente relevante podría ser cuánto dinero se han comprometido a gastar en los próximos años.
Morgan Stanley ya advertía en abril de que el aumento de estos compromisos fuera de balance está haciendo cada vez más difícil para los inversores evaluar el verdadero nivel de apalancamiento potencial de las grandes tecnológicas.
La revolución de la IA puede estar generando una de las mayores oleadas de inversión tecnológica de la historia, pero una parte importante de esa factura todavía no aparece en los balances.
Y si la demanda de inteligencia artificial cumple las expectativas, estas inversiones podrían convertirse en una enorme ventaja competitiva. Pero si no lo hace, los 3 billones de dólares de compromisos ocultos podrían terminar convirtiéndose en uno de los mayores riesgos financieros de la actual carrera por dominar la IA.