La tecnología manda. La ciberseguridad, la ciberdefensa y la inteligencia artificial se han convertido en pilares fundamentales para la seguridad nacional. En este contexto surge una pregunta crucial: ¿qué necesitan nuestras Fuerzas Armadas desde un punto de vista tecnológico? La respuesta ha materializado en Stella Maris, un proyecto que representa la alianza estratégica entre el Barcelona Supercomputing Center (BSC) y el Ministerio de Defensa para avanzar en tecnologías duales. En un nuevo episodio de Hablemos de Defensa y Seguridad conocemos el trabajo de Stella Maris con Joan Farnós, responsable del área de tecnologías duales del BSC
Hablemos de Defensa y Seguridad, una producción de IDS/Infodefensa Grupo Metalia en colaboración con TEDAE.
El Barcelona Supercomputing Center y el Ministerio de Defensa unen fuerzas para desarrollar tecnologías duales que garanticen la soberanía tecnológica española
"El objetivo (de la alianza Stella Maris) es poner a disposición de los programas impulsados o apoyados por el Gobierno de España todo aquel conocimiento en áreas como la inteligencia artificial, la supercomputación y las tecnologías cuánticas", explica Joan Farnós. Este conocimiento se aplicará tanto en el ámbito civil como en el de defensa y seguridad nacional, buscando afianzar una soberanía tecnológica y una autonomía estratégica.
Protección de Infraestructuras Críticas y Soberanía Tecnológica
Las tecnologías desarrolladas dentro de este convenio tienen un alcance que va mucho más allá del ámbito puramente militar. "Lo que busca es desarrollar tecnologías que al día de mañana estarán protegiendo nuestras infraestructuras críticas, como pueden ser las redes de agua, las redes de electricidad, las redes de telecomunicaciones, pero también los sistemas de ciberseguridad de los hospitales, de nuestras escuelas", explica el responsable del área de tecnologías duales del BSC.
La inversión en este campo tiene un recorrido muy amplio y plantea desafíos importantes. Ante la incertidumbre sobre las tecnologías emergentes que podrían exponer vulnerabilidades futuras, Farnós destaca dos vertientes fundamentales: "Poner a disposición del Ministerio de Defensa todo ese conocimiento científico y técnico que estamos empujando, no solo desde el Barcelona Supercomputing Center, sino también desde la academia, las universidades españolas y los centros de investigación que están haciendo cosas punteras a nivel internacional".
La Colaboración Público-Privada como Pilar Estratégico
La colaboración público-privada emerge como un elemento crucial en esta estrategia. "Es importantísimo entender que las empresas están jugando una partida internacional, y la base tecnológica industrial de la defensa nacional debe apalancarse en todo el conocimiento existente en territorio nacional", señala Farnós.
"España tiene infraestructuras punteras. Más allá de todo el conocimiento de infraestructura que tiene el BSC, con 1.400 personas desarrollando I+D, tenemos el CSIC, tenemos el INTA, tenemos grandes universidades con grandes profesionales y un ecosistema industrial muy puntero", enumera Farnós.
La clave está en el fomento de la inversión en I+D dual de forma agresiva, para asegurar que los científicos universitarios creen startups y que este conocimiento permee en aplicación directa en los programas de defensa.
Agilidad y Madurez Tecnológica
La articulación de la inversión resulta fundamental. Farnós explica que "es lógico que el Ministerio de Defensa necesita tecnologías con un grado de madurez elevado, pero no podemos olvidar cuáles son las tecnologías que se están madurando a día de hoy, que estarán en mercado a 3, 5 años vista, que pueden provenir del ámbito civil y terminarse aplicando en el ámbito de la defensa".
Los ciclos de desarrollo deben ser muchísimo más ágiles, como se ha evidenciado en los conflictos actuales, donde las tecnologías deben estar en operación en pocas semanas o pocos meses. "Toda la capacidad de supercomputación lo que hace es acelerar los procesos de diseño, reducir los riesgos, reducir los costes, mejorar la integración en sistemas que pueden ser multidominio, estudiar escenarios que no existan a día de hoy", detalla el experto.
La capacidad de anticipación tecnológica representa uno de los valores más importantes de esta alianza. "Es importantísimo que tengamos un ojo puesto en cuál es la tecnología en 2026 que tiene un grado de madurez comercial, pero sobre todo también es muy importante saber lo que nos viene. Y lo que nos viene lo saben las universidades, lo saben las startups, lo saben los centros de I+D", argumenta Farnós.