El verano de 2024 ha dejado cifras alarmantes que evidencian la aceleración del cambio climático en España: 61 días bajo condiciones de ola de calor, estableciendo un récord absoluto, y las temperaturas más elevadas desde que comenzaron los registros en 1961. Estos datos, lejos de ser meras estadísticas meteorológicas, están transformando el panorama empresarial español, convirtiendo el cambio climático en un factor determinante que afecta directamente a los costes energéticos, la disponibilidad de agua, las cadenas de suministro, las inversiones y, cada vez más, a la competitividad de las empresas.

El cambio climático deja de ser solo ambiental para convertirse en factor económico clave

El 70% de las empresas españolas tiene planes de sostenibilidad, pero solo el 44% los alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Según los datos manejados por la consultora Impact Code, el 70% de las empresas españolas cuenta ya con una estrategia o un plan de sostenibilidad. Sin embargo, existe una brecha significativa en la implementación real de estos compromisos: solo el 44% está alineando estos planes con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta disparidad plantea interrogantes sobre si la sostenibilidad está realmente cambiando las decisiones empresariales o si continúa existiendo una distancia entre el discurso corporativo y la práctica real.

¿Es la sostenibilidad ya una cuestión de competitividad empresarial?

Ángel Bonet, CEO de Impact Code, afirma rotundamente que sí: "Yo creo que cada vez hay menos y dejan de llamarle negacionista al cambio climático, que lo sigue habiendo y creo que cada vez es más evidente que algo está cambiando a nuestro alrededor y que afecta a nuestras vidas". Bonet señala que, aunque muchas empresas declaran tener planes o estrategias de sostenibilidad, son muchas menos las que realmente los aplican en sus operaciones diarias.

Para Bonet, el problema fundamental es de narrativa: "Yo creo que lo hemos contado mal. Entonces yo creo que se está viendo la sostenibilidad como un coste para las compañías en general y un mal necesario que añade complejidad a muchos negocios y a muchos empresarios". El CEO de Impact Code propone un cambio de perspectiva radical, sugiriendo incluso abandonar el término "sostenibilidad" en favor de "regeneración": "Me gustaría mucho más regenerar porque sostener lo que hemos hecho mal pues no tiene mucha gracia, pero regenerar me parece más interesante".

Según su análisis, lo que realmente está en juego es "cuidar lo que tenemos alrededor que nos genera un entorno adecuado para hacer negocio. Es así de simple. Claro, si nos lo cargamos, evidentemente sufrirá nuestro consumidor, nuestro mercado y en ende nuestra compañía". Esta visión pragmática sitúa el medio ambiente no como una cuestión ética abstracta, sino como un elemento fundamental del entorno de negocio que debe ser preservado para mantener las condiciones que permiten la actividad económica.

Bonet es contundente sobre la incoherencia de desarrollar planes sin aplicarlos: "Lo que sí tiene un coste es hacerlo y luego no aplicarlo porque no te sirve de nada". Esta observación pone de manifiesto que la brecha entre planificación y ejecución no solo representa una oportunidad perdida, sino un gasto ineficiente de recursos empresariales.

¿Es un problema de educación empresarial?

El experto identifica un problema educativo de fondo en el mundo empresarial: "Nuestra empresa está muy mal educada, no porque digan tacos muy brillantes y soy muy empresario, pero nos han educado. Yo soy economista y nos han educado solo a ganar dinero. Pero la fórmula del cómo no estaba en la fórmula porque bueno, porque nuestro modelo económico liberal aún no estaba en esta".

Bonet explica que el modelo económico tradicional está evolucionando: "Ahora ya en todo esto donde nos hemos dado cuenta que para que nuestro modelo económico liberal progrese necesitamos indiscutiblemente poner en la fórmula todo aquello que impacta a la sociedad, que es por un lado medioambiental y por otro lado la desigualdad social". Esta transformación conceptual, aunque lleva décadas siendo advertida por expertos como Nicholas Stern en su informe histórico, solo ahora está siendo asimilada por el tejido empresarial ante la evidencia tangible de las consecuencias del cambio climático.