Estados Unidos y China aceleran para llevar presencia duradera a la Luna y convertir el satélite en un espacio de actividad científica, estratégica y económica.
El mundo afronta una nueva etapa en la exploración lunar que muchos ya consideran una “segunda carrera hacia la Luna”.
El siguiente objetivo es llegar a Marte
La misión Artemis II, que despega este 1 de abril, tiene como objetivo enviar astronautas a orbitar la Luna sin aterrizar, para probar todos los sistemas necesarios para el viaje tripulado en el espacio profundo, incluyendo el cohete y la cápsula.
A continuación, Artemis III, con un lanzamiento proyectado en 2027. Espera ser el primer alunizaje humano desde las misiones del programa Apollo, en busca de de hielo de agua.
¿Por qué es importante? Pues porque es un recurso fundamental que podría utilizarse para producir oxígeno y combustible, lo que facilitaría estancias prolongadas. El objetivo de mantener astronautas durante largos periodos sentaría las bases para futuras misiones más ambiciosas: Llegar a Marte.
Estados Unidos no está solo en este objetivo. A la carrera se suma China que tiene como objetivo oficial llevar a sus primeros astronautas a la superficie de la Luna antes de 2030.
También la Agencia Espacial Europea y países como India, Japón o Corea del Sur tienen sus propios proyectos de exploración lunar. Así como empresas privadas, como SpaceX o Blue Origin, que desarrollan módulos de aterrizaje y sistemas de transporte lunar. Todo un negocio que no ha hecho más que empezar.
