España está viviendo una paradoja energética sin precedentes. Mientras el país avanza en la instalación de energías renovables y consolida su apuesta por la transición energética, se enfrenta a un problema creciente: el desperdicio masivo de electricidad limpia. Este verano, la energía renovable vertida ha alcanzado cifras récord que ponen de manifiesto las deficiencias estructurales del sistema eléctrico español.

Sostenibilidad | Récord de energías renovables desperdiciadas

Las renovables están ganando cada vez más peso en España. Sin embargo, este verano ha habido un récord de desperdicio de estas energías. Para habla sobre ello, Lorena Ruiz entrevista a Alfonso Aycart, responsable de desarrollo empresarial de SotySolar

Alfonso Aycart, responsable de Desarrollo Empresarial de SotySolar, ha analizado esta situación alarmante que afecta directamente a la viabilidad económica del sector renovable y al futuro energético del país.

Cifras récord de energía desperdiciada

"Efectivamente, a falta de datos oficiales para lo que es el periodo de julio y agosto, en junio sí que vimos que el dato de energía vertida fue de 1,2 teravatios hora, lo cual supera en seis veces el dato del registro del año anterior", explica Aycart. Para dimensionar esta cantidad, el experto señala que "puede suponer tres días completos de lo que sería el consumo eléctrico de España o el equivalente a 750.000 hogares durante un año completo".

Los datos preliminares que manejan los consultores para julio y agosto no son más alentadores. Según Aycart, "han sido dos teravatios hora adicionales, lo cual supone que vamos a batir con creces los registros del año anterior". Estas cifras representan una cantidad muy considerable de energía limpia que simplemente se está tirando a la basura.

¿Cuáles son las causas del problema?

El responsable de SotySolar identifica dos causas principales para estos vertidos de energía excedentaria: "Puede ser por una sobreproducción, un momento en el que hay más producción que demanda o por un cuello de botella, una incapacidad técnica de la red de distribución para descargar toda esa energía".

Para facilitar la comprensión del problema, Aycart utiliza una analogía: "Podemos pensar que la electricidad funciona como el agua, una red de agua, una tubería, la cual tiene que haber el mismo consumo que lo que se está produciendo. Tiene que haber un flujo constante y además la tubería tiene que ser suficientemente grande para asimilar, para transportar toda la red".

En el momento actual, según el experto, "lo que vemos es por un lado en las horas solares cuando está produciendo la energía fotovoltaica mucha más producción que la que se está consumiendo en este momento. Por lo tanto hay un exceso que se vierte y además vemos que la red de distribución en muchos puntos no están suficientemente desarrolladas. Falta cierta inversión para que puedan asimilar toda la energía que se está produciendo y que podría ser necesaria pero que no se está pudiendo transportar por una cuestión puramente técnica".

Ajustar la oferta y la demanda: el gran desafío

Otra solución fundamental pasa por "intentar cazar la curva de oferta y demanda", explica Aycart. "Cuando tenemos mucha oferta porque hay mucha producción, lo que tenemos es que intentar incrementar la demanda ahí precisamente donde han fallado los planes estratégicos a largo plazo que se hicieron".

El experto señala que los planes del Gobierno "preveían una mayor demanda que la que realmente ha ocurrido porque no ha llegado la electrificación en la medida que se esperaba". Por ello, "todo lo que sea electrificar los consumos que la industria produzca calor a través de electricidad, por ejemplo, en lugar de fuentes térmicas, pues va a permitir aumentar la demanda. ¿Para qué? Para que no sobre tanta producción".

Un ejemplo claro de esta electrificación pendiente es el vehículo eléctrico. "Se pedía un despliegue masivo que no ha terminado de llegar", lamenta Aycart.