España se ha consolidado como líder mundial en la producción de aceite de oliva, no solo por su volumen sino también por su compromiso con la sostenibilidad. Durante décadas, el sector ha implementado mejoras significativas que abarcan desde el cultivo hasta la molienda, buscando minimizar el impacto ambiental de este producto esencial de la dieta mediterránea.

SOSTENIBILIDAD | Aceite de Oliva

¿Cómo avanza nuestro país en la producción sostenible del aceite de oliva? Hablamos con Teresa Pérez Millán, directora gerente en Organización Interprofesional del Aceite de Oliva Español.

Evolución de los sistemas de producción hacia la sostenibilidad

Según Teresa Pérez Millán, directora gerente de la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva Español, las mejoras en sostenibilidad comenzaron hace aproximadamente 30 años, cuando las almazaras pasaron de sistemas discontinuos a sistemas continuos. "Se implantó principalmente lo que llamaban dos fases o dos fases y media, un sistema de centrifugación que apenas utilizaba agua", explica Pérez, añadiendo que a este método se le denominó "sistema ecológico de producción en las almazaras".

Paralelamente, la evolución en los campos también ha sido notable. Los olivares tradicionales han dado paso, cuando ha sido posible, a cultivos de un solo pie que permiten la mecanización, facilitando una recolección más ágil y preservando la calidad del producto. En algunos casos, se ha avanzado hacia sistemas intensivos o superintensivos, aunque estos cambios requieren tiempo e inversión.

El uso eficiente del agua: clave en la producción olivarera

Un aspecto fundamental de la sostenibilidad en el sector es la gestión del agua. Pérez Millán destaca que "el olivar es un cultivo que hace el uso más eficiente del agua", ya que solo el 25% de la producción española cuenta con algún tipo de riego, generalmente deficitario y por goteo. El 75% restante es olivar de secano, que depende exclusivamente del agua de lluvia.

Esta eficiencia hídrica también se refleja en las almazaras españolas, donde los sistemas de producción se han optimizado para reducir el consumo de agua. La estructura del sector, con aproximadamente 1.800 almazaras para una producción de 1,4 millones de toneladas en la última campaña, contrasta con países como Italia, que cuenta con más de 6.000 almazaras para una producción de apenas 300.000 toneladas, lo que implica un consumo mucho mayor de energía y agua.

Actualmente, aproximadamente el 10% de la superficie olivarera española está bajo producción ecológica, mientras que un 20% adicional sigue los principios de la producción integrada, un sistema que optimiza los tratamientos y reduce costes manteniendo la eficacia. En total, el 30% del olivar español utiliza métodos especialmente respetuosos con el medio ambiente.

Estos sellos tienen cada vez mayor importancia en los mercados internacionales, especialmente en Europa, donde los consumidores valoran el componente medioambiental de los productos ecológicos a pesar de su mayor coste, derivado del menor rendimiento de estos olivares.