El Mundial de Fútbol 2026 arranca como el mayor evento deportivo jamás organizado, pero también como el que mayor huella de carbono generará en la historia de estos torneos. Con 48 selecciones participantes, 104 partidos y sedes distribuidas en tres países -Estados Unidos, México y Canadá-, el impacto ambiental será considerable según el análisis de Sergio Simón, asesor académico de ALDE Business School.
"Todo apunta a que puede ser el Mundial menos sostenible de la historia", explica Simón. Los motivos son claros: "De 32 hemos pasado a 48 selecciones, de 64 partidos se van a celebrar 104, pero sobre todo que se celebrarán en tres países distintos en 16 ciudades diferentes. El movimiento intra mundial va a ser muy considerable".
El Mundial ha dejado a la sostenibilidad en 'fuera de juego'. Para hablar sobre ello, Lorena Ruiz entrevista a Sergio Simón, asesor académico de EALDE Business School
Las cifras son contundentes. Mientras que los Juegos Olímpicos de París generaron 1,6 millones de toneladas de CO2 con muy poca movilidad intrapaís, este Mundial se espera que genere unas 9 millones de toneladas. Como referencia, el Mundial de Qatar de hace cuatro años generó 3,5 toneladas, "bastante más del doble" que París.
La diferencia radica en las distancias: "En Qatar, en 55 kilómetros de distancia se celebraron todos los partidos. Aquí para abarcar toda la distancia de los puntos más lejanos tenemos que abarcar 4.500 kilómetros. Una auténtica salvajada".
¿Es compatible la expansión deportiva con los objetivos climáticos?
Ante esta aparente contradicción, Simón ofrece una perspectiva matizada: "No puedo decir que sea una contradicción con respecto a los objetivos de descarbonización. De forma directa sí parece una contradicción, pero el concepto de desarrollo sostenible incorpora y engloba el crecimiento".
Los números económicos son significativos: "Contra esas 9 millones de toneladas de emisión que pueden representar unos 800 millones de euros si las quisiéramos compensar comprándolo en el mercado regulado más caro, repercuten contra unos ingresos para las economías de estos tres países de miles de millones y de cientos de miles de puestos de trabajo para un mes".
Riesgos energéticos y dependencia
El contexto geopolítico actual, marcado por la guerra en Oriente Medio, añade incertidumbre energética al evento. "Este Mundial es un gran laboratorio de gestión de riesgos", señala el experto. "Se van a celebrar partidos en Houston o Dallas en los que ante una eminente ola de calor el consumo energético se va a disparar".
Sobre el uso de energías renovables, Simón explica que "no es que no se pueda tirar, sí que se puede tirar de energías renovables. El problema es qué tipo de mix energético o qué tipo de política energética tiene cada país". El desafío no está en la generación: "Generar energía renovable es relativamente sencillo. Lo que es complejo es almacenarla y transportarla".
En el caso de Estados Unidos, "le interesa no poner renovables porque le interesa una energía muy barata con los recursos que tiene. Tiene gas porque ha estado haciendo fracking durante 20 años y tiene reservas de petróleo para aburrir". La estrategia del "Drill Baby Drill" de Donald Trump "va dirigida más que para ir contra las renovables, para atraer a todas las granjas de inteligencia artificial que van a querer implantarse y que necesitan enormes cantidades de energía barata".
