España se ha consolidado como un referente europeo en la gestión ambiental de medicamentos gracias a Sigre, el sistema que durante 25 años se ha encargado de recoger y gestionar los restos de medicamentos y sus envases para evitar que contaminen el medio ambiente. Esta iniciativa pionera, que nació cuando apenas se hablaba de economía circular o contaminación por fármacos en el agua, ha cumplido 25 años.
El sistema español ha evitado la contaminación ambiental de medicamentos y convertido a España en modelo para otros países
Un modelo único que involucra a todo el sector farmacéutico
Miguel Vega, director general de Sigre, explica que el sistema español se ha convertido en modelo para otros países por elementos específicos que lo hacen diferente. "Es un sistema en el que participa todo el sector farmacéutico, lo cual facilita tener una visión completa del ciclo de vida del medicamento, desde el diseño del envase hasta el tratamiento final de los residuos", destaca Vega.
El modelo incluye aspectos innovadores como la logística inversa a través del canal farmacéutico, los planes de ecodiseño para ayudar a la industria a crear envases más ecológicos, y la creación de una planta específica para la clasificación y tratamiento de estos residuos, algo singular en Europa.
Desde la farmacia hasta el tratamiento final
El sistema funciona a través de más de 22.200 farmacias en toda España, lo que significa que el 99% de los ciudadanos dispone de un punto Sigre en su municipio. Los residuos son recogidos por la distribución farmacéutica aprovechando los viajes para llevar nuevos medicamentos a las farmacias, evitando así el transporte específico de recogida.
"De esta forma se consigue evitar el transporte específico de recogida, lo que supone un beneficio ambiental que estimamos en un ahorro de unas 1.400 toneladas de CO2 anuales", explica el director general de Sigre.
Una vez recogidos, los residuos son trasladados a la planta de clasificación ubicada en Tudela de Duero, Valladolid, donde se separan los materiales del envase que se pueden reciclar (papel, cartón, vidrio, plástico, metales) de aquellos que no. Con estos últimos y los restos de medicamentos se crea un combustible derivado de residuos que se incinera en plantas de producción de energía eléctrica.
Los datos de Sigre muestran resultados positivos: tres de cada cuatro hogares llevan los restos de medicamentos al punto Sigre, y el 90% de la población es consciente de que es perjudicial tirar medicamentos al inodoro o a la basura. Vega subraya la importancia de esta gestión adecuada: "Al final es un producto químico que si no se trata adecuadamente, puede llegar al medio ambiente y persistir ahí, crear problemas a los animales y plantas".
