El cero no existe, y aquí está la prueba

Un valor en bolsa no puede pagarse por 0,0070 euros, ni tampoco podrían cobrarnos 1.312 euros por litro de gasolina. El céntimo es la unidad mínima. El autor demuestra empíricamente cómo se construyen precios inconsistentes con las matemáticas y cómo podrían esconder supuestos engaños. Empezando porque el cero no existe.

El cero no existe, y aquí está la prueba

Un valor en bolsa no puede pagarse por 0,0070 euros, ni tampoco podrían cobrarnos 1.312 euros por litro de gasolina. El céntimo es la unidad mínima. El autor demuestra empíricamente cómo se construyen precios inconsistentes con las matemáticas y cómo podrían esconder supuestos engaños. Empezando porque el cero no existe.

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58 min

15/05/2019 08:45

Por Antonio Sáez del Castillo

Una suposición no es un proyecto y ninguno de estos por separado o en conjunto son una realidad. La mayoría de las veces utilizamos genéricos sin darnos cuenta de que con ello no decimos nada, nos parece que lo que pensamos o deseamos es o ha de convertirse en realidad, pero no acertamos a comprender que lo que nos parece una realidad nada tiene que ver con lo que estamos diciendo o transmitiendo.

Cada palabra o cada frase llevan un contenido. Lo escrito son signos geométricos estructurados convenidos con cierto orden y responden a una realidad que está archivada en el cerebro, por lo que si lo que queremos transmitir al hablar con sonidos o con la escritura a través de los signos en nada se le parece a lo convenido, entonces pensaremos una cosa y nos parecerá que es lo que le estamos indicando a otro, pero no es así, y no lo es porque no sabemos coordinarlo. Salirnos del orden y de la razón puede ser fatal.

Parece una evidencia, pero es así. Para aprender y luego recordar hay que grabar de forma consciente a base de repetir, repetir y repetir, pero poniendo la máxima intención y atención focalizada sobre lo que se trate en el proceso de observación. Saber es recordar lo archivado que anteriormente hemos concluido. Pero, mucha atención, si solo aprendemos una cosa y la repetimos porque la hemos concluido como válida y nada más añadimos, es evidente que será lo único que recordemos y proyectemos, nada más.

Posiblemente convendría aceptar que la ignorancia es un mal que perjudica a su propio dueño, por eso la gobernanza se encarga conscientemente de adiestrar meticulosamente a los pueblos en el camino torcido para asegurarse la sumisión del rebaño. Así, debería considerarse que el conocimiento es un bien muy importante para el que se ha esforzado en conseguirlo y aplicarlo para obtener una utilidad merecida y disfrutarla como recompensa. Posiblemente la plenitud de la persona esté en la madurez de todo su conocimiento y experiencia vivida, recordada y aplicada. Se puede decir que cada uno es lo que sea su biología y su conocimiento, conjuntamente con todos sus actos hasta ese momento realizados.

Le dice el anciano al joven: “utiliza tu primer dinero en aumentar todo lo que puedas tu formación, pues el negocio para ganarlo comienza después”. Y sigue: “en la vida tienes todas tus posibilidades, pero no esperes que nadie te las traiga a casa”. Y le remata: “la riqueza está ahí, pero ve deprisa, no vaya a ser que otro se te adelante. Hasta los pájaros tienen que proveer su sustento, porque saben que nadie se lo traerá al nido”.

La cobardía de gran parte de la sociedad, al no dar la debida respuesta a la adversidad de hoy, puede que sea suplicio en el mañana no muy lejano. No olvide que ante la permisividad de uno, el otro siempre se aprovecha. La cobardía es conceder ventaja al enemigo. Primero metes al enemigo en casa y luego te lamentas; de esta manera se deduce que eres un idiota con premio muy merecido. A todo el que no tenga sentido de la realidad que vive y de la anticipación del mañana, puede que le espere un futuro incierto. El mañana se empieza a resolver desde muy joven: el que de joven no trabaja, de viejo puede que termine durmiendo en paja.

Es posible que en la imaginación sin control,
la sutileza eleve la excitación creadora
hacia el máximo placer.
Así suele ser de vil y perniciosa la política.

En el proceso de la vida, lo normal es ir aprendiendo de nuestro entorno a través de la observación y, con ello, experimentando nuevas sensaciones a través de nuestros sentidos. Nuestra herencia genética es un determinismo básico previo para iniciarnos en el desarrollo de lo que será nuestra vida, claro está en lo que cada uno seamos capaces de conseguir. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad conseguir la máxima información que sea posible para procesarla de forma consciente y adecuada.

Si nuestro mundo que conforma la posibilidad de observaciones es muy limitado y sometido a reglas estrictas y comportamientos repetitivos en una gama muy reducida, poco añadiremos a lo genéticamente heredado de nuestros progenitores y ancestros. Es más, lo que estamos consiguiendo de forma inconsciente y conforme a ello es casi repetir lo mismo o un poco más.

El mundo que estamos reforzando y validando es el que, sin darnos cuenta, corresponde a una cárcel con unas murallas imposibles de superar ni demoler. Con horizonte limitado no hay ninguna posibilidad de progreso, por lo tanto, el tener que aprender de todo lo que pueda para dar respuesta a lo que sea es una obligación con dedicación plena y total responsabilidad.

Por lo que no dependa de uno,
no merece la pena sufrir.

Sobre nuestro cerebro

El cerebro es el ojo cósmico que, nos guste o no, tenemos que desarrollar al máximo posible, ya que nuestra vida depende de cómo lo conformemos. De aquí que tengamos que estar, en una dinámica permanente, consiguiendo nuevas informaciones.

Para la actualización del cerebro se necesitan imágenes lo más nítidas posible, de aquí que la capacidad de observación debe ser precisa y concreta para determinar lo que realmente es: consciente y repetitiva. Para que el cerebro no se invente nada, la información de la observación, reflexión y conclusión tiene que ser única, de lo contrario se inventará lo que falte para completarla, según entienda lo que para ese asunto proceda.

En el aprendizaje dinámico se generan unas series de conexiones sinápticas que dan lugar a la formación de un circuito neuronal, que es donde se almacena lo que se entiende que ya está aprendido como memoria semántica, o sea el significado de las palabras y las diversas relaciones de sentido que se establecen entre ellas. Aprender es almacenar de momento la huella grabada en el tejido neurológico del cerebro, para poderlo posteriormente recordar.

De esta manera primaria, el conocimiento está disponible como posibilidad, parecido a los componentes de una orquesta filarmónica con sus correspondientes instrumentos, pero luego hay que interpretar las sinfonías con cada una de las partes simples en agregados de conjuntos armónicos desarrollados a través del lenguaje o cualquier otra forma de expresión. La intención y la atención, así como la precisión en la nitidez por la focalización y el tiempo necesario de observación, son imprescindibles para obtener la información de forma dinámica en desarrollo de sentido direccional permanente.

Para desarrollar todo el proceso he diseñado, secuencialmente y de forma ordenada, una serie de considerandos que entiendo son imprescindibles para que, eslabón tras eslabón, se pueda construir la cadena cronológica lógica que contiene la razón y ser de una estructura de razonamiento, a través de la reflexión profunda, hacia la conclusión de un determinado proceso de actividad ordenado y concluyente, pero con la condición de que sea siempre abierto. La Epifilosofía metafísica antropológica evolutiva adaptativa contrastada y aplicada, en conclusión abierta, nos lleva de forma secuencial ordenada al resultado de la utilidad esperada.

Mucho cuidado, porque la imaginación
se suele adelantar al conocimiento.
No hay que dar un paso más allá
de donde nos lleve el conocimiento.

Aprender para expresar y hacer. Hacer para experimentar, contrastar para validar y grabar, pues así se consolida el conocimiento duradero en forma de recuerdo. Si no lo recuerdo, es como si nunca hubiera existido. Del dicho al hecho tiene que haber poco trecho o, dicho de otra manera: el dicho y el hecho tienen que conformar un todo indivisible en su razón y ser de esencia en el atributo del resultado. El resultado válido por contrastado, a través de la experiencia, es el que ratifica y certifica la utilidad de la ciencia aplicada. Decir, hacer y verificar la utilidad obtenida.

En el transcurrir de mi experiencia como investigador filosófico y empírico he podido descubrir que las conclusiones únicas cerradas pueden dar lugar a errores irreparables. Una conclusión única y cerrada puede no ser la realidad final de un proceso, ya que en la sucesión de los considerandos como eslabones puede haber algún error o la suma algebraica de errores que den la apariencia de verdad a asumir.

Lo normal a considerar es la conclusión abierta, esperando que salgan varias soluciones, las cuales hay que contrastar una a una y tomar como resultado la que presente más posibilidad de “verdad” científica, por próxima a la utilidad esperada. No debe olvidarse que es la utilidad esperada de la idea la que se va buscando, por lo tanto, todo el proceso debe ser objetivo en la medida de lo posible, ya que introducir imposición, intereses, ideología, sugestión o cualquier parásito imaginativo nos podría llevar a un resultado de conveniencia no confesable.

Las cosas suelen ser simples y sencillas, pero normalmente son así cuando las has conseguido. La potente capacidad de procesamiento del cerebro, a través del conocimiento previamente adquirido, hay que dirigirla a la búsqueda de las causas, razón y ser de las verdades científicas, las cuales suelen estar detrás de las mentiras. Dado que casi todo en la vida es manipulación, se puede deducir que del ordenador sale lo que antes se le ha metido. Si descubre la causa de lo que le quiero decir con esta frase, seguro que ya es sabio.

Pensar y ver bien suelen ser dos oficios difíciles de aprender.
El bueno aparente, no se confunda, es el pronombre del traidor.

Sobre los intereses

Tal vez una parte de la ciencia, como comercio de trasiego por diferencia, esté llena de intereses a priori; el resultado suele estar impuesto antes como condición, con lo que vale únicamente la cosa impuesta, resultando que el proceso está viciado por ser una pantomima con la que se justifica lo injustificable. ¿Cuántas medicinas son retiradas después de haber cumplido con todos los trámites hasta su aprobación oficial? ¿Cuántas ideas, productos o soluciones válidas son vetados porque no interesan a rangos superiores? ¿Cuántos libros de historia o de contenido ideológico político, salud, industrial, comercial o del interés que sea, son diseñados e impuestos en el guion desde el título, contenido, número de páginas y fecha de entrega? ¿Existe la libertad de pensamiento en el campo de la investigación? ¿Cuántos escritores o voceros son dueños o criados?

Los que imprimen el dinero tienen todo el poder y por medio de los pastores imponen todo a los pueblos previamente convertidos en ganados amorfos. Los pueblos son objeto de pastoreo, ¿no lo sabía? Seguro que está viviendo esa perversa y cruel realidad desde hace bastante tiempo, pero no cae en ello. Están descomponiendo la sociedad para convertirla en nada y así dominarla aún mejor, pero le cuesta mucho pensar que eso tan horrible pueda ser realidad.

Cada vez paga más impuestos y lo asume con total normalidad, pues como buen ciudadano hay que contribuir. ¿Sabe que la deuda global contraída puede que esté cerca de unos cuatro billones? ¿Es consciente de que la deuda son impuestos añadidos a los que paga? ¿Es posible que el móvil y las redes llamadas sociales sean los juguetes de la mayoría abrumadora que les convierte en infantiles al llenarles el cerebro de basura corrompida? El día tiene 24 horas, y hasta los pájaros saben que nadie les trae la comida al nido.

Es una evidencia que la agitación política y social
de carácter violento rompe la normalidad
y la estabilidad de la vida colectiva.

El conocimiento nada tiene que ver con la ignorancia. Enseñar no es lo mismo que adiestrar por inoculación. La buena fe nada tiene que ver con la confianza. La esperanza en nada se le parece a la realidad. Sepa que los sueños terminan con el despertar. Es normal que lo que le presenten como verdad irrefutable y conveniente para Ud. nada tenga que ver con la realidad.

Hágase algunas preguntas

La realidad anterior puede cambiar, mutarse o desaparecer, pero Ud. la sigue manteniendo como si estuviera vigente. Casi todo está en tránsito y, por lo tanto, las realidades anteriores deben ser revisables por contraste para ajustarse a los cambios posibles y probables. Veamos, ¿aún sigue pidiendo un paquete de folios para la impresora?... casi seguro que sí; pero, realmente, le dan un paquete de A4 y se va tan conforme. Oye muchas veces decir, incluso en el parlamento a diputados y casi con carácter muy general, que esto te lo digo en cuatro folios. ¿Cómo es posible que pida una jaca y le den un burro, lo pague y se vaya tan conforme?

Antes el formato normal era el folio, pero hace ya tiempo que lo sustituyó el A4. Las medidas del folio 215x315 y las del A4 210x297. El formato de papel A4 se utiliza para fotocopias y el formato folio para las carpetas o archivadores, con lo que queda protegido el A4 al quedar alojado en el formato folio. En lo sucesivo… pida un paquete de A4, así de simple.Seguro que ha ido de compras y antes se ha fijado en los precios. ¿Recuerda dónde tienen puesta la coma para la separación de los decimales de los enteros? ¿En la parte superior unas veces y en la inferior otras? ¿Es lo mismo ponerla en la parte superior que en la inferior, o como cada uno quiera o le parezca más bonito? ¿Ud. recuerda dónde se pone, si en la parte inferior o en la superior?

Es muy simple, ya que se lo han tenido que enseñar en la asignatura de matemáticas al explicarle desde el principio los sistemas de numeración de posición y en concreto el decimal, pero puede que lo haya olvidado, sobre todo dada la cantidad de errores que se cometen y que Ud. mismo podrá observar con gran facilidad en el momento que se fije un poco. Estas pequeñas cosas no se deben dejar pasar, ya que son una muestra que salta a la vista y conviene aclararlo para hacer lo que hay que hacer y no seguir destacando en la competición de la ignorancia para igualar por abajo.

No hay peor ruina personal
que la prisión de la ignorancia.
Si quieres ver bien y claro, escucha.

La dejación inconsciente por inoculada supone un vergonzoso abandono de los principios básicos en las relaciones entre las personas en la sociedad. Antes, el respeto y la consideración a tus semejantes se hacían con cierto equilibrio diferencial de rango social.

Descomponer la cohesión social es degradar al que, por circunstancias, representación, méritos o los considerandos que fuere, se le asigna como primer atributo despectivo o igualitario el tuteo. Esto del sistemático y abrumador tuteo podía ser el verso primero y básico para componer unas cuantas estrofas de la canción del verano, cuyo título pudiera ser El tuteo como perfume pestilente de una sociedad corrompida y descompuesta. El tuteo lo están aplicando conscientemente como arma psicológica subrepticia, muy poderosa, a todos los niveles de la sociedad.

Cuando un pueblo basa su desarrollo solo en el disfrute de derechos y sin responsabilidades, está cavando su ruina. Sin conocimiento, cultura, investigación, trabajo, ahorro, responsabilidad, valores y proyección global, no hay futuro. Para todo aquél que no se esfuerza en la vida y lo espera todo regalado o gratis total, lo fácil es igualar a los otros por abajo. ¿Por qué, en vez de degradar el esfuerzo y el mérito contrastados, no preparan en la enseñanza para que se igualen por arriba y hacia la excelencia? De seguir así, que seguro ya se ocuparán los políticos de que incluso vaya en aumento, lo mucho peor llegará. ¿Cómo es posible que en el acceso a la universidad aprueben al 94%? Por lógica se deduce que no aprueban, ¡los aprueban!

Yo recuerdo que en el examen de matemáticas, para iniciar la carrera, nos pusieron en el Aula Magna a unos 1.200 estudiantes aspirantes. Como éramos muchos y mesas no había para todos, nos pusieron en las mesas a dos y en bastantes hasta tres. Menudo chollo, decían muchos. Cuando empezó el catedrático a dictar los problemas, apenas habían pasado unos minutos antes de terminar, empezaron a desfilar y quedamos no más de cien.

Los catorce que entregamos el examen antes de la hora fue a los únicos que aprobó. En un folio y por una cara (por aquél entonces sí era folio) estaban los textos de la Universidad, los nombres del tribunal, los de los catorce que aprobamos y las firmas correspondientes del tribunal; además, quedaba mucho espacio en blanco. Trabajando nueve horas diarias hice libre los primeros cursos del Bachillerato de tres en tres y, el resto de los estudios, siempre por libre y trabajando.

En el sistema de numeración de posición que utilizamos, la separación de los decimales de los enteros se hace por normativa colocando la coma siempre en la parte inferior; así, 15,65 euros.
Seguro que está ahora tomando realidad de algo que ha visto muchas veces mal escrito y en lo que antes no había reparado.
Mirar con los ojos no es lo mismo que ver con el saber, ya que la realidad no es siempre la que nos presentan, especialmente en las últimas décadas con una enseñanza tan devaluada.

Saber es mejor que ignorar.

Con cierta frecuencia se oye decir a los políticos en economía o a los altos ejecutivos que lo próximo que consigamos sean dos dígitos. ¿Sabría definir lo que se entiende por dígito? ¿Alguna vez se lo han explicado? ¿Cuántos dígitos son necesarios para construir un determinado sistema de numeración de posición? ¿Cuántos sistemas de numeración de posición se pueden teóricamente construir? ¿Existe realmente el cero como un dígito más? ¿De verdad sabe sumar o multiplicar sin llevarse nada? ¿Sabe o recuerda la prueba de los nueves? ¿La prueba de los nueves puede fallar?

No se deje liar

Con estas consideraciones seguro que se está haciendo un lío, pero intente recordar lo que le enseñaron en el colegio, incluso en la universidad, porque seguro que le podrá hacer falta para saber y saber de verdad y, así, no confundirse con creer que lo sabe y realmente lo ignora porque en su día no se lo enseñaron, se lo enseñaron a medias o mal.

Seguidamente le ofrezco mi propia definición de lo que entiendo filosóficamente como dígito y su aplicación en un sistema de numeración de posición cualquiera que sea la base, pero en concreto para la base decimal, la cual es la más común y me parece que en la enseñanza actual no la explican tomando como referencia su razón y ser, que es la Filosofía. Toda la exposición tiene que ser muy resumida, pero lo suficiente para que la idea quede clara y el resto lo ponga Ud.

DEFINICIÓN DE DÍGITO

(digitus, viene del latín igual a dedo)

Es un ente geométrico que se representa por medio de una determinada estructura aséptica y convenida como adaptativa y multifuncional, que se usa como representante acomodaticio para designar lo que el representado es en cada asignación concreta y considerado como sustancia en su razón y ser, además siendo excluyente respecto a cualquier otra a la que se le asigna un atributo de cantidad, en función del lugar relativo que ocupa en un sistema de posición barrado con una base decimal determinada o en la que sea.

¿Cuántos dígitos son necesarios para construir un determinado sistema de numeración de posición?

Respuesta: para cualquier base y única posible: La base menos uno.

He escrito la base menos uno. ¿Lo ha entendido bien? La unidad única como elemento representativo positivo es el dígito1 para una sucesión ya sea finita o indeterminada. Los dígitos 1, 2, 3, 4, etcétera. se representan como números cardinales con las expresiones uno, dos, tres, cuatro, etcétera. Cada uno de los cardinales representa la cantidad o el número de elementos que contiene, dando lugar a un conjunto. Sea el cardinal 3, cuyo conjunto está compuesto de tres unidades.

No hay que olvidar que los dígitos colocados en un sistema de posición son, en su razón y ser intrínseca, signos geométricos asépticos convenidos como adaptativos y multifuncionales, empleándose como representantes acomodaticios de los representados que en cada caso corresponda y según el atributo asignado. El valor que se les asigna corresponde en función de su posición. Así el 5 en la primera columna, empezando de derecha a izquierda, son 5 unidades; en la segunda columna son 5 decenas; en la tercera columna 5 centenas y así sucesivamente.

¿Cuántos sistemas de numeración de posición se pueden teóricamente construir?

Respuesta: Los que se quieran en función de la base a utilizar.

La razón y ser primera y única para cualquier sistema de posición es la unidad y se representa por el dígito 1. Es la unidad el punto de partida para la sucesión hasta el límite que sea o indeterminado, dando lugar a que el dígito uno se repita tantas veces como corresponda a la base. Ejemplo, en el binario 11-1=1. En el decimal 1111111111-1 = 9.

El número de dígitos a utilizar para el binario serán la base menos uno, o sea 1. Para el decimal, la base menos uno, o sea 9. Los nueve dígitos asumidos son un conjunto finito desde el 1 hasta el 9, o sea 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. Únicamente nueve dígitos y no existe ninguno más, porque no son necesarios para construir la serie numérica indeterminada que sea. ¿Lo ha entendido bien o se lo explico otra vez para decirle exactamente lo mismo? ¡Nueve dígitos!

La referencia base parte históricamente de los dedos de las manos, pues siendo distintos se les asigna el mismo concepto de unidad a cada uno. Así (11111)+(11111)-1=9, que es la base para el desarrollo del sistema de posición decimal. En los números romanos, el conjunto de las unidades de una mano se representa (11111)=V y la suma de las dos V+V=X. Si le damos seguidamente a cada dedo el valor diez serían cincuenta, que se representa por L y la suma L+L=C.

Seguidamente, el valor cien para cada dedo sería quinientos, que se representa por D y la suma D+D=M. Sucesivamente I, V, X, L, C, D y M. Estimo que procede la aclaración siguiente: cualquier base de posición que se utilice es siempre, como mínimo, divisible por sí misma y por la unidad. ¿Le suena una docena de huevos? Corresponde a una base 12 y necesitaría once dígitos. Los divisores 1 y 12, además 6, 4, 3 y 2. ¿Recuerda cuántas horas tiene un día natural cronológico? Pues eso, 24. Los divisores 1 y 24, además 12, 8, 6, 4, 3 y 2. La decimal, los dos de la unidad y la base más el 2 y el 5. Resumiendo: excluyendo la unidad y la base, la decimal 2 y 5, en base doce 6, 4, 3 y 2, luego se deduce que la más lógica sería doce, ya que tendría menos fracciones en la división, pero tenemos cinco dedos en cada mano y eso es lo más cercano y simple, por lo tanto, primero y principal. También se usaron los veinte dedos. ¿Sabía que los cocodrilos tienen cinco dedos en las patas anteriores y cuatro en las posteriores?

El sistema de posición es pautado en vertical y se comienza con las unidades en la primera columna empezando por la derecha y de arriba hacia abajo, las decenas corresponden a la segunda columna, las centenas a la tercera y así sucesivamente.

En la primera columna las unidades empezando siempre por la unidad, ya que es lo único que existe, los demás son suma o agregados. El 1 es 1 y el 2 es la suma o agregado de 1+1=2; el tres 1+1+1=3; el cuatro 1+1+1+1=4 y así sucesivamente hasta llegar al 9, que es el máximo dígito de la suma o agregado que podemos colocar en la primera columna. Así resulta que en 9+1 pasa el 1 a la segunda columna como una decena; el 2 ya serían dos docenas, el 3 tres decenas y hasta llegar al 9 que serían 9 decenas. En la tercera columna 9+1 pasa el 1 a ser una centena y así sucesivamente.

Luego se deduce de forma simple y sencilla que la norma se cumple desde la unidad y la posición relativa que ocupa cada dígito hasta el límite que proceda o en el caso que corresponda. Resultando que 1 en la primera columna es una unidad, 1 en la segunda es una decena, 1 en la tercera es una centena, 1 en la cuarta es una unidad de millar, en la quinta 1 es una decena de millar, en la sexta 1 es una centena de millar y así sucesivamente.

Queda claro que el sistema de posición decimal únicamente necesita 9 únicos dígitos y no tiene límite en la suma o agregado; además, resulta evidente científicamente que no se necesita ningún dígito más, por lo que el cero, tal y como se intenta imponer, como un dígito es un auténtico disparate, es más, no existe nunca en un sistema de posición pautado, por tener cada dígito su propia asignación en función de la base y de su posición.

A B C D E
|1|1|1|1|1|1| | | | | | |1| | | |6|7| |6|8|5| 1 1 2 3 4 5 6 7 8 9
|2|2|2|2|2|2| | | | | |2| | | |5|8| | | | |2| 2
|3|3|3|3|3|3| | | | |3| | | |6| | | | ----------------- ---- 1+8=9
|4|4|4|4|4|4| | | |4| | | | -------------- |1| | 2 2+7=9
|5|5|5|5|5|5| | |5| | | | | | |5| |7| |1|6| | 3+6=9
|6|6|6|6|6|6| |6| | | | | | |6|1|4| | |1|2| | | 4+5=9
|7|7|7|7|7|7| ---------------- --------------- -----------------
|8|8|8|8|8|8| |6|5|4|3|2|1| |6|6|4|7| |1|3|7| | 2
|9|9|9|9|9|9|

A) Se muestran los nueve dígitos barrados. En vertical desde 1 hasta 9. De derecha a izquierda, la denominación para la primera columna son unidades, para la segunda son decenas, para la tercera centenas, para la cuarta unidades de millar, siguiente decenas de millar y la sexta centenas de millar. Así un 3 en la primera son tres unidades, 3 en la segunda son tres decenas, 3 en la tercera son tres centenas o trescientos, 3 en la cuarta son tres unidades de millar o tres mil, 3 en la quinta son tres centenas de millar o treinta mil y 3 en la sexta son tres centenas de millar o trescientos mil.
B) Se presenta una suma o agregado con 1 unidad en la primera, 2 decenas en la segunda, 3 centenas, 4 unidades de millar, 5 decenas de millar y 6 centenas de millar. La suma seiscientos cincuenta y cuatro mil trescientos veintiuno. Fíjese bien porque se puede sumar también de izquierda a derecha o cada una de las columnas sin seguir un orden y el resultado no varía.
C) Aquí igual, puede empezar sumando 7, luego 6, seguidamente 8 más 6 y al final el 5. Tal y como se lo describo no tiene que llevarse nada, es simplemente colocar en cada columna el atributo de posición por cantidad.
D) Aquí tiene una multiplicación en la que es lo mismo empezar con 2x5 que con 2x6 y terminar con 2x8. Tampoco hay que llevarse nada. Los valores son por posición en la columna en la que se coloca, ya que no se altera el resultado por modificar el orden de la operación. La prueba de los nueves se hace sumando los valores absolutos de 685 e ir restando 9. 5+8=13-9=4+6=10-9=1 que es el resto. El 2 es el 2 porque es inferior a 9. Se multiplica 1x2=2 y este 2 tiene que ser igual al resto del resultado. Veamos lo que sale del resultado 137 sumando los valores absolutos y restando 9. 1+3+7=11-9=2. Luego la multiplicación está bien ya que antes nos daba 2 y ahora también 2. Siempre se hace así y en las sumas y restas igual, pero en las sumas sumando, en las restas restando y en las multiplicaciones multiplicando y tiene que ser igual al resto del resultado.
E) Aquí tiene la serie de los nueve dígitos y prescindimos del 9, para los restantes sumamos los extremos y del resultado restamos 9. Vea que tenemos todos nueves, con lo que lo que le estoy describiendo de forma somera sale redondo. Las cosas científicamente diseñadas como ley general no pueden ser de otra manera. Espero terminar pronto un libro de matemáticas que llevará por título FILOSOFÍA, LÓGICA Y RAZÓN DE SER DE LOS SISTEMAS DE NUMERACIÓN DE POSICIÓN Y DE LA MATEMÁTICA.

Todo el desarrollo anterior está descrito para los números enteros denominados positivos, pero ahora voy a tratar los números decimales como parte de un número entero positivo, que es la unidad. Simplemente se trata de ver en qué partes se divide o desagrega la unidad. Téngase en cuenta que para los números enteros se ha considerado como único elemento la unidad y seguidamente la suma o agregados de esa unidad, por lo que aquí es la misma unidad la que se trata de dividir o desagregar.

Tengo que aclarar, una vez más, que el conteo siempre tiene que comenzar por la unidad de lo que sea pero nunca jamás desde cero, ¡nunca jamás! Para los decimales, en el euro, la parte o cantidad más pequeña posible es el céntimo y nunca desde cero, ¡nunca! El considerado cero no es inicio ni origen ni principio de nada. Es una evidencia que cuando gobierna lo aparente, nada es lo que parece. Lo que sigue es de Lope de Vega: “Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo; tal la pusieron los hombres, que desde entonces no ha vuelto.” ¡Ojalá vuelva y cuanto antes mejor!

La base de partida es la misma, la decimal; luego tendrá que ser coherente y de aquí que todo lo anterior sea el punto de partida. Así tomamos como referencia el pautado anterior, pero a partir de la primera columna hacia la derecha. La primera hacia la derecha corresponderá a las décimas, la segunda y en el mismo sentido direccional a las centésimas, la tercera en igual sentido direccional a las milésimas y así sucesivamente.

Consideramos en la demostración hasta las milésimas.

cuadro
Esquema de enteros y decimales

Cuando la verdad se oculta
la realidad parece una farsa.

Es un gran error tomar el humo como referencia, en vez de considerar el incendio por su causa.

La acción ejemplarizante es el mejor discurso de una persona cabal.

Cuando ya añoso las fuerzas flaqueen, conviene recurrir a la astucia.

En la primera columna de la derecha 1 representa una décima de unidad, el 2 dos décimas de unidad, el 3 tres décimas de unidad y así hasta el 9, que representa 9 décimas de unidad. Al considerar la segunda columna, el 1 representa una centésima de unidad, el 2 dos centésimas de unidad, el 3 tres centésimas de unidad y así hasta el 9, que representa nueve centésimas de unidad. En la tercera columna el 1 representa una milésima de unidad, el 2 dos milésimas de unidad y ya estimo que no hace falta escribir lo que Ud. sabrá deducir.

En román paladino, para los decimales se sobreentiende décima, centésima, milésima, diezmilésima, cienmilésima, etcétera. Preste mucha atención a esto de la división de un entero porque no siempre es posible, dado que hay cosas que no se pueden dividir, otras únicamente hasta dos decimales que es lo que se entiende como porcentaje o tanto por ciento (%), pero en otras como las ciencias necesitan de muchos decimales para conseguir la máxima precisión. Para los enteros: unidades, decenas, centenas, unidades de millar, decenas de millar, centenas de millar, etcétera.

Los números negativos son los opuestos o simétricos a los números positivos. Los suelen definir como todos los que son menores de cero. También que todos los números negativos son menores que cualquier número positivo y que entre dos números negativos (-3 y -8) es menor el que está más alejado del cero, que sería el -8; de esta guisa se deduce la versión contraria, que es entre dos números negativos (-2 y -5) es mayor el que se encuentra más cerca del cero, que sería -2.

No hace falta que insista más sobre este particular, pero cualquier persona normal con cierta lógica y un poco cuerda deduciría que si tengo 5 euros sería mejor que si tuviera 2 euros. La misma persona si debe 2 euros (-2 euros) sería menor su deuda que si debiera 5 euros (-5 euros). Igualmente, si la temperatura ambiente es de 5 grados centígrados se está mejor que si fuera de 2 grados centígrados. Si fuera de -2 se estaría mejor que si fuera de -8, ¿o no?

Además, suelen esquematizarlo sobre una línea horizontal colocando un cero como origen; los positivos a la derecha de menor a mayor; los negativos los colocan a la izquierda y de menor a mayor con su signo negativo. Y el cero en el centro, ¡faltaría más! Vea el esquema:

…. -6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5 6….

En todo el desarrollo precedente he utilizado el sistema barrado de posición, de tal manera que los números positivos van desde las unidades hacia la izquierda y de menor a mayor. Así unidades, decenas, centenas, etcétera. Seguidamente los decimales, también barrados en columnas, a partir de las unidades hacia la derecha y de mayor a menor. Así décimas, centésimas, milésimas, etcétera. Ojo con poner un número de decimales o ceros indiscriminadamente.

Es muy importante recordar que los números enteros se organizan y escriben de derecha a izquierda y se pronuncian de izquierda a derecha. Los decimales se pronuncian como se organizan y escriben. Así procede otra aclaración para los números positivos: 6 unidades, más 2 decenas, más 5 centenas se escribe con barrado |5|2|6| y sin barrado 526, o sea de menor a mayor por su atributo de cantidad por su posición de derecha a izquierda. Si le añadimos, de izquierda a derecha, 7 décimas más 4 centésimas tendremos con barrado…|5|2|6||7|4|… y sin barrado 526,74.

La metodología del sistema de posición barrado que estoy utilizando no se puede variar, por lo que no hay más remedio que mantenerla ya que, de lo contrario, se convertiría en un engendro de conveniencia, cosa que la lógica de la metodología científica, en su razón y ser intrínseca de las cosas o de lo que sea, no admite bajo ningún concepto.

Los anteriores considerandos nos llevan directamente a colocar los números negativos a la derecha del barrado de los positivos, dado que se definen los negativos como opuestos o simétricos respecto a los positivos. Otra cosa será buscar un procedimiento inicuo más cómodo en la práctica. Pero todo a su tiempo se verá.

...|+6|+5|+4|+3|+2|+1||-1|-2|-3|-4|-5|-6|…

Véase cómo en esta última referencia ya he colocado dos barritas simbólicas para la separación entre los positivos y los negativos, al igual que antes en la expresión para los decimales |5|2|6||7|4|… y sin barrado 526,74, luego ahora hay que tratar de justificar si para la separación de los dos bloques, entre decimales o negativos, hay que colocar un “0”, una barrita o no hay nada.

Cuanto más navego por el mar del pensamiento,
más se me ensancha el horizonte del conocimiento.

En mi libro "El Principio Universal del Módulo de Elliott" tengo desarrollada una metodología filosófica con la que queda demostrada la refutación científica del binomio de Newton, pues nunca lo demostró y aún lo siguen utilizando con el cero como si fuera un dígito más.

Incluso colocó los factoriales de cero como fracciones y los multiplicaba y dividía colocando como resultado la unidad (1). Factorial de cero dividido por factorial de cero, para él era 1. Pero este disparate no termina aquí, ya que incluso en el campo llamado científico dividen tranquilamente uno (1) entre cero (0) y les da como resultado infinito. Además es peor el asunto, ya que unas veces dicen y aceptan que cero no vale nada, otras que representa vacío y también lo consideran como dígito, hasta el punto de decir que para la base decimal son necesarios diez dígitos, desde el cero (0) hasta el nueve (9).

La RAE dice que cero (0) es un número que expresa la falta absoluta de cantidad o un valor nulo; y sigue diciendo que cualquier número multiplicado por cero es cero, añadiendo que en una serie numerada marca el punto de partida. Kilómetro cero… ¡qué barbaridad! Ya se puede ir haciendo una idea de cómo el cero se emplea como el clásico ungüento amarillo, que curaba las enfermedades y remediaba los males cualesquiera que fueran. Para Don Quijote… el bálsamo de Fierabrás.

El año dos mil era final de siglo y milenio, pero, como los poco avezados informáticos venían contando unidades desde cero como la primera unidad (0=1), concluía en 1999, con lo que tuvieron que pasar 1999 a 2000. El comienzo del conteo desde 1 como primer año y, como final, el 2000.

El error que cometieron en informática fue descomunal, además una demostración del desconocimiento del sistema de numeración de posición respecto a la base decimal. No son diez dígitos desde el 0 hasta el 9, son únicamente nueve dígitos porque el cero no existe, por eso el conteo se hace desde 1 hasta diez, que son la suma o agregado de los dedos de las dos manos y a su vez la base decimal o de diez, de aquí la referencia decena, centena, etcétera.

Para cualquier sistema de numeración de posición barrado, los dígitos que se necesitan son los de la base menos uno, y no hay ninguno más. ¡Ninguno! Ratifico que el número de dígitos necesarios para cualquier base son la base que sea menos uno. Esta es la regla general y no tiene excepción. Como consecuencia de este error, por ignorancia, el año 2000 fue declarado Año Mundial de las Matemáticas. Rectificar es de sabios.

Solo a través de la acción
se puede obtener el fruto.
Actuar es resolver y conquistar.

Al datar el tiempo cronológico, consideraron informáticamente, en principio, el año 2000 como el comienzo del siglo XXI y tercer milenio, por agrupar los años conforme a valores del sistema decimal y contando los años comenzando por el año cero (0), cuando el comienzo es realmente desde el año 2001.

La realidad es que el comienzo de cada milenio es desde la unidad correspondiente al primer año hasta el 1000; el segundo milenio se cuenta desde el 1 de enero del año 1001 hasta el 31 de diciembre del año 2000 y para el tercer milenio se cuenta desde el 1 de enero de 2001 hasta el 31 de diciembre de 3000. Para este siglo XXI, que está en curso, el comienzo ha sido desde el 1 de enero de 2001 y concluirá el 31 de diciembre de 2100. Conviene matizar bien para no confundir siglo con milenio.

Igualmente la referencia de la numeración desde el uno hasta el diez para el conteo con la base del sistema de posición. Los números cardinales expresan cantidad agregada por su relación asimilada a los naturales, considerándose como adjetivos, sustantivos, etcétera. Así 1 es dígito, número o cifra y como numeral cardinal uno y apocopado un. Los siguientes numerales cardinales dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, etcétera. Hasta el 9 son los únicos dígitos simples y 9 más uno es la base diez, que asimilado como cardinal es diez.

No debe olvidarse que la base diez es la suma o agregado de los dedos de las dos manos, por eso se organizan por repetición de diez (10) en diez (10). Desde el 1 hasta el 10, desde el 11 hasta el 20, desde el 21 hasta el 30 y desde…91 hasta 100. El siguiente 101 hasta 110… y de 191 a 200. De menor a mayor: uno o unidad, diez o decena; ciento, cien o centena, mil o millar y millón. De mayor a menor: uno o unidad, décimo, centésimo, milésimo, millonésimo, billonésimo, etcétera . En el funcionamiento cotidiano del día a día oirá un quinto, un cuarto, cuarto y mitad, un tercio, la mitad o media y tres cuartos como partes de la unidad, incluso una docena (o media) de huevos y muchos más.

A pesar de todo lo que sea la realidad, resulta muy general confundir ciertos conceptos, por ser asimilados otros en la cultura popular. Así Jose o Pepe y no José; Paco o Francisco. ¿Cuántos Santos hay? Pocos, la mayoría abrumadora son San, apocopado de Santo. El apodo o sobrenombre ha funcionado por encima del nombre de pila.

A una realidad real o asimilada se la puede conocer o identificar por varios nombres y sin dejar de ser lo que realmente es. En la aplicación práctica suelen surgir ciertas dificultades incluso de seguridad, por eso es conveniente atemperar la verdad científica a la comodidad, la facilidad en su interpretación o seguridad en su aplicación documental. De aquí que resulten varias formas de representación para facilitar la comprensión de la cantidad y su atributo, pero en sintonía con la realidad indubitable de la razón y ser de lo que quiera que se trate.

Según la RAE para día, mes y año 18.7.2018 y en su ordenador puede que tenga 18/07/2018. Para la hora, minutos y segundos 13:18:23 o 13h18:23, no falta 13h18´:23´´ o 13h18.23; incluso para indicar que el segundo ha entrado en el mismo tiempo lo indican en la TV así: 0´´, cuando lo normal sería solo comillas. En fin… que se puede encontrar con un auténtico galimatías. Yo prefiero coma para separación de decimales (,) y punto para separación de millares (.). No se pone punto para la separación de millares en las expresiones numéricas de los años (2018), ni en los códigos postales (28009), ni en los números de los portales, ni en las páginas de los libros, ni en los decretos, etcétera. Lo dicho, todo un galimatías, pero conviene ajustarse lo mejor posible.

El conocimiento nos salva de la opresión
porque es la base de la inteligencia,
la cual nos lleva a la imaginación
de la que surge la creatividad.

¿Le suena cuántas horas tiene un día natural cronológico? Efectivamente, 24. ¿Cuántos días tiene una semana? También ha acertado, 7. Al tiempo transcurrido entre dos novilunios se le llama mes lunar.

Las fases de la Luna son referencia para el calendario y su división en semanas y meses. El final de un día es a las 24 horas exactas y el comienzo del día siguiente es inmediatamente después de las 24 del día anterior y corresponde a la primera hora. Una semana es de lunes a domingo, ambos inclusive; el comienzo de una semana es en lunes y termina en domingo. Y así sucesivamente en un concepto de continuidad y sin que haya espacio en blanco entre el final de uno y el comienzo del siguiente. Lo mismo si lo aplicamos a los años, los siglos o a los milenios o a lo que sea.

El tiempo cronológico es continuo y lo que hacemos es utilizar un sistema de medición intentando adaptarnos a su realidad, que repito es continua. Entre el final de uno y el comienzo del otro no hay nada que no sea tiempo real cronológico, ni en blanco, ni vacío ni nada que se nos ocurra para utilizar como pretexto el que después de las 24 horas hay que poner un cero y luego considerarlo como el origen para el siguiente conteo, lo cual es un error absoluto por ignorancia cósmica. El reloj lo puedo parar, adelantar o retrasar, pero el tiempo cronológico ¡NO!

El conteo en un sistema de posición comienza siempre por la unidad de referencia, ¡siempre! Si tengo que contar perros necesito que haya perros y empiezo por uno, otro, otro más y así hasta cuatro. Si los agrego tengo un conjunto de cuatro, pero cada uno es uno o una unidad. Al sumarlos o agregarlos en cantidad 1+1+1+1=4. ¿Por qué no prueba a contar perros y considerar que el primero es cero y luego más otro…? Si comienzo con cero tendría 0+1+1+1=3 y no 4, con lo que me faltaría uno, ya que el cero es nulo en conteo y en lo que sea.

Es normal que el conocimiento tenga límite, pero es fatal que la ignorancia sea de dimensión cósmica. Pero estas cosas o parecidas no terminan aquí. En los paneles informativos de las gasolineras, que tienen servicio las 24 horas, se puede leer “de 0 a 24h”, cuando se supone que quieren indicar de 1 a 24h. Sería normal y más fácil indicar “Servicio 24h” o “Servicio permanente”. Lo que sea normal, pero nunca jamás utilizar el cero.

La cervecera Mahou indica con dos grandes ceros, “0,0” separados por una coma (y los pone dos veces en la misma etiqueta), un tipo sin alcohol. Pues que pongan sin alcohol o algo parecido, pero NO esta barbaridad. También indica que es NUEVA, por eso puede que aún esté en parvulitos. El equipo de fútbol A ha ganado por 2 a 0. Pues no, el equipo A ha metido 2 goles y el otro ninguno.

Utilizar cada vez con más profusión el 0 significa un desconocimiento injustificable y puede que hasta vergonzoso.

Dice el refrán que hay gustos que merecen palos, ¿pudiera ser también la utilización del 0 de forma indiscriminada?

Hay unas referencias de medidas de tiempo cronológico que son muy normales como el año, el mes, la semana, el día, la hora, el minuto, incluso el segundo, pero para lo más pequeño como la centésima, la milésima, millonésima, billonésima, etcétera., la cosa se complica. Lo que miro y veo es normalmente lo físico como tangible, aunque ciertas dimensiones mucho más pequeñas no se ven, pero realmente existen aunque las asimilemos a intangibles. No lo veo con los ojos, pero existen realmente.

El milímetro con referencia al metro es muy pequeño, pero la microtecnología (millonésimo) ha sido superada por la nanotecnología, que es la milmillonésima parte de un metro o la millonésima parte de un milímetro. Y los siguientes son los prefijos pico, fento, atto, zepto y yocto. El grafeno es el cristal bidimensional más delgado de la naturaleza con un átomo de espesor. En un centímetro caben cien millones de angstrom. Es una evidencia que el esplendor de la ciencia está por llegar y será por medio de muchos nuevos descubrimientos y aplicaciones, entre los que estará la física cuántica. ¿Le suena el dodecaboruro de iterbio?

Con lo descrito someramente se deduce y asume que existe un sistema de posición barrado denominado decimal, que consta de nueve únicos dígitos desde 1 hasta 9, ambos inclusive y tanto para los enteros como para los decimales. El cero como ente amorfo de relleno para este sistema adaptativo no tiene sentido.

Tomando como referencia el barrado para el posicionamiento de los nueve únicos dígitos, cada uno de ellos queda perfectamente identificado por su único valor asignado, quedando los espacios libres sin ninguna identidad asignada. La referencia de asignación de cantidad varía en función del desplazamiento en horizontal o que esté posicionado en una u otra columna. Así al 5 en la primera columna se le asignan cinco unidades; si en la segunda cinco decenas, en la tercera cinco centenas, etcétera.

| 5 | 5 | 5 | Este conjunto está compuesto de 5 unidades, más 5 decenas, más 5 centenas.

O sea, quinientas cincuenta y cinco unidades o 555.

| 5 | | 5 | Este conjunto está compuesto de 5 unidades más 5 centenas.

O sea, quinientas cinco unidades (5_5) o 505.

| 5 | | | Este conjunto está compuesto de 5 centenas (5_ _) o 500.

Aceptando el cero, al suprimir el barrado, las normas recomiendan los rellenos en bloques de tres, así resultaría la expresión de un millón 1 000 000 y para el millonésimo 0,000 001. De cualquiera de las formas resulta homogéneo, en la práctica, colocar un ente separador como el aceptado denominado “cero”, pero que no representa nada, absolutamente nada, aunque tiene cierta utilidad práctica y de seguridad, lo mismo que pudiera tener el signo de la @ o cualquier otro, ya que se pretende conseguir simplemente la continuidad por relleno, pero sin atributo de ninguna clase ni condición. O sea, ¡nada de nada es nada en el concepto de existencia o atributo!

El caso de las matrículas

Algunas ciudades españolas restringirán el tráfico rodado de vehículos tomando como referencia el primer número de la matrícula por la derecha, el de las unidades, a unos los días con número par y a otros los impares. O sea, par e impar de forma alternativa. Los días del calendario par podrán circular los de matrícula que termine en par y los días impares los de matrícula impar.

En estas matrículas se determinan cuatro posiciones para colocar los dígitos, que en buena lógica de posición con barrado corresponderían desde el 1 al 9, pero en las matrículas vemos que el cero está considerado como uno de tantos, incluso como si fuera dígito de carácter absoluto, cosa que no deja de ser una tremenda barbaridad, tal vez fruto de una absoluta ignorancia.

Veamos:

Lo que debiera ser barrado sin nada sería así | | | | |, con barrado y colocando ceros quedaría de esta forma |0|0|0|0| y quitando el barrado, tal y como lo hacen, 0000.

0000 BBB, así es la primera matrícula para esta serie numérica, con lo que en el conteo le asignan un 1, el primero de esta serie. La segunda 0001 BBB en la que se marca 1 en las unidades, por lo tanto, sería el primero pero, sin embargo, es el segundo. ¿Cómo es posible que sea en el conteo el dígito 1 el segundo y los cuatro ceros el primero? ¿Cómo es posible que a los cuatro ceros que representan absolutamente nada se le asigne la realidad irrefutable de ese coche que sí que existe? ¿Cómo es posible identificar con nada una realidad llamada coche?

Ahora entiende lo que les pasó a esos informáticos ignorantes al asignarle al 0 realidad de dígito y el primero para comenzar a contar los años y siglos. Lo único que existe para la numeración y conteo es 1 o la unidad. El número de cinco dígitos 34.567 es la suma o agregado de treinta y cuatro mil quinientas sesenta y siete unidades de lo que sea, pero unidades empezando, siempre y sin excepción, desde 1 o la unidad y nunca desde el cero. ¡Nunca! El cero (0) no es inicio ni origen ni principio de nada.

Visto lo que describo, para el Ayuntamiento de Madrid, ¿el 0 es par o impar? Pues, ni cortos ni perezosos, ellos colmados de sabiduría perruna van y lo consideran par. Sí, par y podrán circular los días pares. Al primer coche matriculado le dicen que tiene matrícula par (0000) por terminar en cero y puede circular los días pares del calendario, pero el que lo tiene terminado en 3, que es el 4, puede circular los impares. ¿Se entiende bien? Pues, sí. Pero, ¿se comprende? ¡No!

Si se ordenara bien desde el principio, la primera matrícula 0001 BBB, la segunda 0002 BBB y la decena o diez 0010 BBB, luego únicamente los terminados en cero a partir del 0010, inclusive, sí son par. ¡Sí son par, pero el 0000 no! Y, para mayor abundamiento, ninguno de los actuales que terminan en 0 son par porque les corresponde una unidad más, dado que comenzando desde cero el 10 es realmente el 9, el 20 es 19 y así sucesivamente, y todo porque el que mal empieza mal acaba.

En el agregado por conteo desde 0 hasta 9, ambos inclusive, hay 9 unidades y no diez unidades y desde 0 hasta 10 hay 11 unidades y no diez. Insisto, una vez más, que el 0 expresa la falta absoluta de cantidad porque no tiene asignada ninguna posición de valor en el sistema numérico de posición barrado, que es la razón y ser intrínseca de cualquier sistema en sí mismo. Únicamente existen como tales dígitos, en base decimal, desde el 1 hasta el 9, por lo tanto el cero no existe.

Lo peor aún es que hay algunos que dicen ser matemáticos y se empecinan en seguir diciendo que al dividir 0 € entre 2 tocan a 0 y por eso el 0 es par. También 0 entre el número que sea es 0. Con lo que se deduce que todos los números son par, ¿o qué son realmente?

El 0 no existe como dígito en ningún sistema barrado de posición, por lo tanto no interviene en ninguna operación, ya sea suma, resta, multiplicación o división o lo que sea. El cero tiene nula capacidad operacional. ¿Queda claro? Espero que sí. El que lo considera como dígito y opera con él asumiendo esos resultados tan raros por inútiles, no quiere decir que sepa lo que está haciendo, hace lo que hace pero sin saber lo que hace. Indulgencias para el pecador.

El cero es nulo bajo cualquier considerando.
No es punto de partida, ni de origen.
Ni de principio ni de nada.

Lo mal que contamos los kilómetros...y los años

Pasemos ahora de forma muy somera al Km 0 como origen de todas las carreteras radiales al marcar el punto desde el que empiezan a contar los kilómetros de las carreteras radiales españolas.

Aquí también se toma como referencia el cero como comienzo del conteo, otra vez más en la que se concede gratuitamente identidad real a algo que no la tiene. El año que está en curso es el 2018 y su inicio fue el uno de enero de este año, pero no el año 2000, ni el día cero ni nada que no sea el comienzo, por continuidad, después de terminar el 2000. O sea, nada más terminar el 2000 y en continuidad el año 2001. Nada más terminar el 2017, y en continuidad el 2018.

Todos los días transcurridos desde el uno de enero pertenecen al 2018 que está en curso. Desde un instante después de las 24 horas del 31 de diciembre de 2017, y en continuidad sin cero, el conteo se inicia para el primer segundo, el primer minuto, la primera hora, el primer día y el año tienen el inicio desde la unidad. El Km primero es el 1 y es el agregado desde el punto real del terreno de inicio, por lo que seguidamente un metro, cien metros, 900 metros y 100 metros más completan un kilómetro, de tal forma que el Km 1 se va formando desde un origen real hasta completar los mil metros, que se asimila a 1 Km. El Km 2 comienza, en continuidad, inmediatamente después de concluir el Km 1, tal y como, por asimilación, con los siglos, años, meses, semanas, días, horas, minutos, etcétera.

Todos los metros recorridos por un móvil desde el punto de partida hasta mil corresponden al primer Km y no, nunca jamás, al Km 0. Nada más terminar el Km 1 se inicia el conteo correspondiente al Km 2, y así sucesivamente. Un kilómetro se va formando desde el inicio, origen o principio, en suma o agregado, hasta que queda completado el conjunto de mil metros. Así, desde el inicio, el primer metro corresponde al Km 1. ¿Cuántos metros te faltan para completar el primer kilómetro? Unos doscientos metros. Tiene sentido, ¿cuántos metros te faltan para completar el kilómetro cero? Pues no., ninguno. El cero no existe en el sistema barrado de posición en base decimal, ni en ninguna otra.

Toda la suma agregada de céntimos desde 1 hasta cien (99 + 1) corresponde a la formación de 1 euro. Y los siguientes agregados, hasta que se completen cien, a 2 euros. ¿Cuántos céntimos faltan para completar un euro? Veinticinco. ¿Cuántos céntimos faltan para completar cero euros? No hay respuesta posible. Cuando una entidad pública o privada pregona a los cuatro vientos que la guardería de cero (0) a tres años es gratuita, no tiene ningún sentido, pues tenía que ser de 1 a 3 años.

¿Cuál es tu edad real?

El nacimiento de la vida es cuando el óvulo queda fecundado por el espermatozoide y se forma el zigoto y a los nueve meses sale a la luz, que es lo que se toma como origen y principio de la vida para el conteo del tiempo cronológico, con lo que no se tiene en cuenta que el tiempo biológico tiene origen desde hace nueve meses.

Cuando al tiempo biológico previo se le asigna el tiempo cronológico como origen o principio de la vida no puede ser cero (0) porque ya viene vivo. Asumiendo el inicio del conteo para los años cronológicos, digamos “dar a luz”, es desde el primer instante del día correspondiente al primer año. ¿Qué edad o tiempo tiene tu niño? Tres meses o tres mesecitos del primer año. Deberían estar siempre las leyes naturales en primer lugar y no las que hace el ser humano con poder. Si las costumbres hacen las leyes y los ignorantes hacen las costumbres, es evidente que los ignorantes hacen las leyes.

El concepto genérico para el conteo es la unidad entera no divisible y por lo tanto carente de decimales. Una gallina viva, una persona o lo que quiera que sea que conserve su única identidad en su lógica de razón y ser, pero no de otra forma o manera que pudiera dar lugar a ser fraccionada o dividida.

En un corral, una gallina (1) más otra gallina (1) son el agregado o conjunto de 2 gallinas, pero no pueden ser nunca jamás 2,5 porque a alguien se le ocurra o decida añadir media gallina más. El sistema de numeración de posición es genérico, aséptico, convenido como adaptativo y funcional, además indeterminado al no tener asignada ninguna clase ni condición. (Vuelva a leer la definición de dígito).

El dígito 5 sin más es un simple signo geométrico que se puede aplicar para 5 personas, 5 gallinas, 5 bombillas, 5 mesas, 5 perros, 5 conejos, 5 casas, etcétera. Además tanto las personas como las gallinas o las bombillas, así como los conejos, las mesas, los perros o lo que sea pueden ser distintos. Si alguien tiene un gallinero con 875 gallinas para vender y yo le quiero comprar una gallina me puede pedir y yo pagar 6 euros, o 6,27 euros, pero si me pide 6,2786 euros no se lo puedo pagar, ya que me está pidiendo una cantidad que no existe. Si insiste en ese precio ni el vende ni yo puedo comprar.

No por tener muchas gallinas le da derecho a poner e imponer en los decimales 4 dígitos o los que le venga en gana, pues la moneda euro únicamente tiene y admite dos decimales para colocar hasta dos dígitos y ninguno más. ¡Ninguno más! Décimas y centésimas. Así, sí : |6||2|7| euros o 6,27 euros; pero así, NO: |6||2|7|8|6| euros o 6,2786 euros porque no existe. Las dos rallas verticales juntas son para separar los decimales de los enteros.

Y el dudoso precio de los carburantes

Por mucho que insistan Repsol y otros distribuidores no pueden poner en el panel luminoso 1,399 y luego cobrar un litro de gasolina con redondeo a 1,4 euros. El utilizar los decimales que les da la gana a quien sea no implica que sepan lo que hacen. Cuando escribamos una cantidad hay que indicar a qué nos referimos: 3 céntimos de euro, 1,65 euros, 25 centímetros, 5,25 metros, 3 listos, etcétera. Sin entrar en teoría de errores, los submúltiplos del litro son decilitro (0,1), centilitro (0,01) y mililitro (0,001). O sea, hasta tres posiciones para colocar dígitos.

El redondeo para el euro y su resultado no puede ser superior a dos dígitos: si el tercer decimal de una operación para pagar en euros es 5 o superior, al segundo decimal se le suma uno (1). Si el tercer decimal es inferior a 5, el segundo decimal no varía. Si tuviéramos que aplicar el mismo procedimiento de redondeo a 1,238 litros de gasolina resultaría 1,24.

La multiplicación de 1,238 litros de gasolina por 1,399 euros (1,40 con redondeo) sería:

1,238 x 1,399 = 1,731962 euros. Redondeo del tercer decimal inferior a 5, resulta 1,73.

1,238 x 1,40 = 1,7332 euros. Redondeo del tercer decimal inferior a 5, resulta 1,73.

1,24 x 1,40 = 1,736 euros. Redondeo del tercer decimal superior a 5, resulta 1,74.

Las máquinas realizan las operaciones y el redondeo a dos decimales para el pago en euros.

Otro concepto genérico para el conteo puede ser la unidad entera y también con parte entera y decimal. Se suele considerar el origen del euro como 1 (un euro), pero un euro tiene su origen primero y principal en su razón y ser en el céntimo (1 céntimo), por lo tanto el agregado de céntimos a partir de uno y hasta 99 céntimos son los únicos decimales correspondientes al euro como unidad entera. Es decir, 99 céntimos más 1 céntimo son un euro (1 euro) en el sistema de posición barrado.

Las monedas únicas que existen en céntimos y sus agregados son 1, 2, 5, 10, 20 y 50 y en euros como agregados enteros 1 y 2. Luego se deduce de forma contundente y excluyente que únicamente pueden existir hasta dos decimales (dos dígitos) y ninguno más, los cuales se forman con las monedas de céntimos y sus agregados anteriormente indicados. Téngase en cuenta que el dígito queda condicionado respecto a lo que se le asigne, pues 2 personas no pueden tener decimales, pero 2 euros sí. La media de 15 personas no puede ser nunca 7,5 ya que la media no existe; la media de 15 euros sí es 7,5 euros, ya que esto sí que existe. 3,00 euros con 2 ceros no existe, pero así 3 euros, sí.

¿Y qué me dicen de lo que ocurre en la Bolsa de Madrid?

De esta guisa se deduce, de forma única y excluyente, que por mucha que sea la consideración que tengan los altos ejecutivos de la institución Bolsa de Madrid publiquen, en el Boletín de cotización, que el precio de negociación real de una acción en el mercado sea hasta con cuatro decimales, ya que con las monedas que existen no se podrían comprar y pagar. Pero... ¿y si los precios de la acción NPG fueran 1,5700 euros y los de URBAS 0,0070 euros tal y como figuran en el Boletín de cotización de la Bolsa de Madrid? La primera sí, pero la segunda no, dado que los dos primeros ceros de los decimales no existen como dígitos y no hay moneda equivalente para las siete milésimas de euro.

Únicamente existen dos posiciones decimales para colocar dígitos del 1 al 9 y el cero (0) no es un dígito. ¿Quiere decirse con esta pequeña demostración que hay precios de acciones que cotizan actualmente a precios que no existen? Pues sí o por ahí van los tiros. Entonces, ¿habría que excluirlas de cotización? No es asunto de mi competencia, aunque ya en su día tuve que indicarles que una determinada sociedad estaba liquidada y seguía cotizando. Es cierto y verdad que inmediatamente la retiraron.

Esto que describo también es muy corriente en precios de acciones de otras bolsas, pero el que el procedimiento se haya generalizado no significa que el precio en euros pueda tener los decimales que les venga en gana y rellenarlos de dígitos del 1 al 9, más el cero, como si estuvieran sembrando trigo.

Veamos ejemplos reales de algunos precios de acciones en euros correspondientes a la sesión del 17 de abril de este año 2019 publicados en el Boletín de cotización de la Bolsa de Madrid. La caja genérica que presentan para colocar dígitos es de cuatro decimales. Por cierto, escriben “Boletin” sin tilde en la i. Se escribe Boletín, pero pudiera ser un pequeño lapsus.

ABENGOA A (0,0274), ABENGOA B (0,0121), AIRTIFICIAL (0,1732), DIA (0,6564)

D.FELGUERA (0,0126), SNIACE (0,0865), VERTICE 360 (0,0102), NYESA (0,0156) y

BANCO SANTANDER (4,6185).

Otras acciones de la misma sesión con tres decimales, más posición del 0 en el cuarto:

IBERDROLA (7,7620), REPSOL (15,0350), ACERINOX (9,7260), BERKELEY (0,2340),

EBIOSS (0,4140), ERCROS (3,2280), OHL (1,0530), SACYR (2,2360),TUBACEX(2,8250),

TUBOS REUNIDOS (0,2720), URBAR (0,0560), BIOSEARCH (1,3460), NATRA (0,9090), DEOLEO(0,0580), BBVA (5,5990), CAIXABANK (2,9980) y así o parecido hasta 36.

Y a forma de estrambote:

La acción de BERKELEY ENERGIA LIMITED cerró a 0,2390 euros en la sesión del 28/3/2019 y a 0,0812 euros el 27/12/2018. Dividiendo 0,2390 entre 0,0812 resulta 2,94 veces, lo que supone una plusvalía de un ciento noventa y cuatro por ciento.

En las mismas sesiones TUBOS REUNIDOS 0,2470 euros y 0,1486 euros. Dividiendo uno entre otro sale una plusvalía del 66%. Ambas en 3 meses, que no parece que esté mal.

El Glosario – T de la Bolsa de Madrid define el Tick así: “Es la unidad de salto, o variación mínima exigida en el precio de un activo negociado en el mercado electrónico automático. En la actualidad, la variación mínima en el SIBE depende del precio del valor de que se trate: si la acción vale menos de 50 euros, la cotización variará como mínimo 0,01 euros; si supera los 50, el tick será de 0,05 euros. Para warrant y derechos de suscripción, el tick es de 0,01 euros, con independencia de su precio.” Vuélvalo a leer y luego mírese en un espejo porque el rostro puede tenerlo blanco.

Hasta con los bancos centrales

¿Le suena eso de “la subida de tipos”, tantas veces repetido? ¿Y que el Banco Central Europeo mantiene, sube o baja “los tipos de interés”? ¿Son los “tipos de interés” la referencia para “el precio del dinero”? O, ¿”las bajadas de los tipos de interés por el BCE hasta 0 %”? Y dale que te pego con los tipos de interés como la referencia única para referirse al precio del dinero.

En primer lugar el 0% no existe, con lo que ya he terminado. Lo simple es sencillo y se entiende muy bien y sin necesidad de retorcer el lenguaje, tal y como corresponde al cálculo de los intereses de un capital prestado a un rédito durante un tiempo determinado.

De toda la vida el interés es igual al capital por el rédito en porcentaje y por el tiempo. Para un tiempo unidad, digamos 1 año, es como sigue: I = C x R. ¿Cuántos intereses corresponderán a un capital de 600 euros con un rédito del 3% anual? I = 600x3/100 = 18 euros. Tacho dos ceros del numerador y otros dos del denominador y me queda 6x3=18 euros.

Los intereses obtenidos de 600 euros durante un año son 18. Toda la parafernalia que pueda venir seguidamente pertenece a situaciones concretas que se resuelven de forma puntual, pero la narrativa y perversión del lenguaje confunde más que aclara lo simple, que suele ser lo más sencillo y entendible. El interés es el interés; el rédito es el rédito y no es el interés y el capital final es el inicial más los intereses. Más considerandos, para otra ocasión.

Aplicar la matemática y su amplia parafernalia como a cada uno le venga en gana, no tiene ningún sentido. El consumo de carne de pollo en España es de 50 kilos por habitante y año. A un matrimonio con dos hijos, de 3 años uno y el otro de seis meses, les corresponderían 200 kilos. Si a los niños se les asignan 20 kilos, los padres se tienen que comerse 180 kilos, pero si el pequeño no se come nada, le toca al otro comerse los 20 kilos.

La media de un sabio y un ignorante no es un mediocre, por mucho que fuerce el resultado el ilustre ignorante de turno. La inadecuada utilización del cero y de los decimales es como una enfermedad epidémica del conocimiento patológico, que cada vez afecta más a individuos comunes y a altos ejecutivos de aparente formación.

La esencia no es la apariencia, ni la chispa es el incendio.
Las cosas y los seres son lo que son por sus características intrínsecas
invariables y permanentes, las cuales determinan lo que realmente son.

A lo que sea hay que llamarlo por su nombre, pero cuando se retuerce el lenguaje para pervertirlo el final resulta ser fatal. Se ha convertido en normal confundir dirección con sentido, pero aplicando la matemática vectorial el asunto queda perfectamente resuelto.

Por la dirección de una carretera se puede circular en un sentido y en el contrario. En la N-630 y en sentido Benavente a León, a la salida del pueblo Cimanes de la Vega hay un gran panel indicador de la Diputación de unos 2,5 metros de ancho por unos 3 de alto en color, que en la parte inferior tiene escrito el nombre del pueblo así: Cimanes de laVega. Sí, así. ¿Cómo es posible que hasta ahora ningún responsable se haya dado cuenta que esto es una barbaridad muy bárbara? ¿Qué pasa con el que lo escribió? ¿Y con el que lo revisó y escribió conforme y páguese?

Ya sé que mirar y ver es oficio muy difícil de aprender, pero es imprescindible para reflexionar, aprender y aplicar para obtener el fruto esperado.

En su razón y ser intrínseca, es cierto y verdad todo lo que digo y lo remato con el último verso del segundo terceto del soneto de Cervantes: “Y el que dijere lo contrario, miente.”

Como colofón el estrambote
AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Miguel de Cervantes Saavedra

Artículo publicado por cortesía de

Fundación José de la Vega
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