Apple declara la guerra a OpenAI y le acusa de espionaje industrial. La tensa calma entre los dos colosos de Silicon Valley ha saltado por los aires. Apple ha presentado una demanda ante el Tribunal de Distrito del Norte de California contra OpenAI y dos de sus antiguos empleados clave, a los que acusa de apropiación indebida de secretos comerciales e incumplimiento de contrato.

La firma de la manzana sostiene que la creadora de ChatGPT ha orquestado una estrategia sistemática para sustraer información confidencial sobre el iPhone con el objetivo de acelerar su propia incursión en el mercado de hardware de consumo.

Por su parte, OpenAI ha salido al paso de las acusaciones de forma tajante: "No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en desarrollar tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo", ha declarado la empresa de Sam Altman en un comunicado oficial.

Una fuga masiva de talento hacia el hardware propio

El conflicto subraya una batalla mucho más profunda: el control de los futuros dispositivos con inteligencia artificial que amenazan con dejar obsoletos a las aplicaciones y sistemas operativos tradicionales. Según detalla la demanda, la fuga de cerebros es masiva: más de 400 exempleados de Apple trabajan actualmente en OpenAI.

Las alarmas en Cupertino terminaron de encenderse el año pasado, cuando OpenAI adquirió por 6.500 millones de dólares io products, la startup de hardware fundada por el legendario exdirector de diseño de Apple, Jony Ive. Apple sospecha que OpenAI busca romper su dependencia del ecosistema iPhone para construir una relación directa con el consumidor a través de un teléfono o dispositivo propio.

La querella pone nombres y apellidos a los presuntos facilitadores de este trasvase de información confidencial, señalando a dos antiguos pesos pesados de Apple:

El caso de Chang Liu: El exingeniero sénior de sistemas eléctricos está acusado de no devolver un portátil propiedad de la empresa tras su salida en enero. Apple alega que Liu explotó una vulnerabilidad de autenticación para acceder de forma remota a la red interna de la compañía y descargar "decenas de archivos confidenciales de hardware", incluyendo especificaciones técnicas y detalles de productos no lanzados.

El caso de Tang Yew Tan: La acusación contra Tan, exvicepresidente de diseño de producto para iPhone y Apple Watch (con una trayectoria de 24 años en la firma), es aún más severa. Apple afirma que, antes de fichar como jefe de hardware de OpenAI, Tan estuvo "utilizando metódicamente información confidencial" en beneficio de su futuro empleador, enviando por correo electrónico datos críticos sobre proveedores e informes internos del sector.

La demanda revela además una praxis de contratación presuntamente ilícita: Apple sostiene que Tan incitaba a los candidatos procedentes de Cupertino a llevar piezas físicas de Apple a las entrevistas de trabajo en OpenAI para realizar demostraciones prácticas. La querella cita el testimonio de un candidato que llegó a admitir que "ni siquiera sabía que se podían sacar esas piezas de la oficina".

Se buscan hackers éticos con criterio táctico