El Ibex 35 cerró septiembre poniendo fin a una racha de cinco meses consecutivos al alza. En apenas cuatro sesiones, el selectivo español pasó de los 19.600 puntos a perder la barrera de los 19.100.La presión no es exclusivamente española. El gran protagonista de los mercados internacionales esta semana ha sido el mercado de bonos estadounidense. La rentabilidad del Treasury a diez años llegó al 5,34%, máximos de más de dos décadas.
Es un factor especialmente incómodo para las compañías de crecimiento y para una bolsa estadounidense que llega al cuarto trimestre con importantes ganancias: el S&P 500 acumula alrededor de un 12% en 2026 y el Nasdaq más de un 15%.
No obstante, para Franco Macchiavelli, "estaríamos a las puertas de la estacionalidad positiva de los mercados", a pesar de ello, el analista no ve "mercados subiendo" y riesgos de fondo que "no han desaparecido por completo". En cualquier caso, Macchiavelli rechaza la idea de hablar de "mercados bajistas".
La semana que viene arrancará buscando como primera referencia el sector servicios. Estados Unidos publicará el ISM de servicios de septiembre, para el que se espera una ligera mejora hasta 55,7 puntos. También habrá datos de actividad en la eurozona.
El petróleo y la situación geopolítica siguen condicionando las cotizaciones. El Brent se mantiene alrededor de los 100 dólares por barril, mientras las tensiones en Oriente Próximo mantienen elevada la prima de riesgo energética. Un crudo caro complica la lucha contra la inflación y, por extensión, reduce el margen de maniobra de los bancos centrales.
Alberto Iturralde hablaba esta semana en Capital Radio de "un escenario calculado" y no va a llegar la "sangre al río". Y asegura: "la Fed todavía tiene margen".
Para el Ibex, la clave estará en si los 19.000 puntos funcionan como soporte. Bancos, energéticas y valores ligados al ciclo seguirán especialmente expuestos al movimiento de los bonos y del petróleo.