Es el día de Nvidia. Este miércoles la mayor empresa de Wall Street presentará resultados. Se espera un crecimiento brutal: que duplique beneficio y que los ingresos trimestrales superen los 92.000 millones de dólares (cifra que otras empresas tardan un año entero, cuatro trimestres, en conseguir). Pero la cita con Nvidia tiene más puntos calientes. El primero es comprobar si Nvidia puede migrar a sus clientes de los chips Blackwell a sus procesadores Vera Rubin de próxima generación, cuyos envíos se espera que comiencen este otoño. El segundo es aclarar las dudas sobre el rol de la empresa de Jensen Huang cuando da soporte financiero a sus clientes en plena fiebre por inversión en infraestructura IA tras un informe publicado por Carson Group en el que analiza la ingeniería financiera de una Nvidia a la que se podría comparar con un banco central de la IA.
El analista no descarta que la firma revise al alza las previsiones.
El informe de Carson aborda el espectacular incremento de inversión en IA de las grandes tecnológicas (Meta, Amazon, Alphabet, Microsoft, Oracle...), la caída de su flujo de caja, pero también el rol financiero de Nvidia en las inversiones en infraestructura de sus clientes a raíz del acuerdo anunciado este mes de agosto por la empresa de Huang con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR. Un acuerdo que tiene como objetivo establecer plataformas independientes de financiación de infraestructura de computación con el objetivo movilizar más de 500.000 millones de dólares de capital de terceros para acelerar la construcción de centros de datos de inteligencia artificial a escala global.
Según Carson, las plataformas "prestan a los operadores que desarrollan capacidad de IA, es decir, las «neoclouds», empresas de computación en la nube no tradicionales que crean sistemas exclusivamente para entrenar y ejecutar IA. Los prestatarios invierten los fondos principalmente en chips de Nvidia. La deuda se gestiona a través de vehículos de propósito especial. Y aquí está la clave: la deuda está garantizada por una combinación de GPU de Nvidia y contratos de compra".
Pero además, este mes de agosto Nvidia también ha acordado obtener hasta 105.000 millones de dólares para ayudar a OpenAI a alquilar un enorme centro de datos en Ohio durante 20 años, uno de sus mayores compromisos financieros en el ámbito de la IA. "Esto los convierte en una especie de banco central en el ámbito de la IA", ha señalado Brian Mulberry, estratega jefe de mercado de Zacks Investment Management, a la agencia Reuters. "El verdadero riesgo reside en la exposición total a la IA sin diversificación; la clave del éxito radica en que la adopción de herramientas de IA siga creciendo".
Jensen Huang ha argumentado que la lógica detrás del uso del balance de Nvidia para respaldar este auge es simple: el fabricante de chips cuenta con abundante liquidez que puede utilizar para financiar proyectos de IA con clientes en rápido crecimiento, aunque aún con pérdidas. Según Huang el centro de datos de Ohio no contaba con la financiación circular necesaria porque OpenAI pagaría el alquiler y Nvidia estaba ayudando a financiar y asegurar centros de datos, fuentes de alimentación e instalaciones que albergarían sus chips durante décadas.