El presidente ejecutivo de Abante, Santiago Satrústegui, reflexiona sobre la diferencia entre acumular patrimonio y sentirse rico, e insiste en situar los planes de vida y las decisiones biográficas en el centro de la planificación financiera. A continuación puedes reproducir la entrevista y profundizar en las claves de la planificación patrimonial y la filosofía del enfoque biográfico de la riqueza. En esencia, la receta de cómo relacionarse con el dinero:
El presidente ejecutivo de Abante, Santiago Satrústegui, reflexiona sobre la diferencia entre acumular patrimonio y sentirse rico, e insiste en situar los planes de vida y las decisiones biográficas en el centro de la planificación financiera.
Santiago Satrustegui subraya que la misión principal del asesoramiento no es solo buscar la rentabilidad, sino ayudar a los clientes a relacionarse de forma sana con su patrimonio. Establece una distinción entre la acumulación de capital y la verdadera riqueza, entendiendo esta última bajo el principio clásico de Epicuro: una situación deseable donde la persona cuenta con más posibilidades que necesidades. "El dinero por sí solo no otorga más tranquilidad, seguridad ni felicidad si se convierte en el objetivo único", señala.
Según explica el directivo, el patrimonio deja de aportar libertad en el momento en que se trata como una "colección de cromos" sin fin, convirtiéndose en el centro de todas las preocupaciones dentro de un entorno de mercado dominado por la incertidumbre.

Decisiones que enriquecen tu vida
Al hilo de la campaña corporativa de la firma, "Decisiones que enriquecen tu vida", Satrustegui defiende que los grandes hitos económicos, como vender una compañía, planificar la jubilación o dar un giro profesional, son en esencia decisiones biográficas.
El ejecutivo califica de "muy limitados" los métodos tradicionales para hacer un perfil de riesgo y plazos temporales estandarizados. A su juicio, el proceso debe situar a la persona en el centro, abordando primero la pregunta filosófica de qué vida se desea vivir y articulando después los números en función de ese proyecto vital.
Planificación en tres niveles y el legado de valores
En el ámbito de la gestión patrimonial, Satrustegui distingue tres modelos en función de la complejidad del patrimonio: la suficiencia personal para la jubilación, la transmisión intergeneracional a hijos o nietos, y la estructuración del gobierno corporativo para varias generaciones.
Satrustegui concluye que el legado más valioso que se puede transmitir a los descendientes, junto a los recursos económicos, es "la receta de cómo relacionarse con el dinero" favoreciendo así un entorno familiar tranquilo hacia el futuro, solidario y generoso
