La fiebre por los robots acaba de dar un nuevo salto en Bolsa. Unitree, uno de los fabricantes chinos de robots humanoides y cuadrúpedos más conocidos, se ha disparado hasta un 629% durante su debut bursátil en Shanghái, en una demostración del apetito inversor por la llamada embodied AI, la inteligencia artificial capaz de interactuar físicamente con el mundo.

La subida ha sido tan extraordinaria que la compañía llegó a alcanzar una capitalización superior a los 60.000 millones de dólares, frente a una valoración de unos 9.000 millones de dólares en el momento de su salida a Bolsa.

Claves de su atractivo

Unitree, fundada en 2016 y con sede en Hangzhou, se ha convertido en una de las compañías que mejor simbolizan esta carrera. Sus robots cuadrúpedos y humanoides son capaces de caminar, correr, saltar y ejecutar movimientos cada vez más complejos. Y sus demostraciones se han convertido en auténticos escaparates de la velocidad a la que avanza la robótica.

La compañía asegura que durante 2025 envió alrededor de 5.500 robots humanoides y alcanzó unos ingresos de aproximadamente 250 millones de dólares. Más del 40% de sus ventas procedieron del extranjero y, a diferencia de muchas empresas emergentes del sector, Unitree ya ha conseguido ser rentable.

Ahí está precisamente una de las claves de su atractivo. Porque mientras Tesla, Boston Dynamics y otras compañías compiten por convertir los robots humanoides en una tecnología comercial masiva, China está intentando construir una industria completa alrededor de esta nueva generación de máquinas.

Pekín considera la robótica y la inteligencia artificial física sectores estratégicos. Y los mercados parecen estar comprando esa apuesta. Pero cuidado porque una subida del 629% no significa que Unitree valga realmente 60.000 millones de dólares.

La cotización refleja expectativas, no beneficios futuros garantizados. La industria de los humanoides todavía está en una fase relativamente temprana y debe demostrar que puede pasar de las espectaculares demostraciones tecnológicas a una producción masiva y, sobre todo, rentable.

Y existe además una barrera geopolítica a tener en cuenta. Las restricciones tecnológicas de Estados Unidos y la creciente competencia entre Washington y Pekín podrían dificultar la expansión internacional de los fabricantes chinos de robots.

Por eso, el espectacular debut de Unitree devuelve al tablero la posibilidad de encontrarnos ante una nueva burbuja alimentada por la fiebre de la inteligencia artificial. De momento, los inversores creen que no y consideran que más bien estamos ante el nacimiento de la próxima gran industria tecnológica.