El Gobierno quiere aprobar en el Consejo de Ministros de este martes el Real Decreto-ley de vivienda que incluiría una moratoria antidesahucios, la prórroga de los contratos de alquiler y mayor control en pisos turísticos.
Sumar, el socio minoritario del Ejecutivo mantiene una postura de máxima exigencia. Dicen que el texto definitivo "sigue muy lejos" de lo que ellos buscan.
Por su parte, la propuesta del Sindicato de Inquilinas incluye cinco medidas principales:
- La medida estrella es convertir los contratos en indefinidos mediante renovación automática. El propietario sólo podría rechazar la prórroga por causas tasadas y justificadas, y debe además indemnizar al inquilino si recupera la vivienda.
- También piden la prórroga generalizada a los contratos de alquiler. Alrededor de un millón se abocan a un final de contrato entre 2026 y 2027, según cálculos del sindicato.
- Congelación total de precios: Demandan que el coste del alquiler no pueda incrementarse bajo ningún concepto durante la vigencia del contrato ni en sus prórrogas. Rechazan que la renta suba año tras año de forma sistemática.
- Limitar los alquileres de temporada y por habitaciones para priorizar el alquiler habitual.
- Y frenar los desahucios sin alternativa habitacional.
Las regulaciones de alquiler por zonas tensionadas en España existen desde la aprobación de la Ley 12/2023 por el Derecho a la Vivienda, que entró en vigor el 26 de mayo de 2023.
Aunque la ley creó el marco legal en mayo de 2023, su aplicación práctica dependía de la declaración oficial de estas áreas por parte de las comunidades autónomas:
Cataluña fue la pionera en aplicar los topes de precios al declarar formalmente más de 140 municipios como zona tensionada en marzo de 2024. Otras regiones como Navarra y el País Vasco se sumaron de forma progresiva a lo largo de 2025 y 2026. En la Comunidad de Madrid no hay ninguna zona tensionada declarada.
Según los datos oficiales del Institut Català del Sòl (Incasòl), los topes en Cataluña han frenado la escalada de precios en las zonas tensionadas. Un ejemplo es el de Barcelona ciudad: Los precios del alquiler han descendido un 4,7% desde la implementación de la medida en 2024.
¿Qué pasa en otras ciudades europeas?
En Berlín, beneficia sobre todo a quienes ya tienen una vivienda, no a quienes están intentando entrar en el mercado. Si bien la capital alemana ha avanzado en la protección de los derechos de los inquilinos, la escasez de vivienda hace muy difícil encontrar piso por primera vez, según recoge el blog “Settle in Berlin”.
En París existe un tope legal al alquiler privado y el propietario no puede fijar libremente el alquiler de base.
Según un análisis de APUR, el Taller de Urbanismo de París, entre 2018 y 2025, los precios han bajado un 5% respecto al nivel al que estarían sin esta regulación. Pero sí han detectado un algo grado de incumplimiento: el 48,6% de los anuncios analizados superaban el alquiler máximo de referencia.
Aunque el mayor y mejor ejemplo puede ser el de Viena. La capital de Austria es considerada casi unánimemente el mejor ejemplo de éxito en la contención de los precios del alquiler en Europa.
Sin embargo, los expertos coinciden en que su modelo no se basa en el "control de precios" tradicional por decreto legislativo, sino en una masiva e histórica intervención pública en el mercado.
El Ayuntamiento de Viena es el mayor propietario residencial de Europa: controla cerca del 60% del parque de viviendas de la ciudad mediante una combinación de inmuebles municipales y viviendas fuertemente subsidiadas gestionadas por cooperativas.
Al tener una oferta pública tan masiva y de alta calidad, los precios del mercado privado se ven obligados a mantenerse competitivos y estables para poder atraer inquilinos.
Además, Viena tiene unas estrictas restricciones al alquiler turístico, mientras ofrece ventajas fiscales al alquiler de larga duración.
Si un propietario decide hacer un contrato de duración determinada (fijo) en lugar de uno indefinido (larga duración), la ley obliga a aplicar un descuento obligatorio del 25% en el precio del alquiler neto.
En Viena, el mercado inmobiliario está dominado de forma absoluta por el alquiler: en torno al 78% de la población vive de alquiler, mientras que solo entre el 18% es propietaria de su vivienda.
