Pavel Gómez del Castillo, Responsable Comunicación de Crédito y Caución, ha presentado el último informe de la compañía en el que se analiza la marcha de la economía de Ucrania. La conclusión más destacada es que la ayuda exterior sigue siendo indispensable para el país.

Gómez del Castillo cifra en 65.000 millones de dólares la cantidad que ha recibido ya el país para financiar, sobre todo, el gasto militar pero también alguna de las necesidades básicas para funcionar.

En ese sentido destaca que sin esos fondos que llegarán del exterior, comprometidos por la UE a la espera de la decisión de EEUU, la economía de Ucrania tendría unos desequilibrios más que importantes, concluye el responsable de Comunicación de Crédito y Caución.

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La crisis de la economía ucraniana

Pavel Gómez del Castillo, Responsable Comunicación de Crédito y Caución, ha presentado el último informe de la compañía en el que se analiza la evolución de la economía ucraniana tras la invasión rusa.

Pavel Gómez del Castillo

Clave, la llegada de inversiones de la UE

Desde el comienzo de la invasión a gran escala de Rusia, Ucrania ha afrontado significativas consecuencias humanitarias y económicas. La economía del país se contrajo casi un tercio en 2022 y el presupuesto del Estado se desequilibró considerablemente. De acuerdo con el último informe difundido por Crédito y Caución, el apoyo internacional para cubrir las necesidades de financiación de Ucrania seguirá siendo indispensable en los próximos años.

Entre 2022 y 2023, Ucrania ha recibido cerca de 65.000 millones de dólares para financiar su presupuesto estatal. Gran parte de esta cuantía se ha destinado a aumentar el gasto en defensa y seguridad. El apoyo acumulado ya comprometido por Estados Unidos, la Unión Europea y otros socios occidentales asciende a 242.000 millones de euros, de los cuales 128.000 millones corresponden a ayuda financiera, 98.000 millones a ayuda militar y 16.000 millones a ayuda humanitaria.

Sin embargo, la ejecución de estas ayudas se ha visto bajo presión en los últimos meses. En Estados Unidos, un paquete de 61.000 millones de dólares se encuentra estancado en el Congreso y la Unión Europea no pudo aprobar un paquete de 50.000 millones por el bloqueo de uno de sus miembros. En el horizonte de 2024, un cambio de Administración en las elecciones de Estados Unidos de noviembre podría poner fin por completo al apoyo estadounidense a Ucrania, lo que supondría una carga aún mayor para la Unión Europea.

Este giro se produce cuando el curso futuro de la guerra sigue siendo incierto, con el conflicto en un punto muerto que sugiere como resultado más probable, a finales de 2024 o 2025, el de un alto el fuego sin tratado formal de paz similar al que registró la Guerra de Corea. A partir del cese de hostilidades, la economía ucraniana entrará en una fase de lenta recuperación en la que los niveles de PIB anteriores a la guerra no se alcanzarán hasta la próxima década.

A largo plazo, el Banco Mundial calcula que los costes de reconstrucción y recuperación para restablecer la energía, la vivienda, las infraestructuras críticas y sociales, los servicios básicos para los más vulnerables, la gestión de los riesgos de explosivos y el desarrollo del sector privado ascienden a 411.000 millones de dólares, lo que supone 2,6 veces el PIB de Ucrania anterior a la invasión.

Un escenario en el que Ucrania se quedase sin ayuda exterior provocaría importes desequilibrios macroeconómicos en ese proceso. El FMI estima el déficit de financiación de Ucrania entre los 114.000 y los 140.000 millones de dólares hasta 2027.