La cumbre entre China y Estados Unidos en Pekín avanza y todo apunta a que por el buen camino. Hasta ahora todo parecen ser halagos y acercamiento de posturas. Está por ver cómo evolucionan algunos de los puntos que ejercen más presión entre Xi Jinping y Trump: Taiwán e Irán.
Dos escenarios posibles con Irán, pero sin armas nucleares
Entre los puntos en común de China y EEUU destacan la negativa a que Irán ostente armas nucleares y restablecer la normalización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. El mundo entero sabía que más allá de acuerdos comerciales, relaciones bilaterales o Taiwán, lo que salga de este encuentro va a ser decisivo para el desarrollo de los próximos acontecimientos en Irán.
Pekín adquiere aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo de Irán. Estas ventas representan para Irán casi la totalidad de sus ingresos en divisas, dejando una posición de dependencia clara de China en buena parte de su financiación.
Uno de los escenarios planteados en esta cumbre era que China optase por presionar a Estados Unidos presionando con el uso de su tecnología en los ataques de drones de Irán a bases americanas, y el otro, era el que parece que se está produciendo: que EE.UU. y China, como superpotencias mundiales aliadas arrinconen a Irán.
China is 'great', pero EE.UU. lleva la delantera
No obstante, está por ver cómo juega China esta baza porque sus buques cuentan con cierta ventaja frente a los del resto del mundo a la hora de transitar por el estrecho de Ormuz: según la agencia de noticias iraní Fars, sus barcos circularon ayer por el estrecho tras un acuerdo sobre los protocolos de gestión.
Mientras Trump está en China arropado por algunos de los magantes tecnológicos más importantes del mundo, como el CEO de Nvidia, Jensen Huang o su exconsejero de Gobierno y presidente de Tesla, Elon Musk, el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent se encarga de reforzar la imagen de supremacía de Estados Unidos en una entrevista a la CNBC, donde informaba de que ambos países han establecido un protocolo de seguridad para la inteligencia artificial que ha sido posible gracias a que “Estados Unidos lleva la delantera en esta tecnología”, no China.
