El mercado inmobiliario español vive uno de sus momentos más complicados de la última década. Según el último informe de Tecnocasa, obtener una hipoteca se ha convertido en una misión casi imposible para las familias españolas, a pesar de que los tipos de interés se mantienen controlados en el entorno del 2%.

La situación es tan crítica que "un hogar con un salario medio no puede acceder a una hipoteca media bajo el estándar del 30% de endeudamiento", una recomendación básica para mantener la estabilidad financiera familiar. Esta realidad refleja el gran problema de acceso a la vivienda que atraviesa España.

José García-Montalvo, catedrático de Economía de la UPF y director de la Cátedra Grupo Tecnocasa-UPF, explica que "en los últimos dos años han sido dos años de crecimiento rápido de los precios". Mientras otros países europeos experimentaron este fenómeno en 2021 y 2022 con crecimientos del 12% al 20%, España ha iniciado su escalada cuando estos mercados ya se ralentizaban.

La "desesperación" por la vivienda: ¿va a explotar la burbuja?

El catedrático de Economía de la UPF, José García-Montalvo, analiza el récord histórico de precios y la crisis de acceso a la vivienda en España.

"Llevamos un ciclo, esta vez un ciclo inmobiliario bastante asíncrono con respecto a otros países de la Unión Europea"

"No hay burbuja, hay desesperación"

A diferencia de la crisis de 2008, el experto descarta la existencia de una burbuja inmobiliaria. "No hay indicadores macroeconómicos que nos digan que existe una burbuja", afirma. Los datos actuales muestran que los precios en términos reales están en niveles de 2003-2004, las transacciones en niveles de 2004, y los indicadores de calidad del crédito como en 1999.

La diferencia fundamental con la burbuja anterior es clara: "En aquel momento estaban construyendo 600.000-650.000 viviendas y se formaban 300.000-350.000 hogares. Había un claro exceso de oferta". La situación actual es completamente opuesta: "Se están terminando unas 100.000 viviendas al año y se están formando 200.000-220.000 familias cada año".

Esta "desesperación" surge porque "la gente tiene unos recursos limitados, los precios han crecido rápidamente en los últimos dos años y las personas desde una perspectiva psicológica tienen la sensación de que tienen que darse prisa".

El mercado del alquiler agrava la situación al estar "absolutamente dislocado" y "absolutamente colapsado", lo que empuja a muchas personas hacia la compra. "Hay mucha gente que está redirigiéndose del alquiler a la compra porque simplemente no puede pagar el precio del alquiler o el alquiler es tan caro que le compensa pagar una hipoteca".