El último informe PISA confirma un desastre educativo en España que no sorprende a los expertos, pero que revela un problema mucho más profundo que el simple fracaso de las políticas públicas. Antonio Cabrales, catedrático de Economía en la Universidad Carlos III de Madrid y Premio Rey Jaime I de Economía, analiza las causas de un declive que sitúa a los estudiantes españoles por debajo de la media de la OCDE y de la Unión Europea en comprensión lectora, matemáticas y ciencias.

La falta de atención destroza el rendimiento académico en España

Antonio Cabrales (UC3M) alerta de un problema social profundo tras el desplome en el informe PISA, que va más allá del uso de las nuevas tecnologías.

"Me ha dolido, no me ha sorprendido porque esta tendencia que tenemos ya estaba produciendo desde hace un tiempo"

Más allá de los calificativos de desastre y catástrofe, Cabrales identifica un fenómeno social preocupante. "Probablemente estamos encontrando más bien un problema social", afirma. Los datos del informe revelan que los estudiantes dicen que se aburren cada vez más y que no leen por placer. "Lo que está sucediendo es un aumento muy preocupante de la atención o de la falta de atención que existe en la sociedad en general", advierte el economista.

El problema no afecta solo a los jóvenes

"Nos pasa también a los mayores, nos cuesta más concentrarnos, nos cuesta más sostener la atención en algo", reconoce Cabrales. Este fenómeno de falta de atención es algo que toda la sociedad debe vigilar y solucionar.

Aunque la respuesta sencilla apunta a las redes sociales y la tecnología, Cabrales matiza que "la tecnología es algo que utilizamos nosotros y que se puede utilizar bien". El experto identifica la inteligencia artificial como un factor clave en el deterioro reciente: "Es muy probable que parte de lo que esté pasando es que los chicos encuentran muy sencillo pedirle a la chata o a don Claudio que nos eche una mano".

El problema surge cuando esta ayuda tecnológica sustituye al pensamiento profundo. "Cuando hacemos esto de manera regular y no intentamos pensar de manera profunda y sostenida en los problemas, es cuando empieza el desastre", explica Cabrales. El economista distingue entre dos tipos de estudiantes: los que entregan directamente los ejercicios a la IA para que los resuelva, y los que la utilizan solo para aclaraciones puntuales mientras mantienen su propio esfuerzo intelectual.