La prolongación del conflicto en Oriente Medio, que ya cumple nueve semanas, está generando presiones inflacionarias que podrían condicionar las decisiones de los bancos centrales, especialmente de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Según Gregorio Oyaga, socio-director de Welcome Asset Management, la situación actual presenta múltiples desafíos para la política monetaria global.
¿Mantendrá la Fed su cautela ante el repunte energético?
"Nosotros siempre hemos mantenido que los bancos centrales tienden a ser cautos, porque además estamos en nuevos regímenes, nuevos regímenes de inflación y también nuevos regímenes de empleo", explica Oyaga.
El experto considera que la Reserva Federal se mantendrá a la espera de futuros datos, tanto de inflación como de empleo, antes de tomar decisiones significativas sobre los tipos de interés.
La llegada de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal no debería suponer cambios drásticos en la política monetaria, según el análisis de Oyaga.
"La Reserva Federal no es una persona. Al final estamos hablando de un comité que son 12 personas y el gobernador lo que es es un primus inter pares", señala, destacando que las decisiones se toman de forma colegiada.
El impacto prolongado del conflicto en los mercados
Aunque inicialmente se esperaba que el conflicto fuera de corta duración, su prolongación está comenzando a tener efectos más profundos en la economía global. Oyaga observa que "cuando se alarga el conflicto más afectará al crecimiento", aunque reconoce que la mayoría de los mercados aún no lo reflejan completamente.
Los mercados de deuda gubernamental sí están mostrando señales de preocupación. "Si tú observas claramente las curvas de gobierno, ves que están todos los tipos al alza, aunque la inflación que se está descontando es más en el corto plazo", explica el experto.
Esta situación contrasta con el comportamiento de las bolsas, que mantienen niveles cercanos a máximos históricos.
La anomalía de los mercados de renta variable
El comportamiento de las bolsas resulta llamativo en el contexto actual. Oyaga reconoce esta aparente desconexión: "A todos nos dijeran que iba a estar cerrado el estrecho de Ormuz, todos pensaríamos en caída de los activos, caídas importantes de un 15 o un 20%. Los diferenciales de crédito ampliando de manera importante. Y sin embargo eso no está ocurriendo".
El experto atribuye esta situación a que "los inversores de los activos de riesgo todavía no se terminan de creer que esto pueda durar más y la traslación que vaya a tener a la economía". Sin embargo, advierte que las repercusiones inflacionarias ya se están comenzando a sentir en el sector industrial.
El regreso de la tecnología y sus riesgos
El sector tecnológico ha vuelto a captar el interés de los inversores, impulsado por las inversiones en inteligencia artificial. Oyaga señala que este año se destinarán aproximadamente 675 mil millones de dólares a estas inversiones, de los cuales 450 mil millones se financiarán mediante emisiones de deuda.
Esta cifra contrasta significativamente con los 92 mil millones que las grandes tecnológicas emitieron el año pasado, y ya se han superado los 100 mil millones en lo que va de año. "El tema está en que no se puede quedar fuera", explica Oyaga sobre la presión que sienten las empresas para invertir en IA, aunque reconoce que "muchas de esas inversiones van a ir a la basura".
Los principales riesgos estructurales
Entre los múltiples riesgos que identifica Oyaga, destaca especialmente el problema de la deuda pública estadounidense. "El déficit público americano es un tema estructural. Van a pasar del 7% del PIB público tras muchos años teniendo más de un 6% de déficit público", advierte.
El incremento de deuda será sustancial, pasando "de 30 a 60 trillones", lo que considera "el problema principal". Esta situación se agrava con las emisiones masivas: Estados Unidos emitiendo más de 2 trillones de deuda al año, Europa más de 1 trillón, más las emisiones del sector tecnológico.
Más allá del petróleo: otros riesgos de suministro
Oyaga amplía la perspectiva más allá de los precios energéticos, señalando otros riesgos de suministro críticos. "El 40% del azufre que se exporta es exportado desde el Golfo Pérsico y es un elemento esencial para muchas cosas, es esencial para los fertilizantes", explica.
Esta situación podría derivar en una crisis alimentaria, ya que "los agricultores, al no disponer de fertilizantes, igual dejaban de sembrar". El experto considera este aspecto "bastante importante" dentro del panorama de riesgos actual.
Cambios geopolíticos y el futuro de la OPEP
La reciente decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP se enmarca, según Oyaga, dentro de "toda la reestructuración que estamos viendo de todo el orden geopolítico mundial". El experto relaciona estos cambios con el ascenso de Estados Unidos como principal productor de crudo y gas natural mediante el fracking.
Este reajuste geopolítico incluye también los efectos de los tratados de Abraham impulsados por Donald Trump, que acercaron parte del mundo árabe a Israel, y cuya interrupción por el ataque terrorista de octubre de 2023 ha reconfigurado las alianzas regionales.
La confluencia de presiones inflacionarias, tensiones geopolíticas y desafíos estructurales de deuda configura un escenario complejo para los mercados globales, donde la cautela de los bancos centrales y la aparente desconexión de algunos activos de riesgo plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de las valoraciones actuales en un contexto de creciente incertidumbre.
