Pavel Gómez del Castillo, Responsable Comunicación de Crédito y Caución advierte de la situación de la economía de Brasil y advierte de que puede entrar en un círculo vicioso por las subidas de tipos y cómo afrontará su efecto en las finanzas del país.

Señala que se debe a esa subida progresiva de los tipos de interés, con varios incrementos. De hecho recuerda que ha pasado del 2% a principios de año hasta el 7,75%. Crédito y Caución prevé que sigan esas subidas hasta el 10% en 2022.

Según Pavel Gómez del Castillo se debe al intento del Banco Central del país en intentar controlar la inflación, cosa que no han conseguido. Esto puede llevar un deterioro importante de las finanzas públicas.

Escucha la intervención del responsable de Comunicación de Crédito y Caución en "Capital, la Bolsa y la Vida".

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El informe al completo

El Banco Central de Brasil ha iniciado en 2021 un ciclo de subida de tipos que podría deteriorar las finanzas públicas del país, muy sensibles a los cambios de la política monetaria. Según el último informe difundido por Crédito y Caución resalta que el de Brasil fue el primer banco central de la región en iniciar subidas de tipos y se mantiene como el más agresivo.

De acuerdo con las previsiones de la aseguradora, en los próximos meses cabe esperar nuevos incrementos, que podrían elevar el tipo de interés de referencia, el Selic, por encima del 10% en 2022. “La pérdida de la consolidación fiscal iniciada en 2016 y la depreciación de la moneda han aumentado las presiones inflacionistas, obligando al banco central a subir aún más los tipos, creando así un círculo vicioso”, afirma el informe.

En los años previos a la emergencia sanitaria, el techo de gasto fijado en 2016 y la reforma del sistema de pensiones de 2019 recuperaron paulatinamente la confianza del mercado en la consolidación fiscal de Brasil y permitieron al banco central recortar el Selic del 14,25% de 2016 hasta un mínimo histórico del 2%. Sin embargo, en respuesta a la alta inflación registrada en 2021, el banco central ha elevado ya los tipos varias veces desde marzo hasta alcanzar el 7,75% en octubre.

Las finanzas públicas de Brasil son especialmente dependientes de este cambio de ciclo: primero, porque se financian en plazos cada vez más cortos, 3,6 años de media frente a los 4,8 de 2016; segundo, porque una alta proporción, actualmente cerca del 30%, mantiene tipos variables; tercero, porque cerca del 37%, frente al 25% de 2016, está directamente vinculada al tipo de interés fijado por el Banco Central.

A la preocupación por el efecto de la subida del Selic se suma la pérdida de credibilidad de la consolidación fiscal iniciada en 2016. En 2020 Brasil declaró el estado de calamidad para hacer frente al impacto económico de la pandemia, lo que permitió elevar el déficit público al 9,4%.

La Administración ha vuelto a utilizar en 2021 esta cláusula para superar el techo de gasto fijado en la Constitución y el ciclo electoral de los próximos meses hace difícil una vuelta a la consolidación fiscal. “El aumento de la incertidumbre política en los últimos meses ha aumentado la preocupación del mercado por la posibilidad de que el techo de gasto se vuelva a superar en 2022 por tercer año consecutivo, o incluso que se suprima por completo”, explica el informe.

Con una deuda pública equivalente al 91% del PIB, Brasil afronta ya uno de los gastos en intereses más altos del mundo y muy superior a la media de los mercados emergentes y de América. “Para situar el ratio de deuda en una trayectoria descendente, Brasil necesitaría reformas fiscales, como la mejora del complejísimo sistema tributario y la reducción del gasto público obligatorio, en particular la elevada masa salarial, que se sitúa en casi el 14% del PIB, muy por encima de la media de los mercados emergentes, que es del 9%”, explica el informe.

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