España sería un país mucho más envejecido sin la llegada de inmigrantes. Esta es una de las principales conclusiones del reciente estudio publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que analiza la relación entre inmigración, envejecimiento y dividendo demográfico en el contexto español.
Miguel Díaz Salazar, investigador de Fedea y coautor del estudio, explica que "el envejecimiento de la población sin inmigración hubiese sido mucho mayor. Entre el año 2000 y el 2019 el dividendo demográfico con inmigración habría decrecido a una tasa anual del -0,16%, pero sin inmigración esta tasa hubiese sido del -0,4%".
Un estudio de Fedea revela el impacto positivo de los flujos migratorios en la demografía española y su potencial efecto en la productividad.
El investigador define el dividendo demográfico como "la cantidad de personas que están en edad de trabajar entre la población total". Según detalla, España ha experimentado dos grandes olas migratorias en lo que va de siglo: la primera comenzó en el año 2000 y la segunda, más reciente, surgió tras la recuperación de la crisis económica, intensificándose especialmente a partir de 2018 y 2022.
El estudio cuantifica que la inmigración ha conseguido mitigar en un 61% el deterioro del dividendo demográfico desde el año 2000, una cifra que refleja la importancia de los flujos migratorios para contrarrestar el progresivo envejecimiento de la población española.
El futuro demográfico de España
"En España juntamos que es un país que tiene una edad de supervivencia muy alta con una tasa de natalidad muy baja", señala Díaz Salazar. Las proyecciones demográficas utilizadas en el estudio, basadas en datos del INE y contrastadas con las de AIREF y Eurostat, indican que el envejecimiento de España será "muy importante" en el futuro, incluso contando con una inmigración elevada.
Más allá del impacto demográfico, el estudio también aborda la cuestión de la productividad. Díaz Salazar confirma que existen investigaciones que demuestran que "la aportación de la entrada de inmigrantes ha sido positiva para la productividad", un efecto que puede explicarse por diferentes factores.
"Si nosotros quitásemos esa inmigración, estaríamos ante un escenario de un envejecimiento de la población mucho más acuciado, y eso nos llevaría a una presión sobre el sistema bastante importante"
El investigador de Fedea considera fundamental facilitar la integración de los inmigrantes para maximizar su aportación a la economía española. "Cuanto más fácil sea su adopción, su transición aquí, su educación, todo será mucho mejor y más productivo para la economía", afirma.
Como ejemplo concreto, menciona los casos de "inmigrantes que llegan a España con una alta titulación y pasan mucho tiempo hasta que pueden acreditarla y trabajar en su profesión en la que son más productivos". Simplificar estos procesos, según Díaz Salazar, contribuiría a incrementar la productividad general de la economía.
