Los hogares europeos han dejado de ganar más de un billón de euros por mantener sus ahorros en efectivo durante la última década, según revela un estudio realizado por Invesco. La investigación señala que invertir únicamente una cuarta parte del ahorro anual habría generado cerca de 580.000 millones de euros adicionales en rentabilidad potencial entre 2015 y 2025.

Macarena Velasco, directora senior de ETF para Iberia y Latinoamérica de Invesco, explica cómo se ha llegado a esta cifra: "Esta cifra sale de un cálculo que hemos comparado lo que ocurrió con los ahorros que permanecieron en efectivo frente a lo que habría sucedido si una parte de esos ahorros hubieran invertido en una cartera global de un ETF World entre 2015 y 2025".

La experta aclara que "la conclusión no es que todos los ahorros tengan que estar invertidos, sino que existe un importante coste de oportunidad asociado a mantener durante largos periodos de tiempo una proporción demasiado alta" en efectivo.

El horizonte temporal como factor clave en la inversión

El estudio parte de una diferencia histórica muy significativa en la rentabilidad entre la renta variable y el efectivo. Velasco reconoce que "nadie puede garantizar que las rentabilidades futuras repitan las rentabilidades que se han dado en el pasado", pero subraya la importancia del largo plazo: "Cuando hablamos de ahorro para objetivos a largo plazo compuesto, la jubilación puede ser, la educación de los hijos puede ser, comprar una vivienda, al final lo que nos dice la experiencia histórica es que la renta variable ha generado una rentabilidad significativamente elevada".

La directiva de Invesco enfatiza que el mensaje del informe no es predecir los mercados, sino "recordar que el horizonte temporal es un factor clave cuando vamos a invertir, pues cuanto más largo es el plazo mayor suele ser el coste de permanecer fuera de ese mercado".

La brecha entre intención y acción: el verdadero problema

Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es que más de dos de cada tres ahorradores que están abiertos a invertir terminan por no hacerlo. Velasco identifica este fenómeno como el verdadero desafío: "La industria financiera sí que ha conseguido generar ese interés por invertir. El interés existe, pero el problema es convertir ese interés en acción".

La experta explica que "muchas personas, la mayoría de las personas, sí que entienden que invertir tiene sentido, que es necesario, pero aun así van posponiendo esta decisión, muchas veces de manera indefinida, por incertidumbre, por miedo, miedo a equivocarse, miedo a no saber, falta de confianza".

El estudio revela que el 53% de los encuestados señala el miedo a perder dinero como su principal barrera, por encima incluso de la falta de conocimientos. "El reto que tenemos no es despertar interés, que ya existe en la mayoría de las personas, sino ayudarles a dar el primer paso para empezar a invertir", afirma Velasco.

Los múltiples rostros del miedo a invertir

Velasco identifica varios factores detrás de estos temores. En primer lugar, la volatilidad de los mercados: "Al final la gente mira el mercado de renta variable, percibe ese riesgo permanente, cuando en realidad es una característica normal de un mercado de renta variable esa volatilidad". La directiva explica que esta volatilidad no impide que las inversiones generen rentabilidades positivas a largo plazo "porque las empresas están aquí para generar ingresos".

Otro factor importante es el miedo a tomar malas decisiones y a invertir en el momento equivocado. "Cuántas veces nos ha pasado de venga, quiero invertir pero uy, es que ahora está muy caro y ahora no es el momento, ahora es la guerra y al final vamos poniendo esas opciones", ejemplifica Velasco. También existe un miedo significativo a sufrir una pérdida inmediata después de empezar, "que es lo que más nos cuesta o digamos que es el mayor freno para tomar esa primera decisión".

La experta señala un aspecto psicológico fundamental: "Muchas personas consideran pérdidas como un factor mucho más doloroso para ellas que una ganancia potencial. Les da mucho más apuro perder poco que ganar mucho. No es proporcional de un lado de la pérdida del otro lado de la ganancia".

La paradoja del patrimonio elevado

Sorprendentemente, el estudio revela que quienes tienen más de 100.000 euros ahorrados muestran mayor miedo a perder dinero. Velasco explica esta aparente contradicción: "Cuando un patrimonio crece, crece también esa sensación de responsabilidad. Es decir, muchas personas con patrimonio ya no se preguntan o con mucho patrimonio, ya no se preguntan cuánto más puedo ganar, sino cuánto podría perder, y mi prioridad empieza a ser la preservación de ese capital".

"Paradójicamente, tener más recursos no elimina el miedo, sino que en algunos casos, y lo hemos visto aquí, los incrementan porque se percibe este riesgo como mayor", añade la directiva de Invesco.

La confianza: personal y sistémica

El estudio distingue entre dos tipos de confianza: la que tiene la persona en sus capacidades para tomar decisiones financieras y la que deposita en el sistema financiero. Velasco señala que "la confianza en la propia capacidad de la toma de decisiones parece ser especialmente decisiva".

Explica que "una persona puede confiar en los mercados, en las instituciones financieras, especialmente ahora. Creemos que los mercados lo han hecho excepcionalmente bien en los últimos años a pesar de la volatilidad, hemos visto las guerras, la incertidumbre. Pero si no confía en su propia capacidad para actuar correctamente va a seguir retrasando esa decisión de inversión".

Democratizar la inversión: un desafío pendiente

La mitad de los ahorradores cree que invertir es algo reservado a personas con más dinero o con un perfil diferente al suyo. Velasco considera que la industria financiera tiene "una responsabilidad fundamental y esta responsabilidad ya no va de explicar mejor un fondo. Esta responsabilidad va de simplificar el lenguaje, explicar mejor los conceptos, es decir, enseñar al inversor final que es posible invertir hoy, invertir con importes muy modestos, incluso a día de hoy se puede con un euro, invertir de manera sencilla, muy diversificada".

"No podemos dejar que la inversión se perciba como una actividad exclusiva para expertos, para grandes patrimonios, para quien sabe del tema. Cuanto más accesible, cuanto más comprensible, cuanto más cercana resulte esta formación, esta inversión, al final se va a incrementar el número de personas que empiecen a invertir y esto al final va a ser positivo para todos, especialmente para los inversores", afirma Velasco.

El papel de las plataformas digitales

Respecto a las plataformas digitales, Velasco reconoce que han reducido significativamente las barreras de acceso, aunque persisten ciertos temores, "especialmente en países más conservadores". La experta destaca que "la mayoría de las plataformas digitales que ahora estáis conociendo tienen esta seguridad jurídica detrás" y han permitido "una accesibilidad tecnológica que ha resuelto parte del problema a muchos inversores, pero no a todos".

"Es verdad que abrir esa cuenta, comprar un fondo, comprar un ETF, comprar una acción es mucho más fácil que hace diez años. Pero si volvemos un paso atrás que estábamos diciendo que nos gobierna el miedo, la inseguridad, la falta de confianza, entonces la tecnología nos puede facilitar esa solución, pero la decisión última sigue siendo profundamente humana", reflexiona Velasco.

Claves para superar el miedo y comenzar a invertir

Velasco ofrece una hoja de ruta clara para quienes desean dar el paso: "Lo primero que tiene que hacer una persona es empezar con un objetivo claro. Qué es lo que yo necesito? Para qué tengo este dinero? Qué quiero hacer con este dinero y qué necesito que este dinero haga por mí?". Una vez definido el objetivo, ya sea jubilación, educación de los hijos, compra de vivienda o simplemente crear patrimonio, "vas a tener una serie de productos, vas a tener una serie de herramientas".

La directiva de Invesco subraya la importancia de actuar "de manera gradual. Tienes que empezar. Tienes que diversificarte. Tienes que ser constante y coherente con tu decisión y tu objetivo inicial". Velasco enfatiza que "no lo tengo que invertir de golpe", lo que reduce la presión sobre el inversor novato.

El estudio de Invesco concluye que el desafío principal no es solo convertir la decisión de ahorrar en invertir, sino acompañar a las personas en todo el proceso y hacérselo sencillo y accesible. Con más de un billón de euros en rentabilidad potencial perdida, la necesidad de cerrar la brecha entre intención y acción se presenta como uno de los grandes retos de la educación financiera en Europa.