Uno de los mensajes más comentados en esta cumbre de Davos ha sido el del primer ministro de Canadá, Mark Carney. Son muchas las voces que lo señalan como el contrapeso de Trump tras mostrarse bastante crítico durante su intervención en la ciudad de Suiza. Carney ha hablado de ruptura, de un orden mundial en desintegración por la postura que están adoptando las grandes potencias. Un orden mundial en el que –dice- que no hay soberanía, sino una escenificación de ella mientras aceptamos la subordinación.
“Estamos en medio de una ruptura, no de una transición. Durante las últimas dos décadas una crisis en la salud de las finanzas, energía y geopolítica han puesto al descubierto los riesgos de una integración global extrema. Pero, recientemente, las grandes potencias han empezado a utilizar la integración económica de aranceles como arma económica”, señalaba Carney.
Donald Trump no ha dudado en recordar al primer ministro canadiense que su país vive gracias a Estados Unidos.
En el Foro Económico Mundial de Davos, el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, se posiciona como contrapeso a Donald Trump, criticando la desintegración del orden mundial y la dependencia económica. Carney destaca los riesgos de la integración global extrema, mientras que Trump recuerda la dependencia de Canadá de EE.UU. Christine Lagarde y Kristalina Georgieva ofrecen perspectivas sobre la deuda global y el impacto de la inteligencia artificial en la economía. Lagarde enfatiza la importancia de distinguir entre señales y ruido, mientras que Georgieva advierte sobre el tsunami laboral que podría afectar a la clase media. La creciente desigualdad en la distribución de la riqueza se presenta como un desafío global crucial.
La directora del FMI ve cambios en el contexto global y un problema de deuda
Tampoco ha encontrado apoyo Carney en la presidenta de Banco Central Europeo, quien se ha puesto de lado ante el de Canadá. “No estoy segura de que tengamos que hablar de ruptura. Creo que tendríamos que hablar de alternativas…creo que tendríamos que revisar probablemente más la dependencia y la autonomía. Pero, obviamente, yo adopto el punto de vista económico. Dependemos unos de otros”.
En cambio, la presidenta del FMI, Kristalina Georgieva, sí que ha hablado de cambios significativos en el contexto mundial actual y, en contra de la postura de Lagarde, muy prudente ante la posibilidad de reconocer un problema con la deuda, Georgieva es clara:
“Es una historia muy simple. La deuda se ha incrementado por encima del 100% del GDP y el crecimiento no es suficiente. Así que tenemos un problema”.
Georgieva ha hablado también sobre el "tsunami laboral" que va a provocar la aplicación de la inteligencia artificial, cuya implementación se espera que afecte al 60% de los empleos de las economías avanzadas, ya sea para eliminarlos mejorarlos, incrementando incluso el salario de los empleos que la aplican.No obstante, cree que la clase media será la más afectada.
Lagarde advierte sobre la distribución de riqueza
La presidenta del BCE, ha hecho énfasis en no dejarse llevar por el "ruido", y que el papel de los bancos centrales es el de mantenerse al margen y "saber distinguir las señales". Advierte de la creciente desigualdad en la distribución de la riqueza como uno de los desafíos globales más graves en los próximos años.
“Es algo que aplica a todos nosotros. Tenemos que ser precavidos ante la distribución de la riqueza y sobre la disparidad que está siendo más profunda y grande. Si no prestamos atención a ello, vamos a tener un problema real".
