Los mercados de bonos soberanos experimentan un cambio profundo con caídas de precios y subidas de rendimientos que elevan el coste real de la financiación para gobiernos, empresas y ciudadanos. Esta situación tiene una relación directa con la continuidad del conflicto en Oriente Próximo y la subida de los precios de la energía, que traen de vuelta a la inflación como enemiga acérrima de la estabilidad económica.
Rafael Pampillón, catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo y del IE Business School, analiza si este movimiento es coyuntural o estructural, especialmente cuando Japón puede dejar de ser uno de los grandes compradores de deuda mundial tras una esperada subida de tipos de interés.
Rafael Pampillón advierte de un cambio de era económica marcado por la fragmentación, energía cara y conflictos geopolíticos.
"Hay un cambio de era y un cambio desde la pandemia. Hay un cambio muy radical en comparación con los 30 años anteriores, que es desde la caída del muro hasta la pandemia"
El experto describe cómo la economía pasa de estar globalizada e internacionalizada a estar más fragmentada, de tener energía barata a una energía más cara, y de una situación de pacificación entre países a guerras y polarización.
Los costes de los fletes por los estrechos de Ormuz y por el Mar Rojo suben, las entregas se retrasan. La pobreza, que se había reducido muchísimo en los últimos 30 años en China, donde cientos de millones de personas salieron de la pobreza, ahora enfrenta un escenario fragmentado y cambiante.
¿Camino hacia una crisis financiera mayor?
Sobre la capacidad de esta crisis para detonar una crisis financiera mayor del mundo, Pampillón responde: "Vamos camino de ello. El futuro está por escribir. Nadie sabe qué va a pasar". Pone como ejemplo a Kevin Warsh, presidente de la Fed, quien el día 16 tendrá que reunir a su junta de gobierno y pelearse con Donald Trump porque los tipos están ahora en el 3,50-3,75% en la Reserva Federal y tendrá que subirlos.
"Trump es un motor de todos estos problemas que estamos teniendo y le quedan dos años de gobierno, más de dos años, y lógicamente esto va a peor", afirma el catedrático. No se resuelve el tema de Ucrania, no se resuelve el tema del Golfo Pérsico y, aunque sea menor pero hablando en casa, no se resuelve el tema de Ceuta.
