Inmigración: soluciones nacionales a un problema global

01/02/2017 15:15

La inmigración toma protagonismo en el inicio de 2017 y no sólo de la mano de Donald Trump, sino también de los distintos procesos electorales que afronta Europa en este ejercicio. La cuestión migratoria se sitúa en el centro de la atención pública una vez más después de que el nuevo presidente de los Estados Unidos reiterara su intención de construir un muro en la frontera con México y vetara la entrada en el país de ciudadanos de siete estados de mayoría musulmana. Ramón Mahía, uno de los directores científicos del último Anuario CIDOB de la Inmigración, reconoce que las políticas restrictivas y proteccionistas de Trump podrían agravar la situación migratoria y califica de "infantil" y "contraproducente" su última decisión.

Pero no sólo se apuesta por los muros en América, "hay muchos a lo largo del mundo, aquí mismo en Ceuta y Melilla", explica este experto. Además, a la crisis migratoria ya existente en las fronteras europeas se une el auge de los nacionalismos, la ultraderecha y la xenofobia, que podrían tener su propio reflejo en los resultados electorales de Francia, Holanda o Alemania este año. Contribuirían a empeorar una situación que la propia Unión Europea con su composición actual no ha sabido solucionar y ha "dejado entrever profundas divergencias", según el anuario del CIDOB.



Teniendo en cuenta los datos del informe en el último año los mayores números de solicitudes de asilo se registraron en Alemania, Hungría, Austria, Italia y Francia, pero siguen siendo Grecia e Italia la regiones con una de las mayores presiones migratorias de la región. En conjunto, "el colapso del sistema europeo de asilo responde a dos causas principales": la reglamentación de Dublín, "injusta y disfuncional", y la profunda quiebra de la solidaridad europea, "tanto hacia los migrantes forzosos como entre los Estados Miembros".

En cuanto a España, Mahía destaca que el saldo migratorio se mantiene equilibrado en los últimos años, porque a pesar de los movimientos de retorno (unas 300.000 personas desde 2008), las llegadas han continuado. Además, descarta la existencia de un "éxodo" de emigrantes españoles hacia otros países.

 

 

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