Ocho años han sido los que Jerome Powell ha estado al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Hoy pone fin a su mandato y va a ser Kevin Warsh quien lo sustituya.

El deseo de Powell era entregar una economía en buen estado a su sucesor, con una inflación en torno al 2% y un mercado laboral sólido. Si bien la tasa de desempleo se ha mantenido generalmente baja, la inflación se ha mantenido alta durante todo su mandato.

Durante la presidencia de Powell, la política monetaria ha experimentado un cambio notable, pasando de una política ultralaxa a un rápido endurecimiento.

Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, evalúa la gestión de Powell con un "notable alto", destacando especialmente su capacidad para mantener la estabilidad frente a las críticas y presiones de Trump.

Balance de Powell con Pablo García

Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, hace un balance del mandato de Powell en la Fed

"Aguantar al señor del flequillo naranja es bastante complicado. Porque no solo es que te critique, que eso lo puede asumir con la estabilidad bastante habitual del señor Powell. Él insultaba de una forma que parecía más un mal padre echando la bronca a un niño que ha sacado malas notas", explicó García.

Desafíos para el nuevo presidente de la Fed

Kevin Warsh asume el cargo en un momento particularmente complejo, con la inflación en abril alcanzando el 3,8% y la gasolina subiendo un 66% respecto a hace seis meses. Esta situación ha afectado la popularidad de Trump entre los consumidores estadounidenses.

Los tipos de interés largos han experimentado una fuerte subida, con el bono a 10 años situándose en el 4,52% y el de 30 años superando el 5%. Esta situación limita significativamente las opciones de Warsh para recortar tipos, siendo más probable un movimiento en sentido contrario.