El pasado lunes 15 de octubre se publicaba el cuadro macroeconómico que acompaña el Proyecto de Presupuestos para 2019. Destaca que con una revisión a la baja de la previsión de crecimiento del PIB de una décima tanto en 2018 como en 2019 se haya mantenido la senda de reducción de la tasa de paro incluida en el documento “Actualización del Programa de Estabilidad y del Plan Presupuestario 2018”. Es decir, el gobierno revisó a la baja el PIB pero no al alza la tasa de paro.




Esto supone que espera mantener el crecimiento del empleo previsto anteriormente en un escenario de menor actividad y subida de costes empresariales, con el aumento del Salario Mínimo y la revisión del impuesto de sociedades. Un hecho improbable para la lógica económica.




En parte, se ha justificado la revisión del crecimiento en los cambios realizados por el INE y en parte por una menor contribución del sector exterior. Nuestras empresas están sufriendo un escenario de menor crecimiento a nivel mundial con una guerra comercial abierta por el Presidente de EEUU, y un fortalecimiento del dólar que perjudica la credibilidad de algunos países emergentes endeudados y con dependencia de financiación exterior. Y en la medida en que ese desgaste se mantenga en el tiempo con menos probabilidad decidirán aumentar la contratación. No sólo sufren las empresas exportadoras sino también aquellas con parte de sus negocios en el exterior.





En la rueda de prensa se señaló que las previsiones están en línea con los principales organismos nacionales e internacionales. Analicemos esta afirmación. ¿Qué sucede en 2019? Recordemos que las previsiones de la OCDE corresponden a mayo de 2018 y aún deben actualizarse con el cambio en la situación económica mundial. Es decir, la OCDE esperaba una tasa de paro en línea con la que prevé el gobierno con un crecimiento del PIB dos décimas superior en 2018 y una décima superior en 2019. Mientras las previsiones de Banco de España para la tasa de paro se realizaron en septiembre, es decir, no recogen la subida de los costes empresariales.




Si comparamos las dos previsiones publicadas este mes de octubre, las del FMI y del Gobierno, encontramos que con un crecimiento del PIB similar la tasa de paro podría situarse en el 14,7% en 2019 casi un punto por encima de la incluida en el presupuesto. Un supuesto que parece más realista a tenor de la nueva situación económica.




Y aún debe tenerse en cuenta que el FMI no incluye el efecto sobre el empleo de la subida de costes empresariales unilateralmente anunciada por el gobierno, es decir, sin la negociación entre los agentes sociales que la habían vinculado con un incremento de productividad.




En resumen, un escenario de menor actividad unido a un aumento de costes empresariales augura una moderación de la creación de empleo. Si los presupuestos llegan a aprobarse con este cuadro macroeconómico asistiremos a nuevas revisiones, y todo parece indicar que serán a la baja.

Elaborado por: Nuria Ortiz Olalla, Analista Finanbest