El mayor shock energético de la historia y el mercado, miles de millones, se mueven a golpe de tuit, post o como lo queramos llamar. Y un buen ejemplo son esas sospechas de que pudo haber un uso de información privilegiada en los movimientos inversores que se veían en torno al crudo unos 15 minutos antes de que Trump anunciara una posible resolución del conflicto.

Varios traders habrían aprovechado los movimientos bruscos de petróleo. Una reacción que Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis Gestión relaciona con que "muchos de estos niveles de volatilidad vienen de la animadversión a cualquier cosa de Trump" señala.

"Una gran parte de los medios han comprado y vendido la propaganda de Irán. Entonces, cuando Trump reacciona en alguna red social, suena mucho". "Me sorprende la capacidad de una parte del mercado de comprar que Estados Unidos hace locuras".

Escucha la entrevista completa a continuación:

Rueda de expertos: Daniel Lacalle, de Tressis

El mercado se mueve al compás de los anuncios de Donald Trump, mientras el fantasma del crédito privado sigue ahí, ¿Qué riesgos afronta la economía mundial?

¿Estamos en la antesala de una nueva crisis como la de 2008?

"La situación del mercado del crédito privado no tiene nada que ver con la crisis de 2008", explica Lacalle. "Eso no significa que no exista el problema, es una maravilla que por una vez, en lugar de negar el riesgo, el sistema financiero tome las medidas para mitigarlo".

El nivel de complacencia fue uno de los mayores problemas de la crisis de 2008, un escenario que en la actualidad, con el riesgo que gira en torno al crédito privado, no se está repitiendo. El econosmita advierte: "Cuando algo da una rentabilidad muy elevada, es porque tiene riesgo".

Un informe reciente dice que España se vería menos afectada por la automatización que puede conllevar la IA pero porque somos un país más de servicios. "Cualquier que haya viajado a los países más automatizados y con mayor exposición a la IA sabe que no destruye empleo, sino que desplaza competencias". Para Lacalle, la inteligencia artificial no presenta una amenaza y señala: "los que la utilizan como una amenaza lo hacen con el objetivo de generar miedo y posicionar a los estados como la solución".

La inteligencia artificial, al contrario que otras disrupciones tecnológicas, no requiere una formación reglamentada previa.