El movimiento bursátil de Rheinmetall pone de manifiesto la dependencia de las compañías de defensa de la inversión de los gobiernos. La suspensión del macroprograma de la fragata F126 por parte del gobierno alemán supone cancelar un contrato clave para Rheinmetall valorado en casi 13.000 millones de euros.
Un movimiento que se podría entender con la recién anunciada reforma de pensiones del Gobierno alemán que establecerá la edad de jubilación en los 70 años y una pensión privada obligatoria complementaria a la pública. Este incremento de la cotización supondrá una inyección de al menos 30.000 millones de euros. Hay que ahorrar y llenar la hucha de las pensiones en Alemania, por lo que la opción de una alternativa más barata para la defensa cobra todo el sentido con esta maniobra de última hora del Gobierno alemán por la que ha sustituido a Rheinmetall por el también fabricante alemán TKMS.
La volatilidad de concentrar todo tu negocio en un solo cliente
El mismo día que el Consejo Federal de Suiza ha anunciado una propuesta para una subida temporal de medio punto porcentual del tipo general del IVA hasta el 8,6% para financiar su gasto en defensa, Alemania recorta su apuesta.
¿Dónde reside el verdadero dilema inversor? Las empresas de defensa no venden a un mercado; venden a gobiernos. Y los gobiernos cambian prioridades, renegocian condiciones, cancelan programas y giran hacia la diplomacia cuando conviene. El anuncio de un alto el fuego de tres días entre Rusia y Ucrania por parte de Trump fue suficiente para que analistas de Bernstein advirtieran de presión sobre los valores europeos de defensa.
La caída de Rheinmetall hoy no es un fenómeno aislado: se ha extendido a todo el sector, con descensos en Indra, Thales y Leonardo. Un solo decreto de cancelación en Berlín mueve simultáneamente los mercados de cuatro países europeos.