Es jornada de resultados y un día más, la petrolera más importante de nuestro país suma y sigue en un contexto de presión inflacionista provocado por las alzas del precio del crudo. Un crudo que no ha hecho más que ponernos las cosas difíciles cuando teníamos que llenar el depósito. Pero claro, difícil para ti y para mí. No para las petroleras, que se han hecho de oro gracias al oro negro, precisamente.
Hoy ponemos el fooc en las petroleras, que se hacen de oro...con un Repsol que ha ganado en un trimestre más que en todo el año pasado.
En 2025, Repsol obtuvo un beneficio neto de 1.899 millones de euros, un 8,1% más en comparación con las ganancias del año anterior. Pero es que para ser consciente de la dimensión de esto, hay que tener en cuenta que este año, solo entre julio y septiembre, ha ganado 2.805 millones de euros.
Y hoy se han sabido los resultados en los nueve primeros meses de este año. 5006 millones de euros, cifra superior al beneficio de cualquier ejercicio completo, incluso el de 2022, cuando la compañía ganó algo más de 4.200 millones influido por la guerra de Ucrania.
El "Drill, baby, drill" de Trump se frena en seco
El fenómeno, eso sí, no es exclusivo del mercado europeo. Al otro lado del Atlántico, la retórica política y la realidad económica han chocado de frente.
La famosa frase "Drill, baby, drill", que traducido al español quiere decir algo así como "Perfora, cariño, perfora”...nació durante la Convención Nacional Republicana de 2008 de la mano del entonces gobernador de Maryland, Michael Steele, y fue popularizada rápidamente por la candidata a la Vicepresidencia, Sarah Palin, como una consigna en favor de la independencia energética mediante el incremento masivo de la extracción local de petróleo y gas.
En la segunda era Trump, el republicano rescató esta frase como pilar central de su campaña electoral de 2024 y la ha mantenido como lema insignia durante su mandato iniciado en 2025.
Y es que aunque a menudo se promete que extraer más petróleo hará que la gasolina sea más barata para todos, la realidad es otra. En Estados Unidos, los conductores siguen pagando precios muy altos: la media se sitúa entre los 4,50 dólares el galón, frente a los 2,90 dólares de antes de la guerra...
¿Y a qué se debe? Pues a los conflictos internacionales que encarecen el mercado mundial y la falta de capacidad en las refinerías para convertir ese petróleo en gasolina.
Las petroleras hacen caja...y mucha
Y es que aunque Estados Unidos se corona como el gigante del petróleo, su varita mágica para abaratar la gasolina parece estar atada de manos. Esto se debe a que las petroleras estadounidenses son empresas privadas que prefieren mantener una estricta disciplina financiera, repartiendo beneficios entre sus inversores, en lugar de arriesgar dinero en nuevas perforaciones, ya que las refinerías y oleoductos están casi al máximo de su capacidad.
Por si fuera poco, la técnica del fracking requiere perforar de forma constante porque sus pozos se agotan rápido, a lo que se suma la falta de mano de obra y de materiales. En otras palabras, por mucho oro negro que duerma bajo el suelo americano, la maquinaria no puede despertar de un salto de la noche a la mañana.
Mientras tanto, las grandes petroleras estadounidenses como ExxonMobil y Chevron se anotan cifras récord de dinero. Y aquí surge el debate ético... ¿hasta dónde llega la responsabilidad social de estas empresas para frenar el coste de vida frente a su deber de generar valor?
Europa también se frota las manos
Entre tanto, esta persistente tensión en los mercados energéticos ha terminado extendiendo también esta ola de ganancias a las principales petroleras europeas.
La británica Shell gana más de 25.600 millones de euros hasta septiembre, un 109% más que hace un año. Y la francesa TotalEnergies tampoco se queda atrás. Ha elevado un 91% su beneficio también hasta septiembre por la subida de los hidrocarburos en unos 17.500 millones de euros.
Sin fecha aún del fin del conflicto, la dinámica parece repetirse en todo el planeta, ya que mientras la ciudadanía lidia con los costes de la energía y se deja el bolsillo en las gasolineras, las grandes firmas petroleras continúan viviendo un ciclo dorado de rentabilidad impulsado por los elevados márgenes del refino y la cotización del crudo.
