Donald Trump ha dicho que apoyaría prohibir las exportaciones estadounidenses de diésel para aumentar la cantidad disponible dentro de EE. UU. y así intentar bajar los precios. Una medida con la que quiere calmar a los granjeros de los estados rurales republicanos, a pocas semanas de las elecciones.
Hoy ponemos el foco en los planes de Trump para prohibir la exportación de diésel de EEUU para que bajen los precios. Los expertos alertan de que la medida podría tener el efecto contrario.
El problema, según los analistas, es que el mercado del diésel es global. Reducir las exportaciones estadounidenses no necesariamente resolvería el problema de fondo y podría provocar efectos contraproducentes: menos producción de las refinerías, menor oferta global y, finalmente, precios más altos.
- El diésel está en niveles récord. El precio está en torno a los 6,50 dólares por galón, el máximo histórico según la Asociación Americana del Automóvil.
- Trump propone retener el diésel dentro de EE. UU. Su razonamiento es relativamente sencillo: si parte del combustible que actualmente se exporta permanece en el mercado estadounidense, habría más oferta doméstica y los precios deberían bajar.
- Los analistas creen que esa lógica es demasiado simplista. Las refinerías estadounidenses producen diésel no solamente para el mercado nacional, sino también para el internacional. Si se les impide vender una parte importante de su producción en el extranjero, sus incentivos económicos cambian.
- El riesgo es que las refinerías reduzcan producción. Si ya no pueden vender determinadas cantidades de diésel a precios internacionales, podrían reducir el procesamiento de petróleo. Eso significaría producir también menos de otros combustibles, como gasolina o combustible para aviones.
- El problema no es exclusivamente estadounidense. El mercado mundial está sufriendo restricciones de oferta relacionadas con conflictos y problemas en distintas zonas productoras y refinadoras. Por eso, quitar exportaciones estadounidenses del mercado podría simplemente trasladar y amplificar la escasez hacia otros países.
- Puede haber un efecto inicial y otro posterior. Una prohibición podría aumentar temporalmente la disponibilidad de diésel en EE. UU. y ejercer presión a la baja sobre el precio doméstico. Pero, si las refinerías reaccionan reduciendo producción, el efecto podría invertirse posteriormente.
- Intentar bajar el precio del diésel prohibiendo sus exportaciones podría ser contraproducente: puede aumentar temporalmente la oferta estadounidense, pero también reducir los incentivos para producir, empeorar la escasez mundial y terminar elevando los precios.
- EE. UU. es un gran productor y exportador, pero el precio que pagan los consumidores estadounidenses está muy condicionado por un mercado internacional de combustibles.
Otras medidas que han tenido efecto contrario
No es la primera vez que una medida económica propuesta por Trump produce el efecto contrario. El ejemplo más claro son los aranceles.
Trump empezaba su segundo mandato con una política comercial muy agresiva, y ha utilizado los aranceles con objetivos como proteger la industria estadounidense, reducir el déficit comercial y presionar a otros países para que cambien sus políticas.
Los aranceles han resultado en alzas de precios que, finalmente, se han repercutido al consumidor estadounidense. La Reserva Federal publicó en abril de 2026 un análisis según el cual los aranceles aplicados en 2025 elevaron los precios de los bienes de consumo afectados. Su estimación es que contribuyeron 0,8 puntos porcentuales a la inflación PCE subyacente hasta febrero de 2026.
