La publicidad en las ventas de los concursos de acreedores presenta un complejo equilibrio entre transparencia y discreción que genera intensos debates entre los profesionales del sector. María Loinaz, directora del área de Reestructuraciones y de insolvencias en PKF ATTEST de Madrid, Alicia Tabanera, abogada del departamento de insolvencias de Surus y Daniel Barrientos, Responsable Departamento Inmuebles de la misma entidad lo abordan en este podcast:
Loinaz asegura que "hay muchos intereses en juego que son confluyentes en algunos aspectos, como puede ser el de los acreedores que están cercanos a una insolvencia, en obtener una mayor recuperación de una satisfacción de la totalidad de su crédito. y el de los deudores o empresas de que eso se produzca".
El factor tiempo y la precipitación en las ventas
La experiencia demuestra que "una venta precipitada fuerza unos precios, una menor concurrencia, menor competencia y unos precios más bajos o una obtención de un valor del activo menor inferior".
La directora de PKF ATTEST distingue claramente entre dos fases: "la fase preconcursal y la fase concursal como tal", donde en ambas la publicidad resulta fundamental para "acudir al mercado y que el mercado nos dé sus sensaciones, sus intereses".
Daniel Barrientos, responsable del Departamento de Inmuebles de Surus, plantea una preocupación recurrente: "Por el hecho de hacer ruido puede que esa sociedad necesite tener cierta discreción porque puede perder clientes o proveedores". Esta tensión entre publicidad masiva y discreción marca "una delgada línea entre los procesos".
La importancia de la transparencia en el proceso
Para Barrientos, "una comercialización sin esas acciones masivas de publicidad" no es comprensible. Su filosofía es clara: "Vamos a sacarlo en el mercado, vamos a intentar comercializarlo y que tenga la mayor visibilidad y luego ya que compitan y que el mayor postor se la lleve, porque luego habrá que justificarlo de alguna manera ante el juez".
Loinaz coincide en que "una verdadera publicidad y comercialización requiere tiempo", pero reconoce que "el problema de las sociedades que están en esta línea de la insolvencia es que ya están muy próximas a impagar o están impagando. Entonces tienen unos tiempos muy limitados".
Responsabilidad en la toma de decisiones
Sobre quién toma las decisiones finales, Barrientos es categórico: "La decisión última la tiene la empresa". La empresa "va a decidir si va y qué herramienta va a utilizar para poder vender su activo" y "decidirá si quiere llevar un verdadero proceso de concurrencia, publicidad y de transparencia o quiere hacer algo limitado y luego verse abocado a una fiscalización de sus acciones".
Alicia Tabanera, abogada del departamento de insolvencias de Surus, observa el auge actual del PAC (Procedimiento de Acuerdo de Composición), donde "se está viendo una mayor utilización de la figura" en los últimos meses, contrastando con la práctica anterior donde "los profesionales, la que más veíamos eran las solicitudes de concurso con ventas de ofertas vinculantes".
Los expertos coinciden en que, pese a las dificultades inherentes a estos procesos donde confluyen múltiples intereses, la práctica y la jurisprudencia van perfeccionando gradualmente los mecanismos para garantizar la transparencia y el equilibrio entre todas las partes involucradas en los procesos concursales.
