Más allá de las consecuencias económicas para la marca, la preocupación de los usuarios crece al mismo tiempo que esta pregunta: ¿Qué hacer si nuestro coche es uno de los afectados?
Desde Facua nos dicen que no debe pagar en ningún caso el coste de la desinstalación del dispositivo. En declaraciones a Capital Radio, la organización asegura que el fabricante alemán debe llamar a los once millones de clientes a desinstalarlo pero sin cobrarle ni un euro a sus clientes. Quién hace la trampa, la paga, como explica Ángela Castellano, portavoz de Facua.
Al quitar el dispositivo de trucaje, el coche dirá la verdad. Y será tan contaminante como realmente es. Todavía queda por determinar quién va a pagar si el impuesto de matriculación de los vehículos sube por el cambio en la categoría de eficiencia. Y qué va a pasar si el coche fue comprado con una ayuda vinculada a sus características no contaminantes.
La pregunta ahora es ¿hay más fabricantes que falsean sus emisiones? Facua dice que sí.
Desde la organización piden al Gobierno una investigación que determine sanciones económicas y cómo se puede mejorar la legislación en materia de homologación de vehículos. Volkswagen podría ser denunciado por publicidad engañosa.
La OCU pide responsabilidades a nivel europeo. Exige una investigación por parte de la CE sobre las emisiones contaminantes y el consumo de combustible de los coches que se venden en Europa. Desde la Federación de Consumidores alemanes también se han pronunciado. Han pedido a la automovilística que actúe rápido y reduzca el impacto a largo plazo en su reputación.
El vendaval de demandas millonarias no ha hecho más que empezar. Varios bufetes de abogados estadounidenses y canadienses ya las han presentado.
Comienza la cuenta atrás para la compañía alemana.
¿Qué hacemos si tenemos un Volkswagen defectuoso?
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