No ha habido sorpresas… El Banco Central Europeo ha optado por subir los tipos de interés en 25 puntos básicos y sitúa la tasa de referencia en el 2,5% en lo que es el segundo incremento en lo que va de año. El organismo habla de unas perspectivas que siguen siendo muy inciertas, con riesgos de inflación al alza y riesgos de crecimiento económico a la baja. Por ello, la presidenta del organismo, Christine Lagarde, no ha querido avanzar qué camino tomará el organismo en las reuniones que restan en lo que queda de año.
No ha querido comentar las próximas decisiones aunque sí ha presentado nuevas previsiones: Las de inflación van a peor mientras que las perspectivas de crecimiento mejoran.
Estiman que el IPC cierre este año en el 3%, sin cambios desde la anterior previsión. Sin embargo, sube una décima la de 2027, hasta el 2,5% y sitúa la de 2028 en el 2,1%, una décima peor de lo estimado inicialmente. En cuanto al crecimiento, se espera un aumento del PIB en 2026 del 0,9%, una décima más. Para el año que viene suben dos décimas hasta el 1,4% mientras que se espera que el crecimiento en 2028 sea del 1,5%.
Dice Lagarde que cada vez están saliendo más indicadores a tener en cuenta a la hora de estimar factores como la inflación. Uno de los nuevos focos que ahora se consideran y que antes se pasaban por alto son los márgenes de refino. Esto, señala, es otro ejemplo más de la incertidumbre a la que nos enfrentamos.
Otro gran problema que requiere la atención del Banco Central Europeo son los bonos. No obstante, Lagarde ha asegurado que este no es un problema específico del euro, sino que es un problema global.
Atribuye el aumento de la rentabilidad de los bonos a la oferta y la demanda, principalmente a la demanda de financiación del sector de la inteligencia artificial.
