Un conflicto entre estados, en su punto más alto desde la Guerra Fría

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12/04/2018 07:30

La probabilidad de que se produzca un conflicto entre estados que involucre a las grandes potencias está en su punto más alto desde el final de la Guerra Fría. Las crecientes rivalidades geopolíticas y la falta de liderazgo en la diplomacia internacional han contribuido a que se incrementen los riesgos relacionados con un conflicto armado durante el último año. Es una de las conclusiones del último Mapa de Riesgo político, terrorismo y violencia política de Aon adelantado por Capital Radio.



Los mapas de riesgo muestran un año más un mundo convulso y un panorama “ciertamente complicado” tanto en riesgo político como amenazas terroristas. Victoria Ambrona, directora de Crisis Management de Aon España, explica que se ha incrementados el riesgo político en 11 países, con el cambio climático y las crisis de las materias primas que debilita su situación financiera. Esto lleva a un aumento de los niveles crecientes de violencia política y la interrupción de las cadenas de suministro. Se elevan, por tanto, las tensiones geopolíticas y cronifican los conflictos por todo el globo, mientras continúa el debilitamiento de los gobiernos democráticos de corte liberal.

La supuesta guerra comercial entre China y Estados Unidos se cuela en las primeras posiciones de los riesgos políticos. Ambrona señala que desde que el gigante asiático entró en 2001 en la Organización Mundial del Comercio se ha consolidado como una potencia importante: "Los países asiáticos, por proximidad primero y porque luego queda consolidado como potencia económica, empiezan a derivar sus exportaciones hacia China Esto ha hecho que Estados Unidos baje su porcentaje de exportaciones recibidas de países asiáticos. Mantiene un 12% desde un 23% anterior."

Respecto a terrorismo, el mapa de Aon refleja que un 22% de los países en todo el mundo están clasificados como riesgo alto o grave. El Daesh es todavía la principal amenaza, aunque ha frenado su expansión no ha desaparecido. Los sectores más afectados por este riesgo son el minero, petróleo y gas, infraestructuras, transportes y, sobre todo, turismo.

 

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