La trayectoria de Carmen Cabanillas—desde auxiliar administrativa en el INEM hasta directora general de Gobernanza Pública— es un ejemplo inspirador para quienes hoy se plantean opositar o crecer profesionalmente dentro del sector público.
“Yo era una niña que no tenía muy claro qué quería ser, pero sí me gustaba la investigación, la biología, las plantas”, recuerda. Creció en una familia humilde, estudiando gracias a becas y cuidando de sus hermanas. “En mi casa se potenciaba mucho la cultura del esfuerzo… había que arrimar el hombro”. Aquella responsabilidad temprana marcó su carácter.
De la biología a la función pública
Estudió Biología en la Universidad Complutense, pero al terminar la carrera se encontró con un mercado laboral muy limitado. “Intenté buscar trabajo en el campo de la biología, era muy difícil”, explica. Fue entonces cuando tomó una decisión que cambiaría su vida: opositar.
En 1988 aprobó la oposición de auxiliar administrativa en el INEM. Dos años después, ya como parte de la Escala Media de Formación Ocupacional, trabajaba en Guadalajara en formación y empleo. “Era gratificante porque te permite comprender los problemas de las personas y ayudarles a formarse para conseguir empleo”.
La tecnología como punto de inflexión
Su regreso a Madrid llegó gracias a una oportunidad inesperada: la informática. “De repente la tecnología aparece un poco como fórmula para regresar a Madrid”, cuenta. Tras formarse en cursos de IBM, se incorporó a la Unidad de Coordinación Informática.
En 1995 llegó al Instituto de la Mujer como jefa de sección de sistemas informáticos, en una etapa vitalmente intensa: “Tengo dos hijas en un periodo de dos años… fue una etapa físicamente muy estresante”, reconoce, agradeciendo el apoyo de su familia y compañeros.
El salto al ámbito TIC y la modernización administrativa
En 2001 se incorporó al Ministerio de Administraciones Públicas, donde trabajó en sistemas que hoy siguen siendo esenciales: Registro Central de Personal, NEDAES, Funciona, Red SARA o la Plataforma de Intermediación de Datos. “Fue una etapa preciosa porque era el inicio de algo que no sabíamos a dónde iba a llegar, pero que ya prometía buenos frutos”.
Carmen Cabanillas ex DPD en M Trabajo: "había que romper el sesgo de que la protección de datos es paralizante"
Allí conoció a Leonor Torres hoy en día presidenta de ASTIC, cargo que también ocupó Cabanillas y que fue quien la animó a preparar la oposición al cuerpo TIC A1. “Yo no había pasado por mi cabeza cambiar de escala… y aprobamos las dos”. Ese hito consolidó su carrera en el ámbito tecnológico y la transformación digital.
Una visión global de la Administración
Carmen ha pasado por Trabajo, Educación, FOGASA, Presidencia, Hacienda y ahora Interior. Cada destino le ha aportado una mirada más amplia: “Te permite completar la mirada y tener una visión más holística”.
Como Delegada de Protección de Datos (DPD) en el Mº de Trabajo y Seguridad Social vivió una etapa especialmente desafiante: “Éramos un poco Quijotes… había que romper el sesgo de que la protección de datos es paralizante”.
Gobernanza Pública: el gran reto
En 2021 alcanzó el nivel 30 y poco después se convirtió en subdirectora general de Gobernanza en materia de registros. Allí lideró la implantación del registro electrónico, el funcionario habilitado y el registro de apoderamientos. “Fue muy apasionante… algunos sistemas existían y otros estaban solo en la norma en papel”.
Y entonces llegó lo inesperado: su nombramiento como directora general de Gobernanza Pública. “Fue extraño… cambiar de despacho y asumir más responsabilidad”, recuerda. Aun así, asumió el reto con determinación, impulsando proyectos como la Cumbre de Gobierno Abierto, organizada “sin presupuesto y sin casi equipo”.
Una nueva etapa en Interior
Hoy es vocal asesora en la Dirección General de Política Interior, atraída por “la curiosidad y las ganas de aprender”. Lleva pocos meses, pero ya ha vivido varios procesos electorales desde dentro.
El consejo para quienes opositan
Su mensaje para quienes empiezan es claro y honesto:
“La constancia es muy importante… no siempre superan el proceso los más brillantes, sino los más constantes”.
Y añade: “Buscad una red de apoyo… es muy bonito, merece la pena el final del camino”.
Una vida más allá del trabajo
Fuera de la Administración, Carmen disfruta de leer, viajar y la música. “La música y cambiar de ubicación me hacen desconectar”, confiesa. Y mantiene intacta la ilusión por seguir descubriendo el mundo: “Me falta el continente asiático… tengo muchas ganas”.
